Bono ocultó a los familiares del Cougar la prueba clave del siniestro

Morantinos, Zapatero y Bono durante un homenaje en Afganistán por el accidente del Cougar en Afganistán

Morantinos, Zapatero y Bono durante un homenaje en Afganistán por el accidente del Cougar en Afganistán 

El exministro de Defensa José Bono se negó a entregarle a las familias de los militares muertos en el accidente del helicóptero Cougar en Afganistán el informe clave sobre la investigación del siniestro. Este documento fue elaborado por la Comisión para la Investigación Técnica de Accidentes de Aeronaves Militares (CITAAM), aportado al sumario, y era la pieza fundamental para saber qué sucedió: si fue un ataque de los talibanes o un accidente. A juicio de algunos de los familiares, esta es una de las pruebas que justifican sus acusaciones de «obstruccionismo y ocultación» contra el exministro.

Después de dos años reclamando el texto completo, solo pudieron acceder a él cuando se personaron en la investigación judicial y, casualmente, se les entregó conjuntamente con el auto del primer archivo del caso. Las dudas que le generó la lectura del documento a la familia del piloto del helicóptero, David Guitard, fallecido en el siniestro, le llevó a pedir la reapertura de la causa, que consiguió, pero se volvió a archivar. Entre estas dudas figuran, como ya publicó ABC, los restos mezclados de los dos helicópteros (el siniestrado y el que pudo escapar del incidente) que llegaron a España, y la destrucción de la munición.

Carta a Zapatero

La cerrazón de Bono a entregar este documento continuó con sus sucesores en el cargo, José Antonio Alonso y Carmen Chacón. Si bien estos dos últimos, según la versión de Eduardo Guitard, mostraron una disposición mayor a su entrega y facilitaron la interlocución con ellos. La actitud de Bono le llevó a escribir una carta al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, para quejarse de la situación de desamparo en la que se encontraba.

La historia de esta negativa se remonta a tan solo meses después de producirse el siniestro en el que fallecieron 17 militares españoles al sur del valle de Herat, en Afganistán, el 17 de agosto de 2005. La familia Guitard reclamó inmediatamente el informe de este organismo dependiente del Ministerio de Defensa. Cuando el secretario de Estado de Defensa y mano derecha de Bono, Francisco Pardo, los cita en enero de 2006 en la sede ministerial para anunciarles su entrega, se encuentran con que solo reciben un resumen censurado de 22 folios, sin los anexos correspondientes, como eran las fotos de los restos, el informe del Servicio de Criminalística de la Guardia Civil o las consideraciones médico-forenses de los cadáveres. A la vista de este informe parcial, la familia de David Guitard reclama el original y, según han asegurado a ABC, «nos dan largas». Además, le indican que si quiere hacerse con ese informe tiene que personarse en el proceso judicial.

En este momento de máxima tensión entre la familia Guitard y el equipo de José Bono se produce la dimisión de éste en abril de 2006, ocho meses después del accidente. Le sucede en el cargo José Antonio Alonso, que se mantiene en la misma línea que Bono, sin querer facilitar la documentación.

Faltaban los anexos

En su empeño por querer aclarar las causas del fallecimiento de su hijo, Eduardo Guitard envía una carta al director del gabinete técnico de la Subsecretaría de Defensa el 15 de noviembre de 2007. En ella le reclama «el informe completo elaborado por la CITAAM», ya que recuerda que «el que me entregó en mano en su día el anterior secretario de Estado de Defensa estaba incompleto, faltándole mucha documentación a la que hacía referencia, y que se incorporó al mismo, como los anexos, las declaraciones del segundo helicóptero Cougar Et-659, etcétera».

Y no se queda solo ahí, sino que entra en contacto con la Presidencia del Gobierno y reclama una entrevista con José Luis Rodríguez Zapatero para plantearle la situación de indefensión en la que se encuentra. Eduardo Guitard mantiene una conversación con la secretaria del presidente, que le sugiere el envío de una carta. Por ello, el 4 de abril de 2008 llega al Complejo de la Moncloa la misiva de la familia Guitard.

En la carta, de entrada, le explica el motivo de la misma: «El comportamiento y la forma de actuar de las personas con las que he tratado en todo este tiempo, tanto política como militar, nos han hecho pasar, de una cierta duda que teníamos al principio, a la certeza de que no nos están diciendo toda la verdad».

Seguidamente, cuestiona el contenido del informe censurado que le han entregado: «En el informe hacen referencia a una serie de anexos, que no nos adjuntan, así como tampoco las declaraciones de los tripulantes y pasajeros del segundo helicóptero». Y asegura que, a pesar de las numerosas veces que pidió el texto completo a Cristóbal Rozalen, ayudante de Bono, nunca le fue entregado: «Pasa el tiempo, llamo en numerosas ocasiones reiterándole el envío, con la respuesta siempre de que me lo van a mandar, pero no he recibido nada». Además, le recuerda que «el señor Bono nos dijo en un principio que estaba a nuestra disposición para lo que quisiéramos, y este es el resultado».

Después de llamar en reiteradas ocasiones al Ministerio, lo único que consigue meses después es poder ver el informe en la Base El Copero en Sevilla: «Pero no puedo quedármelo, solo verlo, ya que esas son las órdenes». Tras visionarlo le parecen muy llamativas «la fotografía de una chapa con agujeros que parecen ser impactos de bala con dirección al interior», que «no se han investigado».

«La boca cerrada»

Igualmente, faltan páginas en el informe de la Sección de Criminalística de la Guardia Civil sobre los explosivos, «falta la página 6 de las 7 que la componen y en otro de los anexos de la Guardia Civil, que dice que consta de 30 páginas, y solo hay 29».

A Rodríguez Zapatero también le traslada las dificultades que encuentra para poder hablar con el piloto del segundo helicóptero: «He llamado al Batallón para localizarlo, pero me dicen una vez que está de maniobras, otra que está en un curso, otra que está en Afganistán». Aunque sí pudo hablar con el padre de uno de los pasajeros del segundo helicóptero «y me ha comentado que a su hijo el Ejército le ha dicho que tenga la boca cerrada y que se atuviera a las consecuencias si hablaba».

La única vía que Eduardo Guitard encuentra para obtener este informe es personarse en la causa que investiga el Juzgado Togado Militar Territorial número 11 de Madrid, como así hace. Pero dos meses después y, a pesar de ser parte en el proceso judicial, le contestan del Juzgado que «no nos pueden dar la información, dando como argumento que la componen demasiados documentos».

Finalmente, y para su sorpresa, la familia de Eduardo Guitard recibe el sumario completo el 17 de junio de 2008, pero junto con el auto de archivo de la causa. De la lectura de estos documentos extraen datos que le hacen dudar sobre el accidente y piden la reapertura del archivo, que se produce el 11 de agosto de 2008, pero se vuelve a archivar el 28 de febrero de 2011 por segunda vez, y el 16 de mayo de 2012 por tercera.

En su carta a Zapatero, Eduardo Guitard afirma que del informe de la CITAAM, «que dice que se produjo por causas desconocidas, indicando solo posibles causas, no tenemos más remedio que creer, por todas estas evidencias, que se trató de un ataque, no siendo solo opinión nuestra, sino generalizada de todos los que contactan con nosotros».

Por ello, le pide al entonces presidente que «lleve a cabo una investigación en condiciones, seria, que permita el esclarecimiento de la verdad» de lo que sucedió.

Fuente: http://ow.ly/Aq5Y309atmO

Categoría: ACTUALIDAD NACIONAL Lunes 20 de Febrero del 2017