¿Dónde está el suelo del Ibex? Los expertos esperan un rebote

¿Dónde está el suelo del Ibex? Los expertos esperan un rebote

El 23 de junio está marcado en rojo en el calendario de los inversores. Y no es para menos, teniendo en cuenta que en los últimos meses, en las últimas semanas y, sobre todo, en los últimos días, el referéndum para que los británicos voten si quieren seguir perteneciendo a la UE, está generando incertidumbre en los mercados tanto de renta variable, como de renta fija y, cómo no, en el las divisas, sobre todo en la libra que se mueve a golpe de encuesta.

En las cinco sesiones, los principales índices europeos están sufriendo importantes recortes. En este breve período, el Ibex 35 pierde más del 7% y eleva las caídas anuales al 13%. El selectivo ha cedido a primera hora los 8.300 puntos. Precisamente entre los 8.200 y los 8.000 puntos es donde, los expertos sitúan el soporte del selectivo.

Eduardo Faus, analista de Renta 4, considera que, en estas circunstancias, “lo normal es que las caídas se tomen un respiro y se produzca un rebote intermedio de cierta relevancia”. Además, señala que “los niveles de 8.600-8.700 puntos sería una resistencia natural ante un rebote de este tipo”.

Y es que tal y como recuerda Borja Rubio, analista de XTB, “varios son los eventos durante el vigente mes de junio (Brexit, elecciones España, decisión de tipos de interés de la Fed...), que está llevando a los inversores y traders a una situación de aversión al riesgo, vendiendo Bolsas y refugiándose en activos como el oro, el franco suizo, el yen japonés, o el dólar americano”.

En los últimos días, el miedo de los inversores se ha reflejado en el comportamiento de los bonos refugio. El punto máximo se ha producido hoy cuando el bono alemán a diez años ha tocado nuevos mínimos históricos, por primera vez el 0%. Esto es a juicio de Miguel Paz, director de gestión de Unicorp Patrimonio, un indicador del miedo. “El otro indicador de miedo es la volatilidad implícita que está en niveles muy cercanos a niveles de máximo pánico de los últimos meses. Los niveles actuales de volatilidad por encima del 30% han coincidido con mínimos del Eurostoxx”, explica el experto.

Paz explica que, aunque hay que recordar que “los suelos del mercado nunca se hacen con la volatilidad repuntando, sino que se producen cuando la volatilidad se gira a la baja. Lo que está claro es que en cuanto la volatilidad empiece a reducirse, la oportunidad para la renta variable puede ser magnífica. Mientras tanto, conviene tener una cartera prudente, dentro del rango mínimo de renta variable que admita el perfil de riesgo de cada inversor”.

Hasta después del 23 de junio, no se sabe cual será la tendencia que siga el mercado. Juan Gómez Bada, director de Inversiones de Avantage Fund, asegura que "si no hay Brexit, las Bolsas europeas (y globales) recuperarán rápidamente. Si lo hubiese, bajarían a corto plazo. A medio plazo, la evolución de las Bolsas dependería del acuerdo de salida y relación (tratado de libre comercio, etc) que negocien a toda velocidad entre el Reino Unido y la UE".

Fuente: http://cincodias.com/cincodias/2016/06/14/mercados/1465895638_994693.html

Categoría: ACTUALIDAD Martes 14 de Junio del 2016

Rajoy gana el «todos contra uno»

El presidente del Gobierno en funciones y del PP, Mariano Rajoy (i), el líder del PSOE, Pedro Sánchez (2i), el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera (2d), y el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias (d)

El presidente del Gobierno en funciones y del PP, Mariano Rajoy (i), el líder del PSOE, Pedro Sánchez (2i), el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera (2d), y el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias (d)

Los cuatro candidatos se jugaban mucho en el debate de anoche y apostaron inicialmente por arriesgar lo justo para intentar consolidar sus expectativas sin perder posiciones. El debate no aclaró los pactos postelectorales para romper el bloqueo. El líder socialista, Pedro Sánchez, era el que llegaba con más presión al duelo televisivo por la dificultad de encontrar la medida para disputar al líder de Podemos, Pablo Iglesias, su condición de «alternativa» a Mariano Rajoy.

Fue un debate marcado por el pulso entre elegir continuidad, representada por el candidato popular, o el «cambio de izquierdas», cuyo liderazgo se disputaron Iglesias y Sánchez. Con estrategias opuestas. Iglesias, condescendiente con Sánchez; Sánchez, agresivo con Iglesias, al que incluso le sacó a relucir la financiación de Podemos o las malas prácticas en la Universidad de Málaga por parte de Íñigo Errejón. El «todos contra Rajoy» fue diluyéndose un poco según avanzó el debate al entrar en liza la pelea de Sánchez e Iglesias por el liderazgo de la izquierda. «Señor Rajoy, usted tendría que haber dimitido por los “papeles de Bárcenas. Pero sigue aquí por el señor Iglesias», le espetó el secretario general del PSOE a su «alter ego» en Podemos.

Si el secretario general del PSOE buscó oxígeno identificando al PP con Podemos, Iglesias le contestó con su cara más amable, reivindicando incluso algunas de las propuestas que planteó Sánchez y tendiéndole la mano para hacer frente común contra el PP. En varias ocasiones tentó y presionó al líder del PSOE para ese pacto de izquierdas frente al «bloque conservador», al tiempo que calificó a Rivera de «escudero» del PP. Y Sánchez, en paralelo, le afeó el bloqueo a su investidura. Y atacó a Iglesias diciéndole que sus propuestas le son conocidas: «Palabras que yo pronuncié en mi discurso de investidura, y votó en contra. Usted votó en contra, de forma muy legítima. La consecuencia es que el señor Rajoy sigue aquí, en funciones. No tropiecen dos veces en la misma piedra», instó a los «votantes socialistas». «No soy yo tu adversario», murmuró Iglesias.

La estrategia de Iglesias fue dirigirse casi en exclusiva al líder del PP, incluso cuando respondía al máximo dirigente de Ciudadanos. «Entre la copia y el original, me quedo con el original, nuestro adversario es el PP». Y en el «todos contra uno» que se dibujó desde el primer momento, el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, se mezcló con Sánchez e Iglesias en la apuesta por elevar la crítica contra Rajoy, empujando tanto como los dirigentes de izquierdas. Fue su apuesta personal para superar las intrínsecas dificultades que se derivan de su necesidad de encontrar su sitio en la «pelea» con el PP por el voto útil para frenar a la «izquierda radical». Rivera fue a por Rajoy, acentuando las diferencias y silenciando las cuestiones sustanciales de su programa que coinciden mucho más con el PP que con el PSOE. A Rajoy intentaron colocarle a la defensiva, y aguantó el tirón primando el tono moderado y presidencial para defender su gestión. Haciendo valer su experiencia de gobierno frente a los otros tres candidatos y contrastando con cifras las andanadas de sus adversarios.

Rajoy e Iglesias compartieron un mismo esquema: o un Gobierno del PP o un Gobierno «progresista», según Iglesias, con su partido y con el PSOE. Iglesias ninguneó a Sánchez, pero también lo hizo Rivera, aunque por motivos distintos. El líder de Ciudadanos buscó el cuerpo a cuerpo con Rajoy y con Iglesias, pero no con el líder socialista, su socio en el pacto de investidura, que fue tumbado por el Congreso y que decayó con el adelanto electoral. En líneas generales los argumentos fueron muy previsibles, y las formas, también. El miedo a perder impuso un esquema más encorsetado que los debates previos a las elecciones del 20 de diciembre.

El tono más bronco llegó con la corrupción. Y ahí es donde Rajoy encontró más dificultades para escapar de su posición a la defensiva. El representante de Ciudadanos sacó los «papeles de Bárcenas», los SMS y volvió a dar entender que exige la cabeza del candidato popular para pactar con el PP. Fue el momento más tenso entre Rajoy y Rivera. El representante del PP se revolvió de hecho a sus acusaciones con más dureza que en la respuesta que dio a alguno de los ataques de Sánchez o Iglesias.

«Gobernar no es fácil y gobernar la cuarta potencia de la zona euro, en la situación en la que la recibimos a finales de 2011 al borde de la quiebra, aún menos. En estos cuatro años el Gobierno ha tomado decisiones importantes y eso ya ha empezado a producir resultados. Hablar está muy bien, pero dar trigo es más complicado», sentenció Rajoy.

Cada bloque fue el contraste entre la España «en positivo» que dibujó Rajoy y la España «en negro», según Sánchez e Iglesias, y en gris y necesitada de profundas reformas, según Rivera. El cruce de propuestas de anoche no dejó ver ningún margen para acercar posturas. Aunque los tres se comprometieron a evitar unas nuevas elecciones.

El líder popular se revolvió contra las «mentiras» de sus contendientes: sí ha habido reducción de impuestos, proclamó, por ejemplo. «Los españoles saben que las cosas están mejor, todos dicen que arreglarán las cosas, como por arte de magia. No somos perfectos, pero se pueden crear dos millones de puestos de trabajo en dos años. Hay que perseverar en lo que ha funcionado», argumentó.

Fuente: http://www.larazon.es/espana/el-debate-a-cuatro-todo-lo-que-debes-saber-ED12881252#.Ttt1M6o2BT9RBrO
 

Categoría: ACTUALIDAD Martes 14 de Junio del 2016

El debate dibuja un panorama difícil para después de las elecciones

Debate a 4. Rajoy, Sánchez, Rivera e Iglesias, este lunes. ULY MARTÍN Vídeo: Atlas

El debate a cuatro, el único de la campaña electoral de las generales del 26 de junio, dibuja un panorama político muy difícil de gestionar por la materialización de desencuentro y diferencias entre partidos llamados a pactar.

El caso más claro es el de Mariano Rajoy y Albert Rivera, que protagonizaron uno de los momentos más tensos del debate, cuando el líder de Ciudadanos le reprochó la corrupción y sugirió que debe abandonar. Ese desencuentro es fundamental porque la condición imprescindible para que gobierne el PP es que haya un acuerdo con el partido de Rivera.

"Le pido a usted que reflexione, señor Rajoy. El populismo va a seguir creciendo si no regeneramos España", le dijo Rivera a Rajoy, en el capítulo de corrupción, recordándole el caso Gürtel y los mensajes de ánimo a Luis Bárcenas. El líder del PP se mostró en ese capítulo molesto y descolocado y respondió dando a entender que no lo hará en ningún caso, que no se echará a un lado porque habrá ganado las elecciones por tercera vez.

"Usted tiene una mentalidad inquisitorial", le respondió Rajoy a Rivera, precisamente para rechazar la supresión de los aforamientos, una de las banderas de Ciudadanos y seguro que una de las condiciones para pactar con el PP.

Es decir, del debate salió un encontronazo entre Rajoy y Rivera que afecta a un posible acuerdo entre ambos. Según todos los sondeos, ellos no sumarán solos y necesitarían al PSOE. Se constató que Rajoy no tiene aliados.

Pedro Sánchez fue especialmente duro con Rajoy en el fondo de las propuestas, en el tono, en la crítica de la gestión del PP y dando a entender que la gran coalición de que habló el presidente del Gobierno en funciones es imposible.

El tono entre ambos aleja la posibilidad de ese acuerdo, proscrito además por el Comité Federal del PSOE. "Los españoles no se merecen que usted sea presidente del Gobierno, porque lidera un partido en b".

Rajoy le volvió a despreciar asegurando que lo mejor para España es que Sánchez no sea presidente. Es decir, no parece viable un acuerdo entre ambos que, además, estaría condicionado al pacto Rajoy-Rivera, que sería problemático según se vio en el debate.

"Al Gobierno se viene aprendido, no a hacer prácticas", aseguró Rajoy para dar a entender su profunda molestia con la actitud de sus tres oponentes.

La otra opción de pacto viable, según las encuestas, es el de la izquierda, es decir, entre PSOE y Podemos o viceversa. En este punto lo único que salió es el compromiso de Iglesias de que se produzca ese pacto con el que tenga más votos como presidente. Iglesias, en este caso, jugó con la previsión de que se produzca el sorpasso y con un tono conciliador hacia su posible compañero de acuerdo. Solo hizo alguna crítica, casi con disculpa incluida, sobre las puertas giratorias de socialistas.

Por ejemplo, Iglesias alabó en varias ocasiones propuestas concretas de los socialistas y le dijo expresamente: "Se equivoca de adversario, después del 26 tendrá que elegir entre el PP o nosotros. Y, si usted tiene más votos, volveré a proponerle un Gobierno". Su línea argumental era, precisamente, la de situar al PSOE en la perspectiva de tener que elegir entre pactar con Podemos o permitir que siga gobernando el PP.

Es decir, la trampa de Iglesias a Sánchez es la de tener que elegir entre su izquierda y su derecha y así dar impresión al electorado de que la única forma de desalojar al PP es votar a Podemos.

En este caso, Sánchez no se pronunció en esa alternativa, pero lo que sí hizo fue atacar con dureza a Iglesias, sobre todo por lo que ocurrió en los meses de legislatura frustrada: la falta de conexión entre PSOE y Podemos y las dificultades para ese pacto. El socialista no atisbó la posibilidad de abstenerse para que gobierne el PP, porque eso, además, exigiría un acuerdo de los populares con Ciudadanos y quizás la retirada de Rajoy, condiciones imposibles hoy según se vio en el debate.

Además, fue llamativa la falta de críticas o reproches entre Sánchez y Rivera. Fueron los únicos que ni se tocaron, lo que da a entender que, aunque no esté formalmente en vigor el pacto entre ambos, sí hay una inclinación por mantenerlo y ya se ha demostrado que el acuerdo entre PSOE y Ciudadanos es incompatible con los otros dos partidos y es casi imposible que aritméticamente sumen para una investidura.

Los tres rechazaron las terceras elecciones con el mismo entusiasmo con el que rechazaban en enero la repetición que se producirá ahora. Pero o uno de ellos sale de su carril y se desdice de lo expresado en el debate o volverá a ser imposible formar Gobierno.

Fuente: http://politica.elpais.com/politica/2016/06/14/actualidad/1465890755_977431.html

Categoría: ACTUALIDAD Martes 14 de Junio del 2016

El PSOE, en tromba contra Podemos

El PSOE se va a revolver en los próximos días contra el sorpasso de Podemos, en el que no cree. La mayoría de los socialistas ven con mucha preocupación el crecimiento del partido de Pablo Iglesias, de quien no se fían, pero piensan que es casi imposible que la formación morada les supere en escaños. En eso, fuentes del PSOE coincidieron ayer con la dirección del PP: Podemos está sobrerrepresentado en el Barómetro del CIS. Los resultados de esa encuesta son «absolutamente disparatados», aseguran en Ferraz. Pero sirven, añaden, para activar al casi medio millón de votantes socialistas que el 20 de diciembre se quedaron en casa y se abstuvieron. El jueves, tras conocer el sondeo, Pedro Sánchez fue extremadamente duro contra Podemos durante una entrevista pública con la revista Mongolia: «No podemos montar con instrumentos como la hoz y el martillo la política de este país».

El candidato del PSOE volvió ayer a aludir a Podemos y a sus confluencias para destacar que «no garantizan la unidad de España porque cada uno de sus partidos votará diferente en Cataluña». En el mismo sentido, Patxi López advirtió: «Podemos no hace políticas de verdad por querer conquistar el cielo pueden llevar el país a la quiebra».

«El PSOE quiere hacer una campaña en positivo. Dar argumentos y razones para votar sí al cambio y no aportar argumentos para no votar a los demás», explicaban ayer desde la dirección socialista a EL MUNDO. Pero eso no quita, añaden, para que los socialistas quieran resaltar los riesgos que encierran las otras dos grandes opciones: el PP de los recortes y el Podemos que «puede llevar el país a la quiebra», como dijo ayer Patxi López.

Los socialistas comenzaron su primera jornada de campaña sacudiéndose el shock que el jueves les provocó la encuesta del CIS, que pronostica que Unidos Podemos puede superarles en votos y escaños, algo totalmente descartado por la dirección de la calle Ferraz de Madrid. Aún así, la preocupación es máxima.

Nada más conocerse la encuesta, el jueves, Pedro Sánchez cargó contra Podemos: «Está probado que no hay ninguna mesa que podamos montar con instrumentos como la hoz y el martillo, y mucho menos armar la política de este país». En una entrevista en directo con la revista Mongolia animó a los españoles a que «no compren ninguno de los productos del catálogo de Podemos», que ha publicado su programa con el formato de un catálogo de Ikea.

Después de Sánchez y en el mismo día que arrancaba la campaña, líderes socialistas de todo el país cargaron ayer contra Podemos y, especialmente, contra Pablo Iglesias. Los socialistas quieren poner en evidencia que Iglesias no está preparado para gobernar, que ha demostrado que está obsesionado «con los sillones» y que no se presenta con un solo programa, sino con más de 10 -el de Podemos, el de IU, el de Equo, Compromís, Anova, En Comú...-.

La dirección del PSOE asegura que Iglesias genera rechazo en gran parte de la sociedad. «Y eso es un factor a nuestro favor entre todo el electorado progresista que no quiere votar al PP, que está harto de Rajoy y que tampoco quiere que crezca Podemos», explicaron ayer desde Ferraz. Además, argumentan, el miedo al posible sorpasso puede activar al medio millón de votantes socialistas que en diciembre se abstuvieron y que ahora vuelven a dudar entre abstenerse o votar al PSOE.

Estos electores nunca apoyarán al PP, entienden los socialistas, pero tampoco les gusta Podemos, por lo que pueden volver a apoyar al PSOE para reforzarle como alternativa frente a Mariano Rajoy.

No existe una consigna de cargar contra Pablo Iglesias. Pero los datos del CIS sirvieron de excusa para arremeter contra él. El presidente del Congreso, Patxi López, fue uno de los más duros. Desde Bilbao, López aseguró que «por querer asaltar el cielo pueden llevar al país a la quiebra». López aseguró que ni España ni los españoles «necesitan ese reparto de sillones y puestos, necesitamos políticas de verdad para cambiar las cosas». Y a eso «no se dedica Podemos; se dedica a presentar catálogos cargados de rebajas porque ya han rebajado desde las últimas elecciones 36.000 millones de euros; veremos dónde quedan».

Desde Camas (Sevilla), la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, advirtió de que Pablo Iglesias «no es de fiar»: «Una mañana no se levanta uno siendo comunista, ahora parece socialdemócrata y antes un provocador, eso no es de fiar y eso tiene la credibilidad que tiene», aseguró. «Lo que sí tiene claro es que quiere el poder» remachó.

El portavoz del PSOE en el Congreso, Antonio Hernando, explicó en Antena 3 que hay «casi tres millones de personas que todavía están dudando si votar al PSOE» ya que pueden sumarse a los cinco millones que sí lo han decidido ya.

Hernando fue especialmente incisivo contra Podemos en uno de sus puntos débiles: su defensa de un referéndum independentista en Cataluña. El número tres del PSOE aseguró que «Podemos no garantiza la unidad de España porque cada uno de sus partidos votará diferente sobre Cataluña».

Por la tarde en un mitin en Santander, Hernando arremetió por igual contra el PP y Podemos: «El PP es un partido grande porque limita al Norte con Suiza y al Sur con Panamá. Y Podemos también porque limita al Oeste con Irán y al Este con Venezuela.

Sánchez, hasta la cocina

Puerta a puerta. Pedro Sánchez inició su campaña electoral en Madrid, donde aspira a ganar diputados sobre los seis del 20-D. Y lo hizo resaltando un modelo de «campaña de proximidad». Tanto que fue a un edificio del centro de Móstoles, llamó al telefonillo y se coló en la vivienda de cinco vecinos de la localidad -en su mayoría mayores y simpatizantes socialistas- para explicarles su «proyecto de cambio». Antes que él, dos personas de su equipo buscaron viviendas donde quisieran recibirle junto a un pequeño grupo de periodistas. El candidato entró literalmente hasta la cocina -le ofrecieron agua y refrescos- y acabó sentado en varios salones escuchando las quejas de los vecinos de esta popular ciudad del sur de Madrid.

Fuente: http://www.elmundo.es/espana/2016/06/11/575b247646163f7a7a8b4633.html

Categoría: ACTUALIDAD Sábado 11 de Junio del 2016

C's y el PSOE tienen los votantes más indecisos, y el PP los que menos

Porcentaje de indecisos, según la encuesta del CIS

Porcentaje de indecisos, según la encuesta del CIS - ABC

Los indecisos son el principal objeto de deseo de los partidos durante la campaña. El 32,4 por ciento de los que irán a votar aún no han decidido a quién apoyarán, según el CIS. Un dato que transformado en personas significa que más de ocho millones se mueven aún en la duda y tomarán una decisión en estos quince días de campaña. Pero el nivel de indecisión va por barrios. El partido con más número de antiguos electores que se mueven en la duda es Ciudadanos, seguido del PSOE, y el que cuenta con los votantes más seguros es el PP.

El 37,5 por ciento de los que votaron al partido de Albert Rivera el 20 de diciembre no ha decidido aún qué hacer con su papeleta. Es decir, si se toma como base el resultado del 20-D, 1,3 millones de sus votantes no está seguro de su voto. El segundo partido con más indecisos entre sus antiguos electores es el PSOE, con un 33,2 por ciento, casi dos millones de sus votantes. La coalición Unidos Podemos no acaba de ilusionar a muchos electores de Izquierda Unida, que son los terceros más indecisos, con un 31,1 por ciento.

En el lado opuesto, en el Partido Popular hay muchas menos dudas: solo el 21,4 por ciento es indeciso, 11 puntos menos que la media. En las filas de Podemos también existe más seguridad que en el resto: el 24,6 por ciento se mantiene en la indecisión.

Para saber si son muchos o pocos los indecisos que hay en esta campaña electoral, lo mejor es la comparación con elecciones anteriores. Justo antes del 20 de diciembre de 2015, había un 41,6 por ciento de españoles que no habían decidido su voto, según el CIS. Son casi 10 puntos más que ahora. La razón es que por primera vez participaban en las elecciones Podemos y Ciudadanos, y la mayor oferta incrementó la incertidumbre.

Cuando había bipartidismo

En las elecciones de noviembre de 2011, cuando aún había bipartidismo casi puro, la indecisión era del 31,4 por ciento justo antes de la campaña, con un dato que ahora resulta significativo: el 27,3 por ciento de los indecisos se movía entre el PSOE y el PP. En este momento, los que tienen dudas entre votar a populares o socialistas son el 9,4 por ciento, lo que refleja el cambio que se ha producido en el escenario político español.

Ciudadanos y Podemos se han convertido en muy poco tiempo en «viejos conocidos»

El presidente de la consultora GAD3, Narciso Michavila, sostiene que pese al dato de indecisión que refleja el CIS, sin duda llamativo, la situación es más estable que la previa al 20 de diciembre, cuando participaron por primera vez los nuevos partidos. Estos ya no son tan nuevos, sino que se han convertido en muy poco tiempo en «viejos conocidos» por los españoles.

La campaña de diciembre

Así, el hecho de que uno de cada tres entrevistados asegure que no ha decidido su voto es matizable. «Viven en el mismo planeta que el resto de los votantes, y muchos de ellos seguirán el mismo comportamiento, que se descubre en las encuestas a través de otras preguntas relacionadas con el recuerdo de voto o la simpatía», afirma Michavila. Según explica, durante la campaña electoral del 20-D se decantaron en realidad un total de 1,4 millones de votos.

El hecho de que Ciudadanos y el PSOE tengan más indecisos entre sus antiguos votantes tiene su explicación, según este sociólogo. A su juicio, estos dos partidos tienen «más fronteras» ideológicas que el PP y Podemos, y por tanto más posibilidades de decantarse por otra formación cercana. El concepto de fidelidad de voto ha cambiado con los nuevos partidos. Ahora es todo más permeable que cuando había bipartidismo, y el trasvase de votos se toma con más naturalidad entre los votantes.

El terreno de las dudas

Una vez visto el número de ciudadanos que se declaran indecisos y sus procedencias principales, la pregunta es: ¿En qué terreno se mueven las dudas de los electores? Casi un tercio de los indecisos entrevistados por el CIS (el 29,7 por ciento exactamente) se debaten entre votar al PSOE o a otro partido. Dicho de otra manera: si hay 8,2 millones de indecisos, un total de 2,4 millones de ellos podrían votar al partido de Pedro Sánchez si este lograra convencerlos a lo largo de la campaña electoral. Un dato al que se agarra el PSOE, como clavo ardiendo, para tratar de recuperar el terreno perdido y evitar que Unidos Podemos le adelante.

A su vez, alrededor de un millón de personas de ese grupo de indecisos dudan entre votar al PSOE o a alguno de los partidos que forman parte de Podemos o de su coalición con IU (Unidos Podemos), según los datos extrapolados del barómetro preelectoral del CIS.

PP o Ciudadanos

Los indecisos que dudan entre votar al Partido Popular o a otra candidatura son el 20,8 por ciento del total. El 10 por ciento no sabe si apoyar al PP o a Ciudadanos, lo que suponen unas 820.000 personas. Existe otro 9,4 por ciento que duda entre dar su papeleta al partido de Mariano Rajoy o al de Pedro Sánchez.

Las dudas sobre votar a Podemos, incluidas sus diferentes marcas territoriales y los otros partidos que forman la coalición Unidos Podemos, o apoyar a otra candidatura electoral afectan a uno de cada cuatro indecisos. La principal «frontera» de Podemos está con el PSOE: el 7,5 por ciento no sabe si apoyar a uno u a otro. Como las respuestas del CIS son espontáneas, muchos entrevistados también muestran sus dudas entre Podemos e IU: el 4,5 por ciento.

Otro 23,6 por ciento de los indecisos tienen a Ciudadanos como posible destinatario de su voto el próximo 26 de junio. O votan al partido de Rivera o a otro, que puede ser el PP (10 por ciento), el PSOE (8,9 por ciento) e incluso Podemos (2,8 por ciento). Un 0,8 por ciento duda incluso entre dar su voto a Ciudadanos o hacerlo a Izquierda Unida (respuesta espontánea).

Fuente: http://www.abc.es/elecciones/elecciones-generales/abci-ciudadanos-y-psoe-tienen-votantes-mas-indecisos-y-pp-menos-201606110218_noticia.html

Categoría: ACTUALIDAD Sábado 11 de Junio del 2016

1222833 visitas al blog