Rajoy rompe el bloqueo y pide una reunión a Sánchez y Rivera

Rajoy rompe el bloqueo y pide una reunión a Sánchez y Rivera

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, tras su reunión con Albert Rivera

El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, intentará retomar la negociación con el líder del PSOE, Pedro Sánchez, y con el máximo dirigente de Ciudadanos, Albert Rivera, una vez que se han pasado las vacaciones de Semana Santa. En la dirección popular han valorado la idea de que esta oferta de diálogo se concrete mediante una carta, aunque no descartan que, finalmente, pudiera hacerse mediante un contacto telefónico. La relación de Rajoy con Sánchez y Rivera ha quedado muy dañada en el contexto postelectoral. Con el líder socialista ya quedó prácticamente rota en la campaña, tras su duro choque en el debate de televisión, pero la que hoy tiene con Rivera «no es mejor». Desde el entorno de Rajoy sostienen que «no hay confianza en él porque su palabra no vale nada». Aun así, la intención de Rajoy es formalizar esta última oferta de diálogo para que Sánchez y Rivera «se retraten» –sostienen en la dirección del PP– cuando queda un mes para que se convoquen de nuevo elecciones.

En el Comité de Dirección del PP consideran que esta oferta de diálogo es una «medida necesaria» para intentar retomar la iniciativa frente al «pacto que no suma» de Sánchez y Rivera, al tiempo que sirve para seguir dando aire al lema de la gran coalición, entre PP, PSOE y C’s, que Rajoy seguirá defendiendo hasta que se aclare si hay Gobierno o nuevas elecciones. En Génova dan por hecho que es una oferta condenada a fracasar porque Sánchez no cambiará de posición, pero tampoco lo hará Rivera, «empeñado en arrinconar al PP y a Rajoy casi más que los socialistas». Es, por tanto, un gesto, del que en la cúpula popular no esperan nada en clave de acuerdo, pero sí que sirva para que Rajoy traslade a la opinión pública la imagen de que está moviéndose para acabar con la situación de bloqueo. El debate de investidura, y la negativa de Rajoy a presentarse sin tener los apoyos necesarios, dejó la iniciativa y el protagonismo en Sánchez. Un riesgo que el PP asumió porque pensó que el escenario contrario les iba a desgastar aún más al no tener «pareja» con la que aumentar los escaños que les dieron las urnas. En el partido no todos piensan que fuera una decisión acertada.

Rajoy sigue inclinándose por la hipótesis de que hay muy poco margen para evitar unas nuevas elecciones, ya que todo depende del entendimiento entre los socialistas y Podemos. Del que, de momento, no hay ninguna muestra «sustancial» de que pueda haber avances, más allá de la «retórica de los gestos», que faciliten ni siquiera una abstención por parte de los de Iglesias ante el acuerdo del PSOE y Ciudadanos.

Por eso Rajoy ha apostado por reforzar su dedicación al partido y mantener movilizada a su organización política, de tal modo que los nuevos comicios les pillen con la maquinaria preparada. Su objetivo también está siendo mantener prietas las filas para evitar que cunda más el desánimo o que se escenifique en público la apertura de grietas internas.

En las reuniones de estrategia previa a las vacaciones la dirección popular se inclinó por la citada decisión de hacer tras la Semana Santa «un gesto» con el objetivo de dejar claro ante la opinión pública que «si no hay ni siquiera diálogo con los socialistas o con Rivera» no es por culpa de ellos, sino por la negativa de las otras partes. Rajoy insistirá en que el pacto entre C’s y el PSOE ha sido «tumbado» por la mayoría de la Cámara, y en que la alternativa a su gran coalición sigue siendo un Gobierno de izquierdas con el apoyo independentista o bien unas nuevas elecciones.

El presidente del Gobierno mantendrá como base de negociación el documento que remitió a todos los demás grupos antes de que se celebrara la sesión fallida de investidura de Pedro Sánchez. Son «gestos», según insisten desde la dirección de su partido, al tiempo que aseguran que saben por adelantado que ni el líder del PSOE ni el máximo representante de Ciudadanos modificarán su resistencia a negociar «con la lista más votada». «Forma parte de su estrategia de partido. Si hubiera un acuerdo del PSOE con Podemos, Rivera tendría dificultades para recolocarse. Y habrá que ver cómo rectifica si hay de nuevo elecciones. Mientras que para nosotros lo más incómodo sería que saliese adelante el Gobierno de Sánchez con la abstención de Podemos», señalan en Génova.

Además de este guiño al diálogo y a la negociación, en Génova están preparando un acto social en el feudo socialista de Andalucía, que protagonizará el presidente del Gobierno en funciones. La agenda social la están intentando patrimonializar Sánchez y Rivera, y también es reivindicada como suya por la izquierda y Podemos. De hecho, es uno de los principales mantras que unen a la izquierda y a Ciudadanos para vetar el diálogo con el PP, con la justificación de su gestión durante la pasada Legislatura. El PP saldrá al contraataque tras Semana Santa para reivindicar su gestión y sostener que sólo sus política y reformas garantizan la continuidad y la mejora del Estado del Bienestar. El PP completará su tiempo político con las convenciones que anunció que utilizaría para desarrollar los puntos de su documento base de negociación, y de las que sólo ha ejecutado una de economía. Que quedó, además, ahogada por el escándalo del PP valenciano.

Precisamente, ésta es otra de las urgencias de Génova, conseguir que se aparten todos los concejales valencianos investigados en el «caso Taula». El vicesecretario de Organización, Fernando Martínez-Maíllo, hizo un último intento antes de Semana Santa, y retomará la presión para forzar el desenlace y levantar, en la medida de lo posible, un muro que limite el desgaste que les está generando este caso de corrupción.

Fuente: http://www.larazon.es/espana/rajoy-rompe-el-bloqueo-y-pide-una-reunion-a-sanchez-y-rivera-BJ12280357#.Ttt1sj8Il82INWS
 

Categoría: ACTUALIDAD Lunes 28 de Marzo del 2016

Ferraz propone a la mano derecha de Díaz retrasar el congreso del PSOE

La llamada se produjo. Y fue este lunes. El secretario de Organización del PSOE, César Luena, telefoneó esta mañana a su homólogo andaluz, Juan Cornejo, para proponerle un cambio en la fecha del 39º Congreso. En concreto, para retrasarlo. Así lo confirmaron fuentes de la dirección de Pedro Sánchez a este periódico, que también precisaron que no está clara la nueva fecha aún. En cualquier caso, será el comité federal, el máximo órgano de poder, el que tenga que ratificar el desplazamiento de la cita congresual, y para eso se reunirá este sábado, 2 de abril, convocado por la ejecutiva de mañana martes. 

Los barones habían presionado en los últimos días para eso mismo, para que se aplazara el cónclave, con la excusa de que primero debía resolverse la cuestión institucional. No obstante, habían sido ellos mismos los que en el comité federal del 30 de enero habían impuesto que el congreso se celebrara el 20, 21 y 22 de mayo (quince días antes, el 8, la elección del secretario general por primarias internas), porque Ferraz querían ubicarlo a mediados de junio. Sin embargo, en los últimos días había acechado la sombra de Susana Díaz. Pedro Sánchez podía tener que enfrentarse a la presidenta de la Junta en plena negociación del Gobierno. 

Díaz había comentado a sus dirigentes más próximos que esta vez sí daría el paso, que ahora sí disputaría el liderazgo del partido. En Ferraz, no obstante, creían que iba de farol y que, en cualquier caso, Sánchez vencería porque tiene el favor de la militancia

Lo cierto es que un congreso ahora distorsionaría las conversaciones para formar Ejecutivo, porque con el calendario aprobado [aquí lo puedes consultar en PDF] sería el 11 de abril cuando comenzaría el plazo para comunicar la precandidatura, y desde el 15 al 25 del mes próximo se prolongaría el periodo de recogida de avales.

Fuente:http://www.elconfidencial.com/elecciones-generales/2016-03-28/ferraz-propone-a-la-mano-derecha-de-susana-diaz-retrasar-el-congreso-del-psoe_1174933/

Categoría: ACTUALIDAD Lunes 28 de Marzo del 2016

Malestar en las empresas españolas y japonesas por frustrarse el viaje real a Tokio

La visita de Estado de los Reyes al continente asiático se daba por segura. Los preparativos de un viaje de esas características a Japón y Corea del Sur, previsto para abril, supone meses de planificación. Más teniendo en cuenta la cultura asiática, y especialmente la nipona, en la que ni un solo detalle se deja a la improvisación. El desplazamiento de Felipe VI y doña Letizia, varios ministros del Gobierno y una previsible comitiva de primeros espadas del mundo empresarial tenía un objetivo fundamentalmente económico. Sobre la mesa, explicar a una de las mayores potencias mundiales la mejora en la economía española y oficializar firmas de varios acuerdos empresariales que reforzarían la relación hispano-nipona, como el tratado para facilitar a jóvenes españoles y japoneses un visado de trabajo, como existe desde hace meses en Canadá y Australia para satisfacción de los emigrantes nacionales.

En el Palacio de la Zarzuela reconocen que hasta el último momento la Casa del Rey continuaba con los preparativos. El Ejecutivo en funciones comunicó públicamente el viernes 11 de marzo la decisión de "aplazar" el viaje por la situación de bloqueo político. Hasta el jueves, un día antes del comunicado, la jefatura del Estado insistía en seguir adelante con la visita, después de haberse visto obligada a cancelar otros dos viajes del más alto nivel a Reino Unido y Arabia Saudí. Zarzuela aseguró haber tomado la decisión "de forma conjunta" con el Gobierno por no ser "el momento adecuado" para una salida que alejaría al monarca durante más de una semana de España.

Sin embargo, en el país nipón, lejos de comprenderlo, la noticia sentó como un jarro de agua fría reaccionando a su conocida 'alergia cultural' a la improvisación. El presidente de la Cámara de Comercio Hispano-japonesa, Miguel Ángel Martínez Massa, así lo corrobora: "En Japón lo preparan todo con muchísimo tiempo. Nada se improvisa y hay una cierta sensación de bloqueo cuando algo no sale como se espera", explica a este diario. El viaje de los Reyes estaba llamado a a reforzar las relaciones económicas de ambos países en un momento complicado para la imagen de España en el exterior.

Los reyes eméritos fueron los anteriores anfitriones del príncipe heredero de Japón, Naruhito, en 2013. (EFE)Los reyes eméritos fueron los anteriores anfitriones del príncipe heredero de Japón, Naruhito, en 2013. (EFE)

"Últimamente a este país sólo se le conoce por escándalos", afirma Martínez Massa, líder de una institución que vela por que las relaciones entre empresas de ambos países fructifiquen. Los distintos casos de corrupción, la imputación de la infanta Cristina y la grave situación de inestabilidad política –tres meses después del 20-D sigue sin haber un acuerdo para formar Gobierno– son las noticias que en el país nipón, como en tantos otros, reflejan la realidad española. A esta complicada situación se añade ahora la cancelación de un viaje del más alto nivel que llevaba tiempo generando expectativas. La Embajada de Japón en España asegura a este diario que el viaje "se retomará" en cuanto las circunstancias lo permitan. Sin embargo, el presidente de la Cámara reconoce que preparar un viaje de este tipo no es tarea fácil: cuadrar las agendas de diversas personalidades y, teniendo en cuenta la lejanía del lugar de destino, se antoja complicado organizar la misma visita en los próximos meses. La última visita oficial al país nipón la realizó el rey Juan Carlos en noviembre de 2008.

El mayor inconveniente de la cancelación es el riesgo a que algunos planes de negocio se vean frustrados. El presidente de la Cámara de Comercio reconoce que tanto instituciones como organizaciones empresariales japonesas se quedaron "internamente descuajeringados" ante la noticia de que la comitiva española no acudiría esta primavera al país asiático. "Esto allí es impensable. En cada decisión, en cada reunión... toman partido todos los implicados y no es posible un escenario similar", insiste Martínez Massa. En efecto, la situación política ha obligado ya a los monarcas a posponer tres viajes oficiales y ya se puede considerar que ha provocado a un verdadero bloqueo institucional.

Felipe VI se reunió con Patxi López y decidió no abrir una nueva ronda de contactos. (EFE)Felipe VI se reunió con Patxi López y decidió no abrir una nueva ronda de contactos. (EFE)

En Zarzuela encajaron mejor la cancelación de la visita a Oriente Medio por las buenas relaciones con Arabia Saudí y, sobre todo, después de la polémica que generó el viaje, en la que incluso Podemos solicitó públicamente que el jefe del Estado no acudiera a un país "que vulnera los derechos humanos". Más complicado será incluso retomar el viaje al Reino Unido, programado inicialmente para marzo, ya que conseguir una cita en la imposible agenda de Isabel II podría necesitar años de antelación.

Desde el pasado 20 de diciembre, Felipe VI se ha visto obligado a limitar notablemente sus desplazamientos al extranjero. El jefe del Estado tan sólo se trasladó a Portugal y Puerto Rico en viajes de ida y vuelta. Los Reyes tenían previstas varias citas de gran nivel en el extranjero durante los primeros meses de este 2016, coincidiendo con el despegue de la economía española y con el inicio de una legislatura que no se esperaba tan ingobernable. En todo caso, el monarca continuará con esta situación hasta el 2 de mayo, día en el que, si no hay un acuerdo de Gobierno, disolverá las Cortes y convocará nuevas elecciones generales, previstas para el 26 de junio según los plazos del calendario.

Los Reyes tenían previstas varias citas de gran nivel en el extranjero durante los primeros meses de este 2016, que no se esperaba tan ingobernable

Por otro lado, abril será un mes especialmente intenso cuando el reloj de la cuenta atrás se ponga en marcha: apenas un mes para que las fuerzas políticas lleguen a un entendimiento. El papel de Felipe VI en este supuesto sigue siendo una incógnita. Si los grupos parlamentarios no garantizan al monarca la posibilidad de que un candidato pueda conseguir los suficientes apoyos para resultar investido, el Rey podría no proponer a ningún otro antes de que expiren los plazos.

Si, por el contrario, las negociaciones resurgen después de la festividad de Pascua y se vislumbra la posibilidad de un acuerdo en torno a uno de los líderes, don Felipe podría convocar un segundo debate de investidura. Aun así, en el plano nacional se descarta que pueda haber un acuerdo similar al alcanzado en Cataluña. No tanto porque se consiga un entendimiento 'in extremis', sino más bien porque los tiempos son distintos. Para que se celebre otra votación de investidura es necesario que el Rey proponga oficialmente un aspirante y que el presidente del Congreso, Patxi López, refrende la decisión previa publicación en el Boletín Oficial del Estado (BOE). Después se abriría un plazo concreto de tiempo antes de fijar la fecha del debate. Por lo que, a priori, una convocatoria de un día para otro, como sucedió en la Ciudad Condal, queda fuera de toda posibilidad.

Fuente:http://www.elconfidencial.com/espana/2016-03-27/malestar-empresas-cancelan-reyes-viaje-japon_1173654/

Categoría: ACTUALIDAD Domingo 27 de Marzo del 2016

Los líderes territoriales del PSOE quieren aplazar el congreso

Pedro Sánchez y Susana Díaz, en la campaña electoral del 20-D en Málaga.

Pedro Sánchez y Susana Díaz, en la campaña electoral del 20-D en Málaga. JULIÁN ROJAS

Las fechas aprobadas por el PSOE para celebrar su congreso federal van en paralelo al calendario político nacional. Pedro Sánchez competirá por el liderazgo del partido, al tiempo que continuará las conversaciones para tratar de formar una mayoría para gobernar o, si no lo consigue, sumergirse en la campaña electoral. Los líderes territoriales consideran del todo inconveniente celebrar un congreso, en el que necesariamente habrá división y enfrentamiento, cuando se necesitarán todas las energías en el caso de que haya nuevas elecciones. El secretario general aún no ha tomado una decisión.

Todos miran a Susana Díaz

A.D.

Si un comité federal no desconvoca el congreso del partido, los que aspiren a la secretaria general del PSOE tendrán que presentar su candidatura en pocos días, entre el 11 y el 15 de abril. El 8 de mayo, los 190.000 militantes socialistas podrán votar en urna al secretario general entre los candidatos presentados; y dos semanas después se celebrará el congreso con el procedimiento habitual de debate de ponencias, ratificación del secretario general y elección de la ejecutiva federal.

Pedro Sánchez, secretario general, se postulará como ya anunció el pasado 21 de diciembre. ¿Alguien más? “Susana Díaz no tiene más remedio que presentarse”. Esta es la frase con la que distintos dirigentes territoriales responden a la pregunta de si creen que la secretaria general de los socialistas andaluces dará el paso. La respuesta no es un sí categórico —“no tiene más remedio”— aunque algunos líderes autonómicos apuestan por que esta vez sí dará un paso al frente, aunque las circunstancias no sean las más favorables. En esos días en los que los candidatos para dirigir el partido tendrán que manifestarse, aún no se sabrá si se repiten las elecciones generales y Pedro Sánchez puede estar aún inmerso en el intento de formar una mayoría parlamentaria que le permita gobernar

Fuertes presiones

Esas circunstancias políticas hacen pensar a algunos dirigentes partidarios de que Susana Díaz aspire al liderazgo federal que en los cálculos de Ferraz está el que nadie se presente a la disputa por la secretaría general, por falta de tiempo, y porque puede solaparse con la campaña electoral. Lo único fehaciente es que Sánchez ha proclamado que se presentará al margen de que haya o no otros candidatos.

En julio de 2014 la política andaluza recibió fuertes presiones para presentarse, una vez que Alfredo Pérez Rubalcaba dimitió por los malos resultados de las elecciones europeas. No dio ese paso al frente a pesar de que los líderes territoriales se lo pidieron enfáticamente en privado y en público. Y no lo hizo porque primó en ella su deseo de presentarse a las elecciones en Andalucía, que sería su primer examen electoral y que aprobó.

Tampoco le animó que hubiera otros candidatos que aspiraran al puesto como Eduardo Madina y José Antonio Pérez Tapias y con ellos Pedro Sánchez, que recibió muchos de los apoyos que hubiera recibido Díaz. En su entorno aseguran que la decisión no está del todo tomada; quiere ver la evolución de los acontecimientos y, el primero de ellos, si Sánchez aplaza el congreso.

Si un comité federal no lo cambia el próximo 8 de mayo los 190.000 militantes socialistas podrán votar en urna al secretario general del PSOE entre los candidatos que se presenten; dos semanas después se celebrará el congreso con el procedimiento habitual de debate de ponencias, ratificación del secretario general y elección de la ejecutiva federal.

Antes los aspirantes a liderar el PSOE tendrán que manifestarlo entre los días 11 y 14 de abril; después tendrán diez días para recoger avales. Todo este proceso iría en paralelo al calendario institucional. Mientras se recogen avales, y, después, Pedro Sánchez y otros candidatos si los hay pugnan por la secretaría general del PSOE, aún no estará despejado si el político socialista tiene opciones de formar gobierno. Es más, su intención está intentarlo hasta el último momento. Si no lo consigue, las elecciones se convocarán por un decreto el 3 de mayo, cinco días antes de que los militantes socialistas vayan a las urnas a elegir al líder de su partido.

La dificultad para formar Gobierno ha llevado a que la política nacional haya topado con los asuntos internos del PSOE. El pulso entre Pedro Sánchez, su secretario general, y parte de los líderes territoriales, empezó al día siguiente de las elecciones del 20 de diciembre y, tras la tregua vivida por los intentos de conseguir una mayoría parlamentaria de gobierno, se ha reavivado. El intento de algunas federaciones de que el congreso del partido se celebrara a últimos del mes de febrero quedó en nada porque la dirección federal consideró inapropiado enzarzarse en cuestiones internas cuando todas las energías debían centrarse en conseguir una mayoría de Gobierno.

La situación sigue igual, con la diferencia de que los militantes socialistas han sido llamados a votar a su líder el próximo 8 de mayo. Los candidatos que quieran presentarse para liderar el partido deben manifestarse entre el 11 y el 14 de abril. Sin alzar la voz, aunque no paran de hablar de ello en privado, la mayoría de los dirigentes territoriales considera que celebrar el congreso en mayo sería un disparate. Si Sánchez consigue la ansiada mayoría en esas fechas debería estar ocupado en la formación de su Gobierno y si no, —que es la tesis más extendida en el PSOE— el partido estará ya en campaña electoral. De ahí que un presidente autonómico haya calificado de “suicida” la posibilidad de que el PSOE afronte la campaña electoral, con todos los partidos en su contra y especialmente Podemos, decidido a arrebatar a los socialistas el máximo de votos posible, en medio de su propia pelea interna por el liderazgo del partido.

Aunque en el horizonte solo está Pedro Sánchez, habrá una intensa presión sobre la presidenta andaluza, Susana Díaz, para que aspire a la secretaría general socialista. Estas reflexiones y preocupaciones están muy presentes en todas las federaciones del partido aunque sus dirigentes declinan expresarlas en voz alta. Todos están a la espera de que Sánchez tome la decisión de aplazar el congreso porque “es su responsabilidad”. Lo es, pero en el entorno del secretario general recuerdan la presión recibida para que el congreso se celebrara cuanto antes. La fecha decidida, el 8 de mayo para la votación de los militantes y 21 y 22 del mismo mes para el congreso, no fue la elegida por la sede de Ferraz, que prefería su celebración tres semanas después. En todo caso, en esas fechas también se estaría en plena campaña electoral si es que los intentos de formar Gobierno fracasan definitivamente. Los comicios serían el 26 de junio.

Si Sánchez aplaza el congreso, lo que requerirá la celebración de un comité federal que levante la decisión de celebrarlo adoptada por ese mismo órgano el pasado 30 de enero, no tendrá objeciones; nadie se lo criticará. Si no lo hace y las fechas se mantienen, la tensión y el conflicto están asegurados.

Así se desprende de los numerosos testimonios recogidos por EL PAÍS entre dirigentes territoriales socialistas de toda España. La dirección federal transmite que, en principio, las fechas se mantienen aunque si hay cambios, “serán acordados”.

Silencio oficial

El secretario general aún no ha tomado la decisión, que previamente quiere consultar con los jefes de las federaciones, mayoritariamente partidarios del aplazamiento. Desde hace dos semanas, el secretario de Organización del PSOE, César Luena, sondea a dirigentes territoriales sin exponer cuál es la opinión de la dirección.

En medio del silencio oficial el PSOE de Andalucía ofreció una pista el pasado miércoles, 23 de marzo. Antonio Pradas, coordinador de la interparlamentaria de los socialistas andaluces, responsable de política autonómica federal y mano derecha de Díaz, señaló: “La agenda institucional debe estar por encima de la agenda orgánica”. Esa fue la respuesta a la pregunta sobre si creía conveniente posponer el congreso del partido.

Todas las interpretaciones coinciden en que es la forma de decir indirectamente que el congreso debe posponerse. La posibilidad de que tras la Semana Santa se promueva un movimiento discreto para pedir a Sánchez que aplace el congreso ha sido barajada pero no cuenta con muchos adeptos. Solo el presidente de Aragón, Javier Lambán, no tiene inconveniente en decir lo mismo que hace más de dos meses. “El congreso debe aplazarse sine die, tanto si hay Gobierno como si estamos en elecciones”, ha declarado a este periódico. Sus razones se mantienen: sigue sin estar resuelto el panorama político de España.

Fuente: http://politica.elpais.com/politica/2016/03/26/actualidad/1459017261_459698.html

Categoría: ACTUALIDAD Domingo 27 de Marzo del 2016

Rajoy quema su último cartucho para formar gobierno o ir a elecciones

Mariano Rajoy, en un acto de partido

Mariano Rajoy, en un acto de partido - EFE

Mariano Rajoy lo tiene claro. Tan claro como lo tuvo la noche del 20-D, tras conocerse los resultados electorales: la izquierda no suma; sólo con algún tipo de acuerdo entre PP y PSOE, España podrá tener un gobierno estable. Pasada la investidura fallida y con la presión mordiendo desde dentro a Pedro Sánchez, el presidente en funciones tiene un mes -el último- para convencer a los socialistas. Es su último cartucho, y lo sabe.

Antes de Semana Santa anunció unos días de espera para «enfriar» las cosas antes de realizar su anunciada llamada a Pedro Sánchez. Probablemente esta que mañana se inicia sea la semana en que se produzca esa llamada, aunque podría retrasarse un encuentro entre ambos líderes. Si se produce: el último anuncio de Rajoy en este sentido fue cortado en seco por Sánchez.

Rajoy mientras aguanta el tipo -es su especialidad- frente a las presiones internas y externas contra su figura y su manera de gestionar esta situación. Ha diseñado una estrategia de la que, como siempre, él y sólo él es quien más sabe, y en la que se incluyen apariciones televisivas en programas de máxima audiencia, como la entrevista con el incisivo Jordi Évole, que tendrá lugar el 3 de abril.

«No suman, no suman», insite el presidente a quienes le rodean. Por eso en el PP ponen de nuevo las máquinas a trabajar en el último intento por lograr ese acuerdo entre los dos grandes partidos, al que el PP invitaría a Ciudadanos. Un acuerdo que no ven posible con Pedro Sánchez - «es un caso perdido para nosotros», señala un dirigente popular- pero al que no se quieren cerrar definitivamente, dada la inestabilidad latente en el PSOE.

Elecciones impredecibles

Rajoy sale al campo en este «segundo tiempo» del partido con ganas y con ánimo. No obstante, sabe que todo puede acabar en unas nuevas elecciones cuyos resultados son impredecibles: por la reacción de la ciudadanía; por la incógnita de los cinco millones de votos de Podemos; y por la nunca descartable posibilidad de nuevos escándalos de corrupción que golpeen al partido.

De momento, el objetivo es intentar la formación de un gobierno y, sobre todo, evitar que PSOE y Podemos junto con IU y los independentistas lleguen a algún acuerdo para dirigir el país. Ese escenario les eriza el vello a los populares: «Es muy peligroso que lleguen al poder; una vez en el gobierno, podrían aplazar los presupuestos de este año, o ponernos contra la espada y la pared para tener que aprobar los suyos; o culpar a los neoliberales de que no salgan las cosas», enumera preocupado un miembro de la dirección popular.

Fuente:http://www.abc.es/espana/abci-rajoy-quema-ultimo-cartucho-hacia-gobierno-o-urnas-201603270147_noticia.html

Categoría: ACTUALIDAD Domingo 27 de Marzo del 2016

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