El PP rompe la barrera del 31% y Podemos es ya la única alternativa

El último «tracking» de NC Report para LA RAZÓN confirma el cataclismo del PSOE en las elecciones generales del próximo domingo. Unidos Podemos sigue creciendo en intención de voto y en perspectiva de escaños, y el PSOE continúa sin remontar, e incluso pierde una décima más en intención de voto. Los de Pablo Iglesias afianzan el adelantamiento al PSOE en votos y también en diputados, ya que podrían sumar entre dos y cuatro más. En la proyección más alta, la coalición que lidera Pablo Iglesias y los socialistas podrían alcanzar juntos los 170 escaños. La mayoría absoluta en el Congreso está en los 176 escaños. En el bloque del centro derecha, el PP mantiene su tendencia al alza y superaría el 30 por ciento de los votos, el listón que se han fijado en el comité de campaña. Y en el mejor de los escenarios Mariano Rajoy conseguiría aumentar ocho escaños con respecto a las elecciones de diciembre.
En el «tracking» de NC Report, realizado entre el 5 y el 10 de junio, y el 12 y el 17 de junio, el PSOE estaría en el 21,2 por ciento de los votos, una décima menos que en el anterior. Esto le situaría entre los 80 y los 83 escaños. En diciembre, con el 22 por ciento de los votos logró los 90 escaños. La coalición de Unidos Podemos subiría casi un punto más desde el último «tracking», del 24,8 por ciento al 25,4 por ciento, confirmando su tendencia al alza desde que se formalizó la alianza de Iglesias con Alberto Garzón. Si a Sánchez el debate a cuatro del pasado lunes no le sirvió para mejorar posiciones, a Iglesias, sin embargo, parece que también le ha sentado bien. De momento, al menos según coinciden todos los sondeos, la jugada parece que está a punto de salir redonda. La última mejoría en intención de voto le coloca al alcance una horquilla de entre 82 y 87 escaños. Esto confirma el intercambio del peso parlamentario entre el PSOE y Unidos Podemos. Por cierto, las confluencias territoriales se mantienen como en el último sondeo, salvo la catalana, En Común Podemos, que se deja otra décima de apoyos.
A Ferraz se le agota el tiempo para conseguir que la campaña le ayude a aglutinar voto útil alrededor de sus siglas y el pánico se consolida en el equipo socialista. Si los datos que apuntan este sondeo se cumplen el domingo que viene, la tragedia se hará realidad en el socialismo. Su líder, Pedro Sánchez, afronta esta delicada situación sin ninguna voluntad de dar un paso atrás si se confirma la catástrofe. Ésa es la teoría que airean desde su entorno. Aunque un escenario como el que dibuja esta encuesta lo deja todo en el aire. La lógica apunta a que la confirmación del «sorpasso» obligaría a que salte la actual dirección del Partido Socialista en la misma noche electoral, pero la dimensión de la crisis interna también puede disminuir las ganas de las «alternativas».
La irrupción de la coalición de izquierdas afecta a todos los partidos en la aplicación de la Ley D’Hont. Así, el PP, con el 31,1 por ciento de los votos sacaría prácticamente los mismos escaños que con el 30,6 por ciento del anterior «tracking». Si acaso sólo uno más. La barrera del 30 por ciento ya fue el objetivo que los populares se fijaron en las anteriores elecciones, pero se quedaron en el 28,72 por ciento de los votos y 123 diputados. Ahora, aplicando el nuevo reparto de los restos, esa subida en votos otorgaría a Mariano Rajoy entre 126 y 131 escaños. Al candidato popular, a diferencia del socialista Pedro Sánchez, sí parece que le ha venido bien el efecto que haya podido tener el debate a cuatro en una campaña anodina y sin novedades ni en los discursos ni en los programas. Si consigue afianzar esa subida en votos y en escaños, Mariano Rajoy tendría más fuerza en la negociación para forzar una abstención socialista y de Ciudadanos que le dejase, al menos, gobernar en minoría. Aunque no es un escenario que esté tampoco muy claro. Cuanto más mejore su posición con respecto a diciembre, más podrá resistir las presiones en la negociación postelectoral. Pero en minoría, sin un pacto al menos con Ciudadanos, tendría muy difícil gestionar el día a día.
Ciudadanos tampoco saca rédito de la primera semana de campaña. Según esta encuesta, la última que se puede publicar, Albert Rivera estaría en el 13,2 por ciento de los votos, cinco décimas menos que en el último «tracking». En escaños, tendría entre 33 y 35, en el mejor de los casos cinco diputados menos que en diciembre. La suma del PP y Ciudadanos se movería en la horquilla de entre 156-166 escaños. En la más optimista de las proyecciones, a 9 escaños de la mayoría absoluta. En las elecciones de diciembre, Rivera obtuvo el 13,93 por ciento de los votos.
El líder de la formación naranja ha ido acentuando su oposición a Rajoy, personalizada con mucha dureza en su figura, según avanzaba la campaña. Hasta dar a entender que cierra la puerta a un entendimiento con el PP si su candidato a la investidura es el mismo que lidera la lista con la que los populares se presentan a las elecciones. En la recta final electoral, ni los socialistas ni Ciudadanos dan signos de haber conseguido rentabilizar a su favor entre su electorado el acuerdo de gobernabilidad que firmaron tras las últimas elecciones generales. Les permitió mucho protagonismo, ocupar mucho espacio en el debate político e incluso, como ocurrió con Rivera, dar a sus escaños una relevancia que en sí no tenían, porque ni con PSOEni con PPeran suficientes como para formar gobierno. Pero aquel acuerdo no les está dando resultados en votos según todas las encuestas.
En este último sondeo de NC Report, la participación sube otras dos décimas con respecto al anterior «tracking», colocándose en el 64,6 por ciento. En el pasado mes de diciembre fue del 73,2 por ciento.
Abstención histórica para el 26-J
En las elecciones del 20-D se registró una abstención del 30,3%, la más alta de la democracia. De los 36,5 millones de españoles llamados a las urnas, 11.073.000 no votaron.Para el 26-J el porcentaje de ciudadanos que probablemente no voten será mayor, del 35,4% según el tracking de NC Report. Hay que remontarse a las generales de 1979 para encontrar una abstención del 32%.La abstención del 20-D permitió al PP ganar las elecciones y la que se prevé para el 26-J le pone por encima del 31% del voto. Los jóvenes son los que menos votan, el 44,7% opta por la abstención. La abstención es también superior a la media nacional en el segmento de 30 a 44 años, en donde se alcanza el 37,5%. Hay un equilibrio entre los cuatro partidos, que se rompe a favor del bipartidismo entre los mayores de 44 años, en donde la abstención se reduce a menos del 32%.
Categoría: ACTUALIDAD Lunes 20 de Junio del 2016
BBVA lanza un plan estratégico con el exceso de plantilla en el punto de mira

Mejorar la productividad es el mayor reto al que nos enfrentamos hoy las empresas”. Son palabras dichas hace quince días por Francisco Gónzalez, el presidente de BBVA, quien en una reunión nacional de consejeros en México señaló que se trata de “un proceso que no es suave ni homogéneo, pero es esencial para cualquier empresa y también para la banca”. Un discurso del primer ejecutivo del segundo banco español que ha generado una gran inquietud en la plantilla de la entidad, sobre todo la de España, a la que le han puesto unos objetivos agresivos de crecimiento con el lanzamiento de un nuevo plan estratégico.
Fuentes oficiales de BBVA han confirmado que el pasado mes de marzo se puso en marcha una nueva hoja de ruta que no fue comunicada al mercado ni publicitada en los medios de comunicación. Los responsables de prensa de la institución financiera han declinado dar detalles del plan estratégico, dirigido por el consejero delegado, Carlos Torres, por la responsable del banco en España, Cristina de Parias, y por el directivo del área financiera, Angel Robledo. El análisis de los tres parte de un dato demodelor: por primera vez en muchos años, el ratio de eficiencia de BBVA España (57,8%) es peor que el de Santander España (57%), porcentaje de gastos sobre ingresos que el banco dirigido por Ana Botín va a bajar a marchas forzadas tras su ERE para 1.380 personas.
Oficialmente, el plan, a tres años vista, tiene como objetivos principales el crecimiento en cuota de mercado, tanto en depósitos, como en hipotecas y planes de pensiones, sobre todo para defenderse de la expansión comercial de Banco Santander y de Caixabank. Las fuentes internas aclaran que en ningún caso se contempla medidas de ajuste, más allá del Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que afectará a los 1.557 personas de la adquirida Catalunya Caixa.

Una oficina de BBVA. (EFE)
Pero otras fuentes próximas a la entidad dan por hecho que la nueva hoja de ruta irá acompañada por una reducción del número de oficinas y de la plantilla. Porque entre otras cosas, el plan estratégico lleva incorporadas medidas de eficiencia y de rentabilidad del capital, tanto desde el punto de visto comercial -mayores márgenes- como en la asignación de los recursos humanos. La obsesión es tal que el banco publica internamente un 'ranking' de productividad por empleado basado en la venta de productos y en los ingresos que genera, según fuentes sindicales.
La decisión final sobre el potencial recorte de plantilla y de la red se adoptará previsiblemente en julio después de las presentaciones estratégicas adicionales que la cúpula directiva de BBVA está teniendo con Francisco González y Carlos Torres. El pasado día 9 hubo una dirigida por los responsables de operaciones, mientras que el próximo 30 de junio le tocará el turno a los que definen la política comercial. Tras estos encuentros, serán el presidente y el consejero delegado los que tomen las decisiones consecuentes.
Hasta la fecha, la mitad de las nuevas iniciativas propuestas para elevar el ROE están relacionadas con el mundo digital, lo que de facto supone un esfuerzo del banco en mejorar la operativa transaccional a través de dispositivos móviles y reducir los puntos de venta físicos. Por este motivo, y pese a la negativa oficial, en la cúpula de BBVA se sospecha que más pronto que tarde habrá un ajuste de personal. Un asunto que está en manos de Donna DeAngelis, la nueva responsable de recursos humanos, área rebautizada como Talent and Culture, que lleva varios meses 'destripando' los números de BBVA para saber de donde puede cortar grasa. Más aún, se teme que la reasignación de recursos afectará también la segunda línea directiva, tal y como ha ocurrido en el centro corporativo de Banco Santander.

Carlos Torres, consejero delegado de BBVA, en la presentación de resultados. (EFE)
Este plan es la continuación a lo que Torres aseveró el pasado 5 de abril en Copenhague, en unas jornadas sobre el futuro del sector bancario. ¿Tenemos 3.800 sucursales en España. ¿Tiene sentido? No. ¿Podemos reducirlas? Sí", afirmó la mano derecha de Francisco González, que adelantó que el segundo banco del país irá adelgazando su red de oficinas en los próximos años hasta dejarlas en unas 1.000 en toda España, lo que supone una reducción del 74%. Eso sí, no dio fechas al indicar que el proceso que se produciría "en un indeterminado largo plazo, dentro de muchos años".
Sin embargo, en el banco se da por hecho que Torres ha decidido empezar lo más pronto posible para ir adaptando los puntos de venta a las exigencias operativas del cliente, que cada vez más utiliza los aparatos electrónicos para realizar sus transacciones y cada vez pisa menos las oficinas. “La industria bancaria está cambiando en todo el mundo siendo cada vez más competitiva y, en 2016, continuarán presentándose nuevos desafíos en este entorno”, aseguraba el propio banco a sus accionistas en la pasada junta general.
El mensaje para entendidos de Paco González
En la conferencia del pasado lunes en México, Francisco González habló del momento complejo que está viviendo la industria financiera. En concreto, destacó el problema de rentabilidad de la banca, presionada por los bajos tipos de interés y la nueva regulación poscrisis. También aseguró que “la industria bancaria se ha quedado obsoleta, con estructuras de costes pesadas, sistemas arcaicos, oferta poco diferenciada y gran sobrecapacidad”. Un mensaje que se interpreta desde fuentes internas del banco como la antesala de un ajuste de grandes dimensiones.
Además del ajuste en España, BBVA está trabajando en una reducción de costes a nivel global, que supondría la salida de más de 4.000 empleados
Según el comunicado difundido por BBVA, González se refirió al cambio tecnológico como factor clave para mejorar la productividad y el bienestar general. “Las tecnologías exponenciales como la nube o 'blockchain' abren la puerta a ganancias de productividad inimaginables hace poco tiempo”, subrayó. El septuagenario ejecutivo añadió que “el cambio que estamos viviendo no consiste solamente en seguir haciendo lo mismo, pero por canales digitales”. Incluso no se trata solo de “hacer lo mismo de manera más eficiente”, sino de “hacer cosas nuevas que no era posible siquiera idear y ofertar con la base tecnológica anterior”.
Según otras fuentes, además del ajuste en España, BBVA está trabajando en una reducción de costes a nivel global, que supondría la salida de más de 4.000 empleados, especialmente de 'back office'. Actualmente, el grupo tiene una plantilla de 137.968 personas ubicadas en 37 países. La edad media es de 37 años y la antigüedad, de diez. Cifras que en España son mucho más altas. En 2015 encogió su plantilla en nuestro país hasta los 23.444 personas, un 5,5% menos.
Categoría: ACTUALIDAD Lunes 20 de Junio del 2016
El PP mejora; Unidos Podemos se consolida como segunda fuerza

España regresa a la casilla de salida. O la última semana de campaña mueve el tablero o el 27-J, el escenario político contemplado en su conjunto, arrojará el mismo problema que tras el 20-D. No hay coaliciones naturales ni fáciles para formar Gobierno. Sólo una posibilidad, y entraña, hoy por hoy, impedimentos de raíz: la gran coalición PP-PSOE. Todo lo demás se presenta muy complicado porque ninguna de las parejas imaginables sumaría los votos suficientes sin el concurso de formaciones nacionalistas o independentistas.
El PP será, según la macroencuesta de Sigma Dos para EL MUNDO, la fuerza que ganará de nuevo los comicios. Superará su resultado de diciembre en votos y en escaños -30,5% frente a 28,7% y entre 124 y 129 diputados frente a 123-, pero la distancia que le queda para la mayoría absoluta es tan grande -47 escaños en el mejor de los casos- que sólo podría cubrirla sumando con el PSOE, un partido que pierde definitivamente la segunda posición política -acumulará el 20% de los votos frente al 22% de diciembre- en aras de la coalición Unidos Podemos.
El sorpasso a los socialistas que han ido anunciando todos los sondeos queda confirmado. El partido encabezado por Pedro Sánchez ve cómo se hunde su suelo al pasar de los 90 diputados que obtuvo el 20-D, y que ya fueron su peor resultado histórico, a una horquilla que en el supuesto más favorable le vaticina 78 escaños y en el peor, 73.
Por el contrario, la formación liderada por Pablo Iglesias, gracias a su alianza con Izquierda Unida y al empuje de sus confluencias, conseguirá unos datos realmente importantes: se apuntará uno de cada cuatro votos (24,8%) y ocupará entre 86 y 92 escaños. Unidos Podemos, en definitiva, se situará a sólo cinco puntos y medio del Partido Popular.
Con estas perspectivas, si el PSOE descarta, como hasta ahora, un pacto de gobierno con el PP, sólo podría volver sus ojos hacia una alianza con el partido de Pablo Iglesias más alguna formación de corte independentista, porque solos, Podemos y PSOE, se situarían, si los dos logran el nivel más alto que les pronostica el sondeo, 170 escaños, es decir, a falta de seis para la mayoría absoluta. Los socialistas, por supuesto, en ese caso, irían de segundos ya que, de alcanzarse una suma de este tipo, el Gobierno resultante estaría encabezado por el líder del partido morado.
Este escenario, sin embargo, se presenta altamente improbable habida cuenta de que un resultado tan malo del socialismo, de confirmarse, desatará un auténtico terremoto en Ferraz que muy previsiblemente se llevará por delante el liderazgo de Pedro Sánchez.

El PSOE, en ese caso, entrará en un periodo de dirección interina con una gestora al frente que debería decidir in extremis si suma fuerzas con el PP para formar un Ejecutivo con respaldo sólido -más de 200 diputados- capaz de evitar la celebración de unas terceras elecciones.
Mariano Rajoy asegura estar dispuesto a tender la mano de nuevo a los socialistas para desbloquear, con un Gobierno de gran coalición, la situación política. En Moncloa han analizado cuidadosamente este escenario que podría ser el resultado de un pacto de Gobierno, de manera que en el Consejo de Ministros se sentaran juntos representantes de los dos partidos históricos y que, incluso, podría llegar a contar con el apoyo de Ciudadanos.
Más allá de esta ecuación, sólo cabe suponer un Ejecutivo en minoría fruto de un acuerdo PP-Ciudadanos -sumaría entre 159 y 169 escaños- que tendría que contar para la investidura con la abstención del PSOE y, después, hacer equilibrios de pacto constante para aprobar leyes en el Congreso. Esta fórmula, sin embargo, no comportaría ventaja alguna para los socialistas ya que, una vez formado el Gobierno, ni siquiera podrían encabezar la oposición parlamentaria, un puesto que a la luz de los resultados está reservado claramente para los de Pablo Iglesias.
En cualquier caso, de alcanzarse un acuerdo de este tipo, si se tiene en cuenta la posición que esgrime en esta campaña el candidato de Ciudadanos, Albert Rivera, exigiría, sin duda, que Rajoy diera un paso atrás y permitiera que fuera otro nombre popular, limpio como la patena de vínculos con los casos de corrupción, el que encabezara el proyecto y el hipotético Gobierno.
Y es que la encuesta señala que C's, pese a conseguir dos décimas más en intención de voto que lo que obtuvo en las elecciones de diciembre -14,1% frente a 13,9%-, podría llegar a perder hasta cinco escaños. Si el 20-D obtuvo 40 diputados, ahora sus perspectivas se mueven en una horquilla que va de 35 a 40.
En definitiva, de la repetición de los comicios el gran beneficiado será Podemos que, tras la alianza con IU, da un salto espectacular en representación. Si el 20-D la suma del partido de Iglesias y sus confluencias con IU alcanzaba un total de 71 diputados, ahora, presentándose juntos a las urnas, están en condiciones de añadir a su cuenta entre 15 y 21 puestos más. El millón de votos que aporta IU como dote se rentabiliza de sobra y permite, gracias a la Ley D'Hont, ganar el último escaño, e incluso más, en buen número de plazas.

Si, como parece pronosticar la encuesta, la situación de bloqueo se mantiene, los partidos tendrán que hacer muchos esfuerzos y concesiones para conseguir que los ciudadanos cambien su percepción respecto al momento que vive el país. Ahora, un 70,8% opina que la situación es mala. Así lo cree el 61% de los simpatizantes del PP; el 73% de los del PSOE; el 75,6% de los de Podemos; el 65% de los de Ciudadanos y el 82% de los de IU.
La fórmula más fácil dentro del complejo panorama que se presenta -la coalición PP-PSOE- no suscita un apoyo abrumador. De lograrse, un 36% se mostraría conforme. Si el foco se amplía para sumar a la misma a C's, el apoyo crece al 39%. Y si lo que finalmente se consuma es la alianza de centro derecha PP-C's, un 45% estaría a gusto.
No sucede lo mismo cuando la opción que se ofrece es PSOE-C's-Podemos. Un 72% asegura no ser partidario y el porcentaje sube al 79 si los que se pronuncian son los votantes de Rivera.
El pacto PSOE-Podemos, por su parte encuentra el rechazo de más de la mitad de los votantes socialistas (56%), aunque es muy bien acogido por los de la formación morada.
Cuando sobre la mesa se plantea todo el abanico posible de acuerdos de Gobierno, y no uno por uno, las simpatías se dirigen con más claridad hacia la alianza de izquierdas PSOE-Podemos (24%) empujadas por los votantes de esta última fuerza (71%). La siguiente opción, escogida por uno de cada cinco, sería PP-C's y, paradójicamente, puestos a elegir al libre albedrío, la que menos entusiasmo atrae es la coalición PP-PSOE que sólo es señalada como primera opción por el 10,8%.
Fuente: http://www.elmundo.es/espana/2016/06/18/57657bdf468aeb31708b45bc.html
Categoría: ACTUALIDAD Domingo 19 de Junio del 2016
El PP supera la barrera del 30 por ciento y el PSOE sigue a la baja
A una semana de las elecciones generales del 26 de junio, el escenario político parece tan embrollado como el que resultó del 20 de diciembre, si no más. Los pactos volverán a ser imprescindibles, pero para romper el bloqueo político que se vive en España desde hace seis meses algún partido tendré que cambiar su postura. Así se refleja en la última encuesta de GAD3 para ABC, en la que el PP supera la barrera del 30 por ciento en estimación de voto. Esa subida, sin embargo, no se traduce en más escaños por la participación de la coalición Unidos Podemos, que se consolida en la segunda posición ante un PSOE a la baja y un Ciudadanos estancado en votos y escaños.
El PP se mantiene en la primera posición en la última semana de la campaña electoral, con un 30,3 por ciento de estimación de voto, su porcentaje más alto en estos seis meses que han transcurrido entre unos comicios y otros. Solo en enero logró superar el 30 por ciento, por una décima.
La paradoja es que el partido de Mariano Rajoy puede tener más votos el próximo domingo, con una subida de 1,6 puntos, y sin embargo no se traduzcan en más escaños. Al contrario, puede perder algunos de los que ya tenía. La encuesta de GAD3 le asigna 121-124 diputados, frente a los 123 que logró el 20 de diciembre (con un 28,7 por ciento de votos).

Para explicar esa aparente contradicción hay que mirar a la novedad más importante que hay en estas elecciones respecto a las anteriores: la participación de la coalición Unidos Podemos, que incluye a Podemos e Izquierda Unida. Al sumar sus votos optimizan mejor el resultado en las urnas y el reparto de los «restos» de papeletas en las circunscripciones. Si el 20-D se hubieran presentado en coalición, el PP no habría alcanzado los 123 escaños, por lo que la comparación ahora no es exacta.
Unidos Podemos se consolida en la segunda posición, por delante del PSOE en votos y en escaños, con un 24,6 por ciento, 3,2 puntos más que el partido de Pedro Sánchez. Con ese resultado podría obtener entre 84 y 85 diputados, entre dos y cinco más que el PSOE. Ese sería el principal cambio en las urnas el próximo domingo, lo que realmente pueda abrir la caja de los truenos en Ferraz y producir una catarsis en sus filas que acabe facilitando la formación de un Gobierno.
El voto rentable
Podemos más Izquierda Unida sumaron, por separado, el 24,33 por ciento de votos el 20-D, con 71 diputados (69 de Podemos y sus marcas territoriales y dos de IU). Ahora mejorarían tres décimas en el voto, que les serían muy rentables, tanto como esto: hasta 14 diputados más.
Entre Unidos Podemos y el PSOE tendrían el 46 por ciento de los votos y hasta 168 diputados en el Congreso, donde la mayoría absoluta se sitúa en 176. Este bloque de izquierda y populismo se hace más fuerte, ya que en diciembre sumaba 161 diputados.
Frente a esa posibilidad, el PP y Ciudadanos sumarían el 44,7 por ciento de los votos, con un máximo de 164 escaños. Se quedarían algo por debajo del bloque izquierdista-radical. En cualquiera de los dos casos no tendrían la mayoría para investir presidente del Gobierno por sí solos.
El veto de Rivera
La formación de Albert Rivera obtendría un 14,4 por ciento de los votos, según la encuesta de GAD3. Son cinco décimas más que en diciembre, pero cuatro menos que en la anterior encuesta, realizada a finales de mayo. Sus escaños seguirían estando entre 38 y 40, ni uno más que los logrados en diciembre. Rivera está protagonizando estos últimos días de campaña por subrayar su veto a Mariano Rajoy como futuro presidente del Gobierno, lo que complica la posibilidad de un pacto tras las elecciones.
Con el resultado de la encuesta, que confirma las tendencias que reflejó el CIS la semana anterior, las posibilidades de elegir a un presidente del Gobierno se reducen a estas dos: Mariano Rajoy o Pablo Iglesias, descartado ya un Pedro Sánchez si se confirma que su partido deja de ser el referente de la izquierda.
En esa tesitura, Rajoy vuelve a defender la gran coalición, presidida por el PP, con una abstención del PSOE. En ese caso, contaría con sus 124 diputados, como máximo, y quizás con los 38-40 de Ciudadanos, si Rivera cambia su posición, como ya hizo en marzo cuando apoyó a Sánchez después de asegurar una y otra vez que no lo haría. Sería un Gobierno débil en una legislatura corta, y cada una de sus medidas tendría que ser pactada con el PSOE.
El sillón de Pablo Iglesias
La otra opción es la encabezada por Pablo Iglesias, al frente de la segunda fuerza en las urnas. Iglesias pedirá el apoyo del PSOE, pero ya desde su posición de fuerza. El líder de Podemos no exigiría la Vicepresidencia, sino directamente el sillón de presidente en La Moncloa. Si acaba seduciendo al PSOE, sumarían 168 escaños como máximo, frente a los 164 del PP y Ciudadanos. Le bastaría la abstención de los nacionalistas e independentistas, en segunda votación, para ver cumplida su ambición de ser presidente del Gobierno. Entre los independentistas catalanes, destaca la caída de CDC, que perdería dos escaños, que irían a parar, directamente, al grupo parlamentario de Podemos.
Categoría: ACTUALIDAD Domingo 19 de Junio del 2016
Los planes secretos frente a la amenaza del ‘brexit’

El ministro español de Economía en funciones, Luis de Guindos (d), conversa con el ministro belga de Finanzas, Johan Van Overtveldt (i), antes del comienzo de la reunión de ministros de Economía y Finanzas de la Unión Europea en Luxemburgo. (JULIEN WARNAND/EFE)
A menudo, la letra pequeña de la historia se escribe en lugares recónditos y a salvo de miradas curiosas. En lugares como el número 6 de la calle Sainte Zithe de Luxemburgo, sede de la Embajada de Holanda en el Gran Ducado. A ese pequeño palacete llegaban el miércoles por la noche (15 de junio) los ministros de Economía de los cuatro países más grandes de la zona euro (Alemania, Francia, Italia y España), un par de comisarios europeos y el presidente del Eurogrupo, el holandés Jeroen Dijsselbloem, en el papel de anfitrión. La cita, confirmada por varias delegaciones, no era la primera de tan selecto grupo. Pero sí tal vez una de las más decisivas desde el comienzo de la crisis financiera en 2008 y la crisis del euro en 2010.
En la calle Santa Zithe se pergeñó la parte económica de la respuesta política que la UE prepara ante la posible victoria del brexit en el referéndum del 23 de junio en Reino Unido. Un plan de choque que atajará a través del BCE las posibles turbulencias del mercado a corto plazo y que a medio y largo plazo intentará demostrar que la Unión Europea sobrevivirá sin problemas en el caso de que se confirme la primera escisión de su historia.
El plan empezó a materializarse horas después. El viernes, en sesión celebrada también en Luxemburgo, el consejo de ministros de Economía de la UE (Ecofin), desbloqueó el proyecto de la Unión Bancaria, paralizado durante meses por las objeciones de Berlín a la creación de un Fondo europeo de garantía de depósitos.
Ese Fondo tardará todavía años en hacerse realidad. Pero el mero arranque de los preparativos técnicos pretende ya ser una poderosa señal de que la UE y, en particular, la zona euro, seguirá fortaleciendo sus cimientos.
El acuerdo para desbloquear la Unión bancaria se fraguó en el encuentro informal de la noche del miércoles, con unos ministros abrumados por la inquietud sobre el avance de fuerzas euroescépticas (Front National, Alternative für Deutschland) o o alternativas (Syriza, Podemos) no solo en el Reino Unido sino en gran parte de la UE. Varios de los asistente reconocieron su menguante margen de maniobra y la necesidad de alcanzar consensos sobre puntos pendientes, como la unión bancaria, para dar una señal de fortaleza.
Los participantes en la reunión de Luxemburgo se niegan a hablar en público de los preparativos y ni siquiera confirman oficialmente su encuentro. “Las reuniones son discretas y, por tanto, no se puede confirmar si participamos o no”, contestó el viernes en Luxemburgo, el ministro en funciones de Economía, Luis de Guindos, a preguntas sobre su presencia en las citas para preparar el plan de choque europeo.
El ministro español, en todo caso, acudió a la cita en el Gran Ducado, celebrada la víspera del Eurogrupo (consejo de ministros de Economía de la zona euro) del jueves, junto a sus colegas de Alemania (Wolfgang Schäuble), Francia (Michel Sapin) e Italia (Pier Carlo Padoan). Prueba añadida de la importancia del encuentro es que Schäuble no quiso perdérselo. El alemán acudió a Luxemburgo solo para la cena de trabajo porque al día siguiente no tenía previsto asistir al Eurogrupo, al que efectivamente faltó.
A la Embajada de Holanda también llegaron el comisario de Asuntos Económicos, el francés PierreMoscovici, y el comisario de Mercados Financieros, el británico Jonathan Hill. Hill es un firme convencido de la victoria del remain (quedarse) en el referéndum. Y más le vale porque si se impone el leave (salir) su puesto de comisario tendría los días contados porque Londres dejará de tener derecho a un asiento en la Comisión tan pronto como deje la Unión Europea. Y mientras llega ese día, el papel de Hill quedaría seriamente limitado desde el momento en que Londres active formalmente el artículo 50 del Tratado de la UE para retirarse del club.
La Unión Europea confía en que ese momento no llegue. Pero por si acaso se prepara en citas discretas como las de Luxemburgo. “De los planes B no se habla en público”, sonríe Guindos. “Primero, porque dejarían de ser planes B y, segundo, porque daríamos la impresión de que va a ganar el brexit”.
La UE afronta el riesgo en baja forma
La amenaza del brexit coge a la Unión Europea en uno de los peores momentos de su historia, con más de 21 millones de parados, una deuda pública de 9,4 billones de euros (equivalente al 91% del PIB) y un cúmulo de crisis enquistadas (Grecia, refugiados, Schengen...) que han diezmado el apoyo de Bruselas entre la opinión pública.
“El desafío británico pilla a Europa falta de liderazgo”, reconoce un alto cargo europeo. En esa situación, la mayoría de las fuentes consultadas coinciden en que la respuesta a un potencial brexit “no puede ser un espectacular salto adelante en el proceso de integración”. Salvo algunos cándidos europeístas, el resto considera que ese salto acabaría en un costalazo comparable al fracaso de la Constitución europea en 2005, lo que sumiría a la UE en una crisis aún mayor.
Las principales capitales, entre ellas Berlín, prefieren contestar al brexit, en caso de que llegue a producirse, con una respuesta política pragmática y moderada, que no asuste aún más a un electorado cada vez más euroreticente. El plan pasa por consolidar las estructuras defensivas, como la unión bancaria, o los mecanismos de coordinación en la zona euro.
“La respuesta a medio plazo tiene que ser pausada”, señaló Luis de Guindos el viernes en Luxemburgo, al término de la reunión de ministros de Economía de la UE. Y advirtió de que “si el brexit triunfa, dará alas a los populismos”.
Fuente: http://cincodias.com/cincodias/2016/06/18/mercados/1466272080_887199.html
Categoría: ACTUALIDAD Domingo 19 de Junio del 2016
