Sánchez aceptará ante el Rey ser candidato si el PP lo rechaza de nuevo

Felipe VI y Pedro Sánchez, en su encuentro de este viernes. ÁNGEL DÍAZ (AFP) | ATLAS
El mensaje de Pedro Sánchez, líder del PSOE, al rey Felipe VI será el mismo que este viernes cuando le convoque en la semana entrante: corresponde al PP proponer un candidato para tratar de ser investido. Si la respuesta de Mariano Rajoy se mantiene invariable, como parece del todo seguro, y rechaza ser el primero en subirse a la tribuna del Congreso, entonces, Sánchez aceptará “por responsabilidad”, tratar de conformar una mayoría parlamentaria. Así lo indican en fuentes del entorno del candidato socialista al resaltar que “Pedro Sánchez no es un irresponsable y cumplirá con su deber si el Jefe del Estado le propone”. Será en ese momento, a finales de la próxima semana y una vez recibido el encargo, cuando el político socialista comience las negociaciones; no antes. A Podemos le reprocha haber hecho una propuesta de gobierno “desde el chantaje”.
“El Rey ha convocado una nueva ronda de consultas de la que debería salir, de nuevo, el encargo de formar gobierno a una persona propuesta por el primer partido en la Cámara”, señala el comunicado hecho público por la dirección del PSOE. “Por ello, y mientras tanto, el PSOE no va a emprender negociaciones con otras fuerzas políticas para intentar fraguar una alternativa de Gobierno estable”. A continuación, el PSOE arremete, sin citarlo, contra Podemos. “Mucho menos, cuando se plantean desde el chantaje y anteponiendo los intereses de partido a los intereses de los ciudadanos”.
De esta manera, los socialistas dejan claro que no negociarán esta semana un posible Gobierno, pero el partido “sí mantiene y mantendrá contactos y diálogo con todas las fuerzas políticas con el fin de evaluar la situación y acercar posiciones" en torno a los graves problemas que tiene España.
En esta línea, el líder socialista telefoneó esta mañana a Albert Rivera, en primer lugar, entre todos los políticos, para emplazarle a próximas conversaciones.
Fuente: http://politica.elpais.com/politica/2016/01/23/actualidad/1453553795_291625.html
Categoría: ACTUALIDAD Sábado 23 de Enero del 2016
El Rey cierra la ronda de consultas con Podemos, PSOE y el PP

El Rey afronta este viernes la última jornada de la ronda de consultas a los partidos con representación parlamentaria para, en función de las posiciones que le han sido comunicadas en las audiencias, proponer un candidato a la investidura de la presidencia del Gobierno.
El líder de Podemos, Pablo Iglesias, ha sido el primero en acudir en la mañana de este viernes a la cita para entrevistase con el jefe del Estado. Es la primera visita de Iglesias al Palacio de La Zarzuela, aunque no su primer encuentro con el Rey, a quien tuvo ocasión de saludar en sus días de eurodiputado en Bruselas durante una visita de Felipe VI al Parlamento Europeo. La entrevista se produce tras el incidente del pasado 12 de octubre, cuando el líder de Podemos aseguró que no había sido invitado a la recepción del Palacio Real y luego, tras reconocer que había recibido la invitación, declinó asistir al acto.
Tras la visita de Iglesias, que se inició a las 10, el Rey recibe al líder del PSOE, Pedro Sánchez, sobre quien están puestos los ojos en el caso de que el candidato del PP, Mariano Rajoy, no consiga suficientes votos para la investidura. Sánchez, que está citado a mediodía, ha sido blanco de todo tipo de presiones, tanto desde la derecha como desde la izquierda (incluso desde su partido y organizaciones empresariales), por ser la fuerza clave en cualquiera de las combinatorias posibles sobre los fragmentados resultados electorales del pasado 20 de diciembre.
Sin embargo, el líder socialista ha defendido en todo momento que primero corresponde a Rajoy, como representante del partido con más diputados, intentar ser investido como presidente.
Rajoy cerrará por la tarde, a partir de las cinco, la ronda de consultas. Según han desvelado algunos de los representantes políticos que le han precedido en las audiencias, el Rey considera que en la investidura debe prevalecer el “orden natural” definido por la obtención de escaños, por lo que concierne a Rajoy intentar la investidura.
En el encuentro con el jefe del Estado, el presidente del Gobierno en funciones revelará cuáles son sus intenciones. Si opta a una investidura para la que no cuenta más que los apoyos de su partido, 122 diputados, y algunas fuerzas minoritarias (en todo caso insuficientes a primera vista para superar la prueba). O si, por el contrario, prefiere no someterse a una elección que puede tener perdida de antemano con la consiguiente erosión parlamentaria.
En principio, Rajoy se ha declarado con fuerzas para presentar su candidatura. Si no recibe el apoyo del Congreso de los Diputados para ser elegido presidente del Gobierno, el Rey podría iniciar otra ronda de contactos con los partidos. O, en función de los datos que ha recabado a lo largo de la semana tras reunirse con 14 organizaciones (Esquerra Republicana de Catalunya y EH Bildu se descolgaron), dar la opción al siguiente partido en el “orden natural”, el PSOE.
El hecho de que el artículo 99 de la Constitución no haya sido desarrollado y acotado en una ley mantiene abiertas varias posibilidades. En cualquier caso, si en el plazo de dos meses tampoco logra suficientes apoyos, el Rey disolvería las Cortes y habría nueva convocatoria de elecciones.
Fuente: http://politica.elpais.com/politica/2016/01/22/actualidad/1453443210_957485.html
Categoría: ACTUALIDAD Viernes 22 de Enero del 2016
Rajoy dice que "evidentemente" presentará su candidatura al Rey: "Fuerzas las tengo todas"
El PP vive al borde de un ataque de nervios. Cada vez más pesimistas, sus cargos especulan desde hace días prácticamente sobre todo. Incluso sobre el inminente futuro político de Mariano Rajoy, pese a que haya dicho públicamente que su intención es resistir. En las últimas horas, sonó con fuerza la tesis de que el presidente en funciones no iría a una investidura que dan por perdida. El silencio de Moncloa alimentó el rumor, con el partido viéndolo todo cada vez más negro.
Finalmente, este jueves, el presidente intentó imponer un poco de orden mientras su entorno deslizaba su enorme enfado por "los análisis" surgidos dentro de sus propias filas. Según enfatizó el Gobierno, Rajoy sigue "preparando" su discurso de investidura, toda vez el PP ha sido la formación política más votada el pasado el 20 de diciembre. Si bien, es "prerrogativa" de Felipe VI decidir qué candidato debe ser el primero en intentar formar gobierno tras la ronda de contactos con las distintas formaciones políticas, "y Rajoy acatará, como no podía ser de otra forma, la decisión" del monarca.
"Lo que le transmita al Rey parece razonable que se lo transmita a él y no se entere por los medios de comunicación", afirmó el propio Rajoy en una declaración que no estaba prevista pasadas las ocho de la tarde. Le repreguntaron si mantiene su intención de presentar su candidatura y si se ve con fuerzas: "Fuerzas las tengo todas y mi candidatura evidentemente la voy a presentar", aclaró. Aún más, precisó que le gustaría que todo quedara resuelto los próximos 15 días, y fue muy crítico con Pedro Sánchez: "Creo que es importante relajarse de cuando en cuando (…) Conviene dar la talla y tengo mis dudas de que algunos la estén dando". Por enésima vez, ofreció una gran coalición a PSOE y Ciudadanos.
En este sentido, en Moncloa creen que al Rey no le saldrán los números el viernes, y que en dicho contexto Rajoy le trasladará su "firme voluntad" de intentar formar gobierno. "Tenemos que hacer de la necesidad virtud y buscar la posibilidad de entendernos entre todos", contestó Rafael Hernando, en otra inesperada rueda de prensa por la mañana para aclarar la posición del PP. Fernando Martínez-Maíllo, que es el número tres de Génova, se pronunció en términos parecidos. "Rajoy defenderá su investidura cuando toque, cuando corresponda" pero "tiene todo el derecho a hacerlo y toda la legitimidad que dan las urnas", afirmó ante los periodistas. "Nos ha trasladado que se someterá a la votación", desveló Andrea Levy en esRadio.
La discusión, en todo caso, es un hecho en un PP completamente desmoralizado. "El debate de investidura nos desgastará muchísimo, puede dejar a Rajoy noqueado. Todos irán contra él", se ha repetido con insistencia en los pasillos del Congreso. Pero el entorno de Rajoy reitera que se está preparando para ese escenario, en el que intentará retratar a un Pedro Sánchez en brazos de radicales y secesionistas. "Todo depende de lo que Sánchez y Pablo Iglesias le digan al Rey. Si le informan de que el pacto es una realidad, entonces la investidura no tendría sentido", resumió un integrante de la dirección nacional.
En este escenario, fuentes de la Moncloa llegaron a poner en cuarentena que Rajoy vaya a comparecer al término del despacho con el monarca, como así se había sugerido. El argumento es que "será el momento del Rey" y no querrían alimentar más las especulaciones, solventando la cuestión con un comunicado. Ya el sábado, el jefe del PP podría hacer declaraciones fuera de Madrid, previsiblemente en Valladolid, antes de participar en una reunión de partido.
La continuidad de Rajoy
Un no parar de rumores que también afectan al liderazgo de Rajoy. Ya lo avanzó este diario el lunes, toda vez barones y altos cargos empezaron a moverse poniendo encima de la mesa nombres como el Cristina Cifuentes, Soraya Sáenz de Santamaría, Alberto Núñez Feijóo o Alfonso Alonso. Según algunas fuentes, sería el propio Rajoy el que tomaría la decisión de apartarse llegado el caso, incluso antes de unas hipotéticas nuevas elecciones. Un extremo que, de momento, se rechaza con contundencia desde su entorno: "No está contemplado, tiene todo el apoyo del PP".
Rajoy se acoge al Comité Ejecutivo celebrado un día después de los comicios para asegurar que nadie le tose internamente. "Un cambio no solucionaría nada. También es el mejor candidato en unas elecciones en dos o tres meses. Está medido", según un cargo muy próximo al presidente en funciones. En el PP se agarran a la posibilidad de nuevos comicios para no darlo todo por perdido, y de ahí que todos los ataques vayan dirigidos hacia Sánchez para que finalmente no logre un acuerdo con Podemos. "Los bolivarianos están intentando penetrar en España de la mano del PSOE y eso no es asumible para el PSOE de siempre", se puede leer en los argumentarios, en un intento de dividir a los socialistas. "Sería un disparate", remató Rajoy en su improvisada comparecencia en el museo del Prado.
Categoría: ACTUALIDAD Viernes 22 de Enero del 2016
Sánchez negocia con el PNV darle las competencias penitenciarias

Pedro Sánchez, saluda a los diputados del PNV en el Congreso Joseba Andoni Agirretxea e Iñigo Barandiarán
La transferencia al Gobierno vasco de las competencias en materia penitenciaria. Es una de las condiciones que el PNV ha planteado al PSOE (y al parecer, ha obtenido garantías de que se le va a conceder) para apoyar la investidura de Pedro Sánchez.
Las conversaciones entre ambos partidos, pese a que se diga lo contrario, están ya muy avanzadas, ya que se iniciaron hace bastantes semanas, según fuentes consultadas por LA RAZÓN.
El asunto de los presos, que en su momento fue uno de los más relevantes de la vida política vasca, habiendo perdido protagonismo en los últimos años, resulta fundamental para el independentismo vasco. El que controle la salida de los reclusos y la vuelta de los huidos (si es que, al final, y de forma irremediable, se produce), se apuntará un «tanto» ante una parte de la opinión pública.
Que el PNV le está ganando la jugada en todos los terrenos a los proetarras de EhBildu y Sortu es un hecho y no hay más que repasar los resultados de las últimas elecciones generales.
Si los nacionalistas se garantizan esta baza, y tienen bastantes posibilidades de que Pedro Sánchez les entregue la batuta para dirigir tan singular «concierto», habrán dado un paso de gigante para llevar a la izquierda abertzale a las catacumbas, que, en definitiva, es de lo que se trata.
Control de la Justicia
En los documentos manejados por el PNV durante la pasada campaña electoral, se planteaba, además de la citada transferencia, que cobraría una tremenda importancia una vez concentrados los presos etarras en la cárcel alavesa de Zaballa, el control absoluto de la Administración de Justicia, con el Tribunal Superior como última instancia. De esta manera, se cerraría el círculo en un asunto en el que los nacionalistas quieren suprimir cualquier interferencia de Madrid.
Asimismo, se pronunciaban en contra de lo que denominan «cadena perpetua» y que, en la práctica, se refiere al cumplimiento íntegro de las penas para los presos terroristas.
La petición de la transferencia al Gobierno vasco de las competencias en materia penitenciaria es una reivindicación que los nacionalistas trataron de introducir en el texto del estatuto de Guernica (y que no se les concedió por razones obvias, en plena ofensiva criminal de ETA) y que, desde su promulgación, han pedido de forma reiterada.
Tanto en las reuniones públicas, como en las celebradas sin luz ni taquígrafos, entre el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el lendakari vasco, Íñigo Urkullu, el asunto de los presos ha estado encima de la mesa. Durante la pasada legislatura, el planteamiento de los nacionalistas era prudente, casi de mínimos y en plan de colaborar a ver si «colaba» la vieja reivindicación.
Incluso, admitían una «flexibilización» de la política penitenciaria, de forma que se impulsara «la reinserción y la resocialización» de los presos de ETA, con el fin de «avanzar hacia la paz».
Ahora, las cosas han cambiado de forma radical y el PNV siente la fuerza de sus seis votos para tener, como vulgarmente se dice, la «sartén por el mango» y jugar fuerte la partida con los socialistas de Pedro Sánchez.
El líder socialista cuenta a su favor con un argumento, que no parece que vaya a esgrimir en público, porque sería poco menos que su «suicidio» político». En las conversaciones con ETA de 2010 y 2011, en las que participaron su partido (bajo la batuta de Alfredo Pérez Rubalcaba) el asunto de los presos se trató a fondo y algo se debió ofrecer a la banda para que anunciara el fin de las actividades terroristas.
Es decir, que el actual secretario general de los socialistas no haría otra cosa que retomar un asunto que quedó pendiente y en el que no se ha avanzado, como no, por la cerrazón de Mariano Rajoy y su mayoría absoluta
Quedan atrás por lo tanto las piruetas y «bailes de salón» que Urkullu interpretaba ante el presidente del Gobierno para tratar de convencerle de que hiciera concesiones, aunque fueran mínimas, para que «mejoraran» las condiciones de vida de los presos de la banda terrorista ETA.
El actual presidente del Congreso de los Diputados, Patxi López, es un perfecto conocedor de todo lo que ocurrió, y se tramó, durante las referidas conversaciones con ETA junto a los nacionalistas. Es lógico pensar que le habrá informado in extenso para que conozca los detalles de lo que ocurrió, y hasta dónde se llegó de la mano del PNV.
El asunto, según las citadas fuentes, es peliagudo. Es fácil conceder lo que piden los de Urkullu a cambio de los votos en la investidura, pero , si se hace, debe saber que tiene una difícil, por no decir imposible, marcha atrás.
Categoría: ACTUALIDAD Viernes 22 de Enero del 2016
Los barones piden a Felipe González que dé un paso al frente y alerte del pacto con Podemos

Los barones del PSOE en el bando contrario a Pedro Sánchez quieren quitarse del foco y han pedido que otras voces de peso en el partido salgan a alertar de los “peligros” de cerrar un pacto de investidura con Podemos y los nacionalistas. Según defienden, es el momento de la vieja guardia, de las voces de referencia. Crecen la preocupación y la incertidumbre, casi tanto como la frustración, ante el rumbo que están tomando las negociaciones. La primera persona a la que se han dirigido para fraguar esta operación es Felipe González, cuyo rechazo rotundo al partido de Pablo Iglesias no es ningún secreto. Lo dejó claro en sus duras intervenciones en la campaña electoral. Su entrada en la contienda del 20-D y su cierre se convirtieron en duras arremetidas contra la formación morada, sobre todo por sus vinculaciones con Venezuela. La intención es abrir un debate político “profundo”, “de fondo”, porque para muchos socialistas lo que está en juego es “el ser” del PSOE, su “supervivencia”. Los términos empleados son apocalípticos.
La operación con la vieja guardia de momento no les ha salido. Según ha podido saber El Confidencial, tanto González como otros referentes históricos del PSOE, como Alfredo Pérez Rubalcaba o Manuel Chaves, han expresado dudas y advertido de que no van a estar en ninguna maniobra pública contra el secretario general por más que recelen del pacto con Podemos. “Podrán salir a pedir serenidad o prudencia, pero que nadie espere que alimenten el enfrentamiento interno porque eso sería llevar a la ruina al PSOE”, advierte un veterano, convencido de que este frente no va a prosperar. Desde el entorno del expresidente del Gobierno apuntan que "no hay ningún acto ni entrevista en agenda, ni ninguna publicación próxima". "Pero si él quiere, lo tendrá, como siempre", añaden. González, cuando arreciaban las hostilidades contra Sánchez, pidió a los suyos que, por "cultura de partido", respaldaran al secretario general y es uno de sus respaldos más firmes. Ahora, quienes han hablado con él en los últimos días, aseguran que le ven "muy preocupado" por la situación del PSOE y de España tras el 20-D.
Guerra sí sale a la palestra: un Gobierno de izquierdas liderado por el PSOE cuenta con una dificultad "insalvable", el "inventado derecho a decidir"
Según varias fuentes han trasladado a este periódico, en el almuerzo que Susana Díaz y Guillermo Fernández Vara mantuvieron el pasado viernes en la localidad extremeña de Zafra, una de las principales conclusiones fue que tocaba a la vieja guardia del partido dar la cara. Poco más ha trascendido de la hoja de ruta que piensan seguir los barones. No solo pensaban en Felipe González. Contaban también con otros referentes del socialismo como Joaquín Almunia, Alfredo Pérez Rubalcaba o Pepe Blanco. En el entorno de los dos últimos confirman que no tienen pensado pronunciarse públicamente en los próximos días. El objetivo central era que se abriera un debate de fondo, político, en la militancia, que trascienda a la batalla orgánica en que se tradujo el comité federal del pasado 28 de diciembre. Todos, incluso algunos de los barones que llevaron la voz cantante, admiten a toro pasado que aquel planteamiento fue un error y quieren cambiar el rumbo. No porque hayan dejado de cuestionar a Pedro Sánchez, ni mucho menos, sino porque asumen que han tenido un desgaste grave y quieren virar el foco del debate. La vieja guardia ha dejado muy claro que aquella guerra civil no les gustó nada y trasladan que si ahora dan un paso al frente, no es contra el secretario general, sino por los riesgos de un escenario político que ven convertido en un campo de minas para los socialistas.
Pedro Sánchez y Alfonso Guerra en el Congreso, la pasada legislatura. (EFE)
Quien sí ha expresado su temor a una alianza con Podemos es Alfonso Guerra, representante del ala izquierda del partido. En un artículo que publica este viernes la revista 'Tiempo', el exvicepresidente del Ejecutivo de González asegura que las dos alternativas "más probables" al escenario resultante del 20-D, y las dos de "muy corto recorrido", son o "Gobierno del PP en minoría, con apoyo externo de Ciudadanos y oposición del PSOE (aunque en la investidura se necesita la abstención de ambos) o elecciones en primavera, salvo que el difícil intento de Pedro Sánchez llegase a puerto, por temor de todos a la repetición de elecciones".
Guerra estima que la posibilidad de un Ejecutivo de izquierdas liderado por el PSOE cuenta con una "dificultad insalvable", el apoyo "de algunos de esos grupos" ligados a Podemos a "un proceso difuso del inventado derecho a decidir en el camino de la independencia que propugna el nacionalismo separatista y separador".
Susana Díaz pide "tiempo" antes de opinar
Susana Díaz ha sido la que más visiblemente ha dado un paso atrás. Mientras que sus aliados, Guillermo Fernández Vara, Emiliano García-Page o Javier Lambán sí han sido muy explícitos ante el préstamo de senadores a los nacionalistas, un gesto político de Ferraz que volvió a incendiar el partido, la baronesa andaluza sigue muy resguardada en la segunda fila. Este mismo miércoles, eludió pronunciarse sobre las posibles negociaciones para formar Gobierno con Podemos. No dijo nada. Solo que es “respetuosa” con la ronda del Rey con los partidos políticos -este viernes será el turno de Pablo Iglesias, Pedro Sánchez y Mariano Rajoy- y que es a los líderes de estas formaciones a quienes corresponde hablar. “Esperemos, esperemos, que tenemos muchos días por delante para poder valorar aquellos asuntos que nos pongan sobre la mesa. Los socialistas tenemos una hoja de ruta aprobada en el comité federal y a ella me remito”, agregó. Esa es su posición. Esperar y vigilar con cautela para que Ferraz no vulnere la guía que se le dio a Pedro Sánchez, que supeditaba cualquier negociación a un fracaso primero de Mariano Rajoy para formar Gobierno y a la condición de que Podemos retirara su exigencia de un referéndum de autodeterminación en Cataluña y no se cediera a ningún planteamiento que pusiera en riesgo “la unidad de España”.
Los barones han pedido a Felipe González que alerte del pacto con Podemos
Susana Díaz pide "respeto" a la ronda de contactos del Rey con los partidos
El problema real es que mientras que los barones temen volver a salir dañados, como creen que les ocurrió en el primer asalto de la batalla interna del PSOE, y no saben cómo trasladar sus advertencias y sus críticas, cunde la sensación de que Sánchez ha pisado el acelerador. Un chequeo interno al partido permite comprobar una honda preocupación en sectores muy importantes, pero también la orden de no mover ficha para que no parezca que nadie está poniendo piedras en las negociaciones del secretario general. Hay voces en el PSOE andaluz que alertan de que Podemos se ha dado cuenta de que si cierra un pacto con Sánchez, hará un negocio político redondo y aseguran que este acuerdo no será más que una “trampa mortal”. Calculan que será una legislatura infernal y corta, a la que no dan más de 18 meses, y que terminará en unas nuevas elecciones que finiquitarán al PSOE. Ese es el apocalíptico escenario que describen algunos dirigentes de la federación andaluza.
La advertencia del PNV endureciendo sus condiciones para llegar a un acuerdo con Sánchez reforzó a los socialistas que ven inviable formar Gobierno
Y no solo allí. En Asturias, Valencia o Castilla-La Mancha, comparten esa preocupación. Insisten en que no sólo importa la investidura, sino gobernar, y hacerlo con estabilidad. Algunos apuntan la posibilidad de un Ejecutivo de coalición, porque no es posible pilotar La Moncloa con sólo 90 diputados socialistas. “¿Qué tipo de Gobierno queremos? ¿Podemos por ejemplo entraría o no entraría en él? ¿Qué hacemos si al poco tiempo te deja tirado y no te queda otra que convocar elecciones? ¿Cómo queda entonces el PSOE?”, verbaliza un dirigente muy próximo al asturiano Javier Fernández. En el entorno del valenciano Ximo Puig, igual que expresan otros veteranos del partido, el análisis es semejante: que no se puede “negociar a la aventura” -en palabras del manchego Emiliano García-Page-, que se debe acordar “en base a un programa” y que el diálogo ha de ser “claro y transparente”, que teja “complicidades”, como se hizo en Valencia con el llamado Acord del Botànic (con Compromís, socio de Gobierno de Puig) o en otros territorios con la formación morada.
El ejemplo de los tripartitos
En la mente de muchos dirigentes está la experiencia de los tripartitos con ERC e ICV-EUiA en Cataluña (2003-2006, con Pasqual Maragall, y 2006-2010, con José Montilla), que llevaron al PSC “al desastre y del que no levantó cabeza”. “Aquello sentenció al partido. Por tanto, no puedes ir a la investidura de cualquier modo, porque les das bazas a la derecha de PP y Ciudadanos. No es una cosa tan simple de con Pedro o contra él”, asegura un exministro, profundo conocedor del engranaje del PSOE. “El debate importante es este, el de qué haces con Podemos, con Ciudadanos, con el PSOE. La cuestión del congreso, que contaminó aquel comité federal, no es lo sustancial. Entonces se planteó mal y la gente lo interpretó mal, como una batalla de poder, cuando se trata de discutir qué hace el PSOE en esta coyuntura tan complicada”, añade otro ex alto cargo de varios gobiernos socialistas y del partido. La preocupación en muchos cuadros es máxima, porque ninguno olvida que el propósito de Podemos es “destruir” al PSOE, no pactar con él.
Los barones creen que han sufrido desgaste en el último viaje, y ven que ahora el debate bascula sobre lo sustancial: las alianzas y "el ser del PSOE"
El mensaje instalado es que toca aguardar, que hay que dar tiempo, quedan dos meses y pueden pasar muchas cosas. En Andalucía, la negociación de la investidura entró en un momento de montaña rusa en el que por días parecía que había un acuerdo cerrado con Podemos, con Ciudadanos, con el PP o que habría nuevos comicios irremediablemente. Desde el equipo de Díaz recuerdan aquel momento para recomendar ahora no caer en la ansiedad. De hecho, hay dirigentes del PSOE andaluz convencidos de que Podemos no podrá en ningún caso llevar a cabo un acuerdo final con Sánchez, porque Pablo Iglesias ha perdido el control del partido y mandan sus confluencias. La noticia ayer de que el PNV endurecía sus condiciones para el diálogo e incluía también el derecho a decidir entre sus reivindicaciones a Sánchez volvía a instalar entre muchos socialistas la seguridad de que será imposible el acuerdo.
Pedro Sánchez y Felipe González en el homenaje a Txiki Benegas. (EFE)
De momento, lo que está claro es que el debate sobre el futuro congreso del partido ha pasado a segundo término y presumiblemente no centrará el foco en el próximo comité federal del 30 de enero. En ese momento, tocará abordar qué hacer ante el futuro Gobierno de España, y será muy pronto porque quizás aún no haya dado tiempo ni siquiera a que Mariano Rajoy afronte un primer fracaso en su intento de mantenerse en La Moncloa. Desde el PSOE recuerdan que, en cualquier caso, antes de que Sánchez acuda a una votación en el Congreso para ser investido presidente, deberá dar cuenta al partido convocando un comité federal que tendrá la última palabra, como este jueves insistió Puig. Y otra clave, las principales federaciones socialistas quieren dejar claro que el apoyo de los nacionalistas no podrá darse “ni por activa ni por pasiva”, tras el préstamo de senadores a ERC y Democràcia i Llibertat (DiL, la antigua Convergència) en la Cámara Alta.
Los barones han pedido a Felipe González que alerte del pacto con Podemos
Sánchez a Rajoy: "Si no se presenta a la investidura, mejor que se vaya a casa"
La posición para el 30 de enero
¿Cómo se sustanciará esa posición? Todavía es pronto para saberlo. Una semana es mucho en política, y en los tiempos del PSOE, más aún. Algunos dirigentes de primer nivel anticipan que los barones pueden reproducir el mismo movimiento que en el comité anterior: preparar una resolución acordada entre ellos con la que presionar a Sánchez. Un texto con el que se pueda “atar más en corto” al secretario general en sus negociaciones con Podemos y el resto de potenciales aliados, especialmente en la cuestión de mayor voltaje, la territorial, y que no se dé ningún paso que "desvirtúe" la "identidad" del PSOE. En otros términos, una moción que "precise" y redondee la del 28 de diciembre. Otros responsables tienen más dudas de que esa fórmula sea la más conveniente, precisamente para no aparecer ante la militancia "como los que no quieren el acuerdo" a la izquierda. "Lo realmente importante es que Pedro gobierne sin ningún lastre, porque la gente lo que quiere es que haya un Gobierno distinto", tercia uno de los responsables de Organización con más trienios.
Ferraz insiste machaconamente en que no hay ninguna negociación en marcha. Es "el tiempo de Rajoy", como subrayó Sánchez en Fitur
Mientras, en Ferraz, se insiste en que no hay ninguna negociación en marcha ni nada que temer porque todavía no se ha entrado en ese proceso. "Siempre dije, desde el primer minuto, el 21 de diciembre pasado, que este es el tiempo de Mariano Rajoy", recordó Sánchez este jueves en su visita a Fitur, en la que lanzó un mensaje claro al presidente en funciones, que si no va al Congreso al debate de su investidura, "mejor que se vaya a casa". Y eso mismo le trasladará este viernes al Rey. Solo si el líder del PP se lleva el bofetón de la Cámara, él asumirá la "responsabilidad" de intentar formar Gobierno. En la sede federal siguen creyendo que el acuerdo es posible. Pero piden prudencia. Que todavía queda mucho por rodar.
Categoría: ACTUALIDAD Viernes 22 de Enero del 2016
