Por qué si no tienes dinero tampoco vas a encontrar trabajo

Bajo la apariencia de neutralidad de los procesos de búsqueda de personal, hay algunos factores económicos que impiden que todos tengamos las mismas posibilidades

Foto: Mirar anuncios en un tablón ya no es una forma práctica de conseguir empleo. (iStock)

Conseguir un primer trabajo es difícil, algo que saben perfectamente los más de 200.000 estudiantes que se licencian cada año en nuestro país. Que además puede ser bastante caro es algo que se descubre más tarde, pero no todos lo sufren en la misma manera ni hay ninguna manera fácil de medirlo exactamente, por lo que se convierte en un punto ciego de la búsqueda de trabajo que condiciona el éxito sin que resulte evidente. Es un coste oculto difícil de medir al ser altamente variable y relacionado con otros factores extralaborales de la vida diaria.

Por primera vez, una encuesta ha puesto en contexto cuáles son los gastos que una persona que busca trabajo está obligada a afrontar. Aunque se haya realizado en Inglaterra, sus resultados son fácilmente extrapolables a España, ya que en casi todos los países occidentales amplios sectores se concentran en las grandes ciudades, lo que resulta decisivo a la hora de encontrar trabajo. Pero los resultados son inequívocos: como asegura la encuesta, “el coste de la búsqueda de trabajo está impidiendo que los estudiantes y graduados de entornos más pobres acudan a las entrevistas”.

La mayoría de ofertas se concentra en las grandes ciudades, por lo que los que viven lejos de ellas tienen menos posibilidades de optar a un puesto

¿En qué se traducen estos costes? Básicamente, en la posibilidad de desplazarse a las oficinas de una firma para completar el proceso de selección. La encuesta asegura que hasta un 43% de los encuestados han tenido que dejar pasar alguna entrevista por el coste que suponía para ellos hacerla. Se trata, básicamente, del coste de desplazamiento. Como recuerda un joven aspirante en 'The Independent', trasladarse desde su pueblo hasta la capital implica un importante gasto tanto económico como de tiempo. “Para hacer que merezca la pena el viaje, tengo que intentar organizar más de una entrevista a la vez, lo que la mayoría de veces no es posible”, recuerda.

La nueva barrera

En nuestro país, las ciudades con más ofertas de empleo son Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla y Bilbao. Esta clasificación nos da una buena idea de cómo se divide geográficamente el mercado, ya que las cuatro primeras son al mismo tiempo las que concentran más habitantes: hay, en principio, una relación directa entre la población de un municipio y su mercado laboral. Sin embargo, Bilbao concentra más ofertas que municipios como Zaragoza o Málaga, quizá por su carácter de capital industrial del norte. En definitiva, cuanto más lejos vivamos de unos de estos centros, menos oportunidades tendremos de optar a un puesto.

Las entrevistas no se realizan precisamente en un pequeño pueblo de provincias. (iStock)Las entrevistas no se realizan precisamente en un pequeño pueblo de provincias. (iStock)

Pero esta división no es homogénea entre todos los municipios, es decir, las grandes capitales que albergan empresas de carácter nacional o global ofertan muchos más puestos que los pequeños pueblos, que se limitan a una economía de proximidad o al sector con mayor potencia en la región. Por ello, y especialmente en algunos sectores relacionados con la conocida como economía del conocimiento, vivir en una gran ciudad y por lo tanto residir cerca de los lugares donde se realizan las pruebas de selección es una importante ventaja competitiva. Especialmente en la medida que las entrevistas se plantean con muy poco tiempo de margen, lo que hace difícil tanto juntar varias como adquirir billetes baratos, lo que suele requerir cierta antelación.

Lo explicaba Rachel Yoho, investigadora de la Universidad de Michigan, en referencia al sector de doctores que buscan un puesto en la universidad: “Aunque estar en el mercado de trabajo siempre implica cierta incertidumbre, el peso de los costes de viaje impacta desproporcionadamente en las carreras de los académicos que provienen de entornos menos privilegiados”. Algunos sectores, como aquel, utilizan reembolsos del coste de de desplazamiento, y otros, como la oficina inglesa de Barclays, empezarán a ofrecer a los candidatos alojamiento gratis en Londres, Manchester o Birmingham.

Si alrededor del 75% de las ofertas nunca ven la luz públicamente, los que no forman parte de dichas redes de relaciones no pueden conocerlas

Hay otros costes en apariencia insignificantes que contribuyen a que buscar trabajo no sea siempre fácil y que son citados en la encuesta. Es el caso, por ejemplo, de disponer de traje (uno de los consultados explica que su padre tuvo que ayudarle económicamente para comprar uno) o la comida asociada a los desplazamientos. Pero el que se lleva la palma es la deuda estudiantil, que cada vez aumenta más en todos los países, incluido España, y que supone una carga para los licenciados de entornos menos favorecidos. En España, el encarecimiento de las matrículas ha expulsado de las aulas a muchos estudiantes, y puede suponer un hándicap para la posterior búsqueda de trabajo.

¿A quién conoces?

Hay otro problema asociado al de no vivir en una de las grandes capitales, y es encontrarse lejos de los lugares donde se encuentra trabajo y que no son exactamente las oficinas de las grandes compañías. Si alrededor del 75% de las ofertas nunca ven la luz públicamente, y se conocen a partir de conocidos y relaciones previas, aquellos que no forman parte de dichas redes de relaciones tienen menos posibilidades de conocer su existencia. El “mercado oculto” deja por definición fuera a los que carecen de medios para conocer sus entresijos, y estos muchas veces pasan simplemente por estar en el lugar adecuado.

La búsqueda de empleo ha cambiado sensiblemente en los últimos años. Cada vez son más los expertos en recursos humanos que relativizan la importancia del currículo y las ofertas públicas de empleo y recuerdan que es mucho más importante el 'networking' y la búsqueda activa de empleo. Esta reivindicación de las redes personales supone un hándicap para quien vive lejos, pues carece de las mismas posibilidades de acceder a ellas. Esto nos recuerda que el mercado laboral está mucho más condicionado por lo geográfico de lo que pensamos: incluso en la era de internet y las relaciones instantáneas a distancia, el barrio en el que alguien vive sigue siendo un importante predictor de su éxito.

“Las investigaciones muestran consistentemente que aunque cada vez más estudiantes de familias pobres van a la universidad, los mejores trabajos en todos los campos siguen siendo acaparados por los egresados de entornos más ricos, en especial aquellos que han disfrutado de educación privada y fueron a universidades del grupo Russell”, señala el medio inglés. En España, el número de universitarios ha pasado de 360.000 en el curso 1970/71 hasta los casi millón y medio del curso 2013-2014. Estos tienen más posibilidades de sortear el paro y disponer de un mejor sueldo, pero las universidades cuyos licenciados mejor cobran suelen ser también las más caras: según la web de comparación de salarios Emoulment, la Universidad Pontificia de Comillas es la que sale mejor parada en esta clasificación.

Fuente: http://ow.ly/4m1G30gksoD

Categoría: BUSINESS Viernes 3 de Noviembre del 2017