Regreso al Hogar de Harold Pinter en la sala Tribueñe
Regreso al Hogar de Harold Pinter en la sala Tribueñe (Sancho Dávila 31, cerca de Ventas) viernes a las 20:00h y sábados a las 19:00h. Una apuesta teatral atrevida y políticamente incorrecta ¿te atreves?.
Harold Pinter Fragmentos del discurso de agradecimiento del Nobel de literatura en 2005:
"Me han preguntado muchas veces de dónde salen mis obras de teatro. No lo sé decir. La mayoría de las piezas se engendran a partir de una línea, una palabra o una imagen. Muchas veces una determinada palabra va seguida al poco tiempo por la imagen. La primera línea de El Regreso al hogar es "Qué has hecho con las tijeras?" justo después vi a un hombre entrar en una habitación desoladora y hacerle esta pregunta a otro hombre más joven sentado en un sofá feo, leyendo un periódico deportivo. En cierto modo sospechaba que uno era el padre y el otro era su hijo. Esto se confirmó poco después, sin embargo, cuando B (que luego sería Lenny) le dice a A (más tarde Max):
"Papá, ¿te importa si cambio de tema? Quiero preguntarte una cosa. La cena que hemos tomado antes, ¿cómo se llama eso? ¿Qué nombre tiene? ¿Por qué no te compras un perro? Eres un cocinero para perros. En serio. Te parece que les haces la cena a un montón de perros".
Así que si B llama a A "papá", me parecía razonable suponer que eran padre e hijo. Estaba claro también que A era el cocinero y que sus guisos no parecían ser muy apreciados. ¿Quería esto decir que no había madre? No lo sabía. Pero, me dije en su momento, en los comienzos nunca conocemos a los finales.
Es un momento extraño, el momento de crear personajes. Lo que sigue es algo caprichoso, incierto, incluso alucinatorio, aunque a veces puede ser una avalancha imparable. El autor se encuentra en una posición extraña. En cierto sentido sus personajes no le dan la bienvenida. Se le resisten, no es fácil convivir con ellos, son imposibles de definir. Por supuesto no se les puede dictar nada. Hasta cierto punto, juegas un juego interminable con ellos, al gato y al ratón, a la gallina ciega, al escondite. Pero al fin te das cuenta de que tienes entre manos a gente de carne y hueso, gente con voluntad y sensibilidad propia e individual, compuesta de partes imposibles de cambiar, manipular o distorsionar.
En el drama la verdad es perpetuamente escurridiza. Nunca se encuentra del todo. Es un empeño claramente guiado por la búsqueda en sí. Nuestra tarea es buscar. La vida de un escritor es una actividad muy vulnerable, casi desnuda. Estás a la intemperie y desprotegido –a menos que mientas, claro– en cuyo caso es que te has montado tu propia protección, y se podría decir que te has convertido en un político. Cuando nos miramos a un espejo pensamos que la imagen que nos mira se ajusta a la realidad. Pero si te mueves un milímetro la imagen cambia. En realidad estamos viendo un conjunto infinito de reflejos. A veces un escritor tiene que romper el espejo–porque el otro lado del espejo es el lugar desde donde nos está mirando la verdad.
La lengua en el arte sigue siendo una transacción muy ambigua, arenas movedizas, un trampolín, un estanque helado que podría ceder bajo tu peso, el del autor, en cualquier momento. Pero como he dicho antes, la búsqueda de la verdad no puede cesar. No puede aplazarse, no puede posponerse. Hay que enfrentarse a ella, aquí y ahora. (....)"

Categoría: OCIO Domingo 8 de Marzo del 2015
