El éxito de Ciudadanos dispara la ansiedad en el PP

Una vez más, horas después de otro desastre electoral -y van cuatro-, el PP ha iniciado una fase de profunda ansiedad a cuentas del resultado en Cataluña pero, sobre todo, del fulgurante ascenso de Ciudadanos. Fuentes del PP consultadas hoy admiten en privado el "grandísimo" éxito de Albert Rivera y el "superatractivo" que su figura puede tener en las elecciones generales de diciembre. Y aunque, algunos de ellos coinciden con la tesis defendida ayer por Mariano Rajoy en el Comité Ejecutivo, y creen que su triunfo en Cataluña no es extrapolable a toda España, a diferencia del presidente, reconocen que el horizonte electoral que se abre tras el 27-S es "preocupante". Es la primera vez, apuntan, que nos vence un partido del espectro ideológico del centro derecha de carácter nacional.
El "riesgo", señalan, la "amenaza", está ahí. "Es la marca Ciudadanos, es Albert Rivera", apunta un dirigente territorial. "Ellos suben, nosotros bajamos". Nuestro electorado, explican fuentes del PP, son "vasos comunicantes". Las encuestas que se manejan en la organizaciones regionales y provinciales del PP apuntaban a un desgaste de Ciudadanos tras las elecciones autonómicas y muncipales por su heterodoxa política de pactos. Ahora, la sensación en los aparatos territoriales es que, con sus 25 escaños en Cataluña "cobra impulso".
Que el voto útil para parar el proceso independentista haya recalado en Ciudadanos y no en el PP, se ha percibido en las filas populares como un peligro inmediato, sobre todo en las grandes ciudades donde más diputados están en juego. Sin embargo, la tesis que intenta transmitir la dirección del PP es que Ciudadanos no sacará rédito de las elecciones catalanas y se "desinflará" en las generales. Un análisis, que según las fuentes consultadas, no comparten la mayoría de dirigentes territoriales y cuadros medios del partido. En la línea de lo defendido ayer por José María Aznar consideran que "por cinco veces consecutivas -europeas, andaluzas, autonómicas, municipales y catalanas- los electores nos han dicho que no quieren votarnos y parece que no queremos enterarnos", indican. Aunque la dureza de las palabras del ex presidente no han sentado bien en la organización, incluso entre quienes le profesan el máximo respeto, en el partido muchos dirigentes coinciden no en las formas pero sí en su diagnóstico.
"Existe un cansancio con los dirigentes de siempre", aseguran, en referencia a la crisis del bipartidismo y Albert Rivera es un candidato que llega "sin mochila", alegan fuentes populares. Con las dudas cada vez más intensificadas dentro del PP sobre si Ciudadanos apoyaría a Mariano Rajoy para seguir gobernando y el "desconcierto" y "miedo" que produce internamente la posibilidad de pasar de 186 diputados a un horizonte de entre 130 y 150, la mirada crítica se ha vuelto a situar estos días justo encima del Gobierno. "Se ha llegado a todo a última hora, incluso con el candidato", mantienen. Elegido hace apenas dos meses en sustitución de Alicia Sánchez Camacho, Xavier García Albiol es de los pocos actores principales que se salva de los reproches. Se sabía que el partido en Cataluña estaba muy mal y se ha tardado mucho en actuar, explican. Pero la mayor enmienda, según las fuentes consultadas, hay que hacérsela al Gobierno.
"Ha fallado la posición del Ejecutivo a lo largo de la legislatura. Ha faltado una campaña como la de David Cameron en el referéndum escocés y su 'Better Together' (Mejor Juntos), explican. Firmeza con amabilidad. Y también diálogo, indican fuentes populares. "No se ha hecho política". Ciudadanos, sostienen, ha vencido con un mensaje contundente pero también de tranquilidad y concordia. "El Gobierno se ha puesto a trabajar a última hora". En estos años no han mantenido puentes abiertos con Cataluña, se ha confiado en Josep Antoni Duran i Lleida, que ya se ha visto lo que representa, y en los empresarios de siempre, aseguran fuentes populares. Ha habido, añaden, un profundo desconocimiento de la realidad catalana que persiste, porque, puntualizan, si algo ha quedado claro es que el proceso independentista sigue, con Artur Mas o sin él, incluso "más radicalizado" por la entrada de la CUP. "¿Quién conoce el nombre del delegado del Gobierno en Cataluña? ¿Por qué no se ha 'vendido' y se ha explicado cada obra, cada euro que se ha prestado a la Generalitat?".
Se trata de reproches en la misma línea que los lanzados por Aznar, que en su comunicado aseguró que "la primera regla de la política es que pierdes todas la batallas que no das. "Lo que ha pasado en España en los últimos años es que solamente ha jugado un equipo y ese equipo ha ido ganando terreno", mantiene el ex presidente.
La sensación en el PP, según las fuentes consultadas, se considera que se minusvalora el riesgo que representa Albert Rivera. En los últimos meses, miembros de la dirección del PP, en conversaciones informales, no se ha cansado de repetir que el líder de Ciudadanos se equivocaba al no presentarse como candidato a las elecciones catalanas. El temor era que fuera para él un trampolín para las generales. La realidad ha demostrado que no era necesaria la doble candidatura y que, con Inés Arrimadas al frente de la lista, Rivera ha sido igualmente catapultado a la Presidencia del Gobierno. Ahora el PP tiene que gestionar políticamente este éxito. La estrategia hasta ahora ha sido no considerar a Ciudadanos como un adversario. No criticarles porque es una formación que gusta a una parte de los votantes del PP pero tampoco alabarles. Ser equidistantes con ellos. De hecho, Rajoy en la campaña catalana apenas les dedicó algún comentario malicioso, nada en comparación a las críticas a Pedro Sánchez a quien el presidente considera su verdadero competidor. Desde la dirección popular se empieza a alertar de un posible acuerdo entre PSOE y Ciudadanos. Una advertencia, afirma una fuente del PP, que "nosotros no debemos hacer porque hay mucha gente en España que prefiere está opción antes de un acuerdo entre PSOE y Podemos".
A la espera de que Mariano Rajoy repose los datos de las catalanas y ofrezca respuestas a algunas de estas inquietudes, el miedo a una derrota en diciembre, a no tener el respaldo de Ciudadanos para gobernar, recorre de cabo a rabo al PP. Rivera, según fuentes de Génova, "ni siquiera se quiere sentar a hablar con nosotros". Mientras, más allá del revuelo del comunicado de Aznar y de la creciente preocupación interna, nada "fuera del guión rajoniano".
Fuente: http://www.elmundo.es/espana/2015/09/29/5609dbaa268e3e4e6c8b45b1.html
Categoría: ACTUALIDAD Martes 29 de Septiembre del 2015
