El Rey insinúa a los partidos que ve difícil la investidura

El rey Felipe ha sugerido a los representantes de Nueva Canarias y Foro Asturias, con los que este lunes ha iniciado la ronda de contactos para proponer un candidato a la presidencia del Gobierno, que quizá vuelvan a reunirse en una segunda ocasión ante las dificultades que Mariano Rajoy puede encontrar para la investidura.
El diputado Pedro Quevedo Iturbe, de Nueva Canaria, la formación con menos escaños, ha sido el primero en entrevistarse este lunes con el Rey, de quien se ha despedido bromeando sobre la posibilidad de volverse a encontrar si el candidato del PP, el partido con más escaños en el Congreso, no reúne los apoyos suficientes para ser investido. "A lo mejor es posible que nos tengamos que volver a ver", le ha comentado a Felipe VI, que no le ha negado la posibilidad riéndose del comentario, tras un encuentro que ha durado una hora y diez minutos, según ha desvelado el propio diputado canario en una rueda de prensa ofrecida posteriormente en el Congreso de los Diputados, informa Juan José Mateo.
"La broma que hice yo no fue negada por el Rey, pero es que si la hubiese negado, nos tendríamos que preocupar porque es uno de los escenarios posibles", le ha explicado Quevedo a EL PAÍS. "No le resultó muy extraño que yo le dijera que a lo mejor nos teníamos que ver de nuevo", ha añadido el representante del partido canario, que firmó una alianza electoral del PSOE que incluye el compromiso de votar a favor de la investidura de Pedro Sánchez. "Don Felipe es perfectamente consciente de que es un escenario probable que fracase esta primera iniciativa de formar mayorías en el Congreso de los Diputados, o incluso de que se tengan que repetir las elecciones".
Foro Asturias
Tras el diputado de Nueva Canarias, el Monarca se ha entrevistado con el representante de Foro Asturias, Isidro Manuel Martínez Oblanca, quien al llegar al Congreso de los Diputados ha hecho la misma observación sobre su regreso a La Zarzuela en una posible segunda ronda, informa Elsa García de Blas. El diputado de Foro Asturias ha señalado tras su encuentro con el Rey que este se ha despedido diciéndole que tal vez tengan que reunirse de nuevo. El parlamentario ha asegurado en el Congreso que Felipe VI le dijo al término de la reunión: "Tal vez nos tengamos que ver en un inmediato futuro". El diputado ha revelado que también conversó con el Monarca sobre la posibilidad de la repetición de las elecciones, pero no ha querido dar más detalles al respecto. Martínez Oblanca, aliado del PP, ha señalado que votará a favor de una investidura de Rajoy.
El Palacio de La Zarzuela se convierte esta semana en uno de los puntos más calientes de la política española, después de que en las elecciones del pasado 20 de diciembre ningún partido obtuviera una mayoría para formar Gobierno ni se prefiguren unas alianzas claras tras la fragmentación del voto.
El proceso fijado por la Constitución sitúa ahora al Rey en el centro de la actividad política previa a la investidura del futuro presidente. Siguiendo esa pauta, Felipe VI ha iniciado este lunes la ronda de contactos con los representantes de los partidos de menor a mayor presencia parlamentaria para, una vez entrevistado con las 15 formaciones del Congreso de los Diputados, proponer un candidato a la presidencia del Gobierno.
Felipe VI recibirá esta tarde a la diputada de Coalición Canaria, Ana María Oramas González-Moro. Hasta el viernes, Felipe VI se entrevistará cada día con tres representantes de las formaciones parlamentarias, excepto con el de Esquerra Republicana de Cataluña, que se ha descolgado de las audiencias, y EH Bildu.
Fuente: http://politica.elpais.com/politica/2016/01/18/actualidad/1453101107_387090.html
Categoría: ACTUALIDAD Lunes 18 de Enero del 2016
Rajoy acusa a Sánchez de buscar «a toda costa» un «Pacto del Tinell»

El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, durante la entrevista hoy con Radio Nacional
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha acusado hoy al líder del PSOE, Pedro Sánchez, de buscar "a toda costa" el apoyo de "los independentistas y los extremistas" para logra una especie de "Pacto del Tinell" con el fin de impedir un Ejecutivo del PP.
Rajoy, en una entrevista en Radio Nacional, ha asegurado que a la espera de la sesión de investidura, él, en cualquier caso, tiene intención de seguir en la vida política aunque su intención es continuar haciéndolo como presidente del Gobierno.
El jefe del Ejecutivo considera que Sánchez está demostrando con sus declaraciones (como en las que ayer le acusó de "dar alas" al independentismo) que habla mucho y no explica la razón por la que cede senadores a Convergencia y ERC para que tengan grupo en la Cámara Alta.
A falta de esas explicaciones, Rajoy está convencido de que Sánchez está intentando una especie de "Pacto del Tinell" (por el que Pasqual Maragall consiguió la Presidencia de la Generalitat de Cataluña) y para ello está dispuesto a "ceder a todos y abdicar de su responsabilidad" llegando a acuerdos con "independentistas, rupturistas y extremistas".
Y para intentar distraer a la opinión pública de ese objetivo es por lo que cree que Sánchez le ataca a él en sus declaraciones.
Categoría: ACTUALIDAD Lunes 18 de Enero del 2016
Rivera cambia el rumbo y abre la puerta a abstenerse si hay un "gobierno reformista"

Albert Rivera baraja ya la posibilidad de abstenerse en una hipotética investidura tanto del candidato del PP como del PSOE, con tal de que las dos principales fuerzas políticas españolas “asuman una hoja reformista” para empezar a trabajar por un nuevo país. En ese caso, “estaremos encantados de dialogar y hablar”. El presidente de Ciudadanos se pronunció por primera vez así de claro este lunes en el Congreso de los Diputados, acompañado por la dirección de su grupo parlamentario, y reconoció que lo que no único que no se plantean es “ningún tipo de gobierno” porque su objetivo sigue siendo “hacer una oposición responsable”.
El líder centrista, eso sí, no titubeó a la hora de explicar a los representantes del bipartidismo que, “si quieren recabar abstención de Ciudadanos, nos tendrán que decir qué van a hacer y con quién cuentan”. Aunque Rivera no especificó el nombre que pondrá sobre la mesa en su audiencia con Felipe VI prevista para el jueves por la tarde cuando el Monarca le pregunte quién debería a su juicio intentar formar Gobierno, el barcelonés insistió en que son Mariano Rajoy y Pedro Sánchez los que deben tratar de hacerlo y dejar a la vista su proyecto. “Trasladaré al Rey que no vamos a apoyar a uno ni a otro, pero que estamos dispuestos a dialogar las cosas importantes”, matizó.
A pesar de que dirigentes del Partido Popular aseguraron la pasada semana que se estaban produciendo “contactos discretos” con el resto de partidos constitucionalistas, Rivera negó cualquier tipo de encuentro extraoficial con populares y socialistas y, con respecto los ‘guiños’ que han lanzado a Ciudadanos unos y otros, el barcelonés insistió en que “sean guiños o sean titulares” lo único que él les ofrece en el futuro es diálogo.
Otra novedad en su intervención de esta mañana ha sido abordar como única línea roja -citada por él mismo- el desafío secesionista y la voluntad de Podemos de celebrar un referéndum si finalmente llega a un entendimiento con Pedro Sánchez. Aunque Rivera ha reiterado la necesidad de que las fuerzas políticas trabajen por la unidad de España y, en otro contexto, ha rechazado también el uso de lenguas cooficiales en la Cámara Baja al entender que todos los diputados entienden perfectamente el idioma oficial del Estado, el dirigente catalán no ha hecho hincapié en otras condiciones como la política económica de Podemos, que hace unas semanas sí parecía ser motivo suficiente para no barajar la abstención si Iglesias y Sánchez terminaban por entenderse.
Rivera y Sánchez, en la constitución de las Cortes. (EFE)
De hecho, Rivera había rechazado por completo apoyar, e incluso abstenerse, si se producía una coalición a la portuguesa al entender que la postura de la formación morada es antagónica a la de su partido en la mayoría de las cuestiones fundamentales. Bien es cierto que, tras el acuerdo alcanzado con PP y PSOE en la Mesa del Congreso (considerado ya el primer pacto de la XI Legislatura), las posturas entre Rivera y el jefe de Ferraz parecieron acercarse. Como publicó este diario, la cesión de senadores de la bancada socialista para que ERC y CDC consiguieran un grupo propio decepcionó al equipo de Ciudadanos, que reconoció “no entender” los vaivenes del socialista.
En esa misma línea, el portavoz del PSOE en el Congreso, Antonio Hernando, volvió a lanzar un cálido mensaje a Pablo Iglesias esta misma mañana, cuando aseguró seguir teniendo “la mano tendida” para llegar a buen entendimiento. Todo ello con la sombra de los cuatro grupos parlamentarios de Podemos -su principal exigencia- sobrevolando el Hemiciclo. A pesar de que Ciudadanos se muestra completamente en contra de que Podemos se pueda desdoblar, Rivera reconoció que, en principio, aunque el PSOE lograra entenderse con las fuerzas territoriales independentistas no retirarían su apoyo al gobierno socialista en Andalucía, a no ser que se tuvieran que repetir elecciones y la candidata dejara de ser Susana Díaz.
“No vamos a jugar al cambio de cromos como hacen otros. Somos una oposición responsable y pedimos reformas y cambios para España que ya estamos llevando a cabo en las distintas CCAA donde estamos como Madrid, Andalucía, La Rioja…”, aseguró el líder naranja. Y lo mismo para la futura investidura del próximo presidente: Ciudadanos pide reformas, poner sobre la mesa las que su grupo propone y escuchar lo que el resto de partidos tienen que decir. Si hay entendimiento, puede haber abstención.
Categoría: ACTUALIDAD Lunes 18 de Enero del 2016
La encrucijada más difícil del Rey para proponer candidato

El pasado 20-D, los españoles decidieron en las urnas dar un vuelco al tradicional bipartidismo imperfecto, repartiendo su representación parlamentaria entre cuatro formaciones, sin conceder un mandato de mayoría clara de gobierno a ninguno de ellos. La decisión del cuerpo electoral está poniendo a prueba la voluntad y la capacidad de los actores políticos españoles para el pacto y la negociación de un futuro Gobierno. Pero también es un test para el cumplimiento de las previsiones constitucionales sobre la investidura del presidente del Gobierno y, sobre todo, para el papel que los constituyentes concedieron al Rey en este proceso. Las consultas de Felipe VI con los líderes de los partidos representados en el Congreso comienzan mañana y se celebrarán durante toda la semana.
El artículo 99 de la Constitución establece que, una vez renovado el Congreso, «el Rey, previa consulta con los representantes designados por los grupos políticos con representación parlamentaria, y a través del presidente del Congreso, propondrá un candidato a la Presidencia del Gobierno». El candidato se someterá al debate de investidura y requerirá mayoría absoluta de la Cámara en primera votación, o mayoría simple en la segunda.
Desde la entrada en vigor de la Constitución, sólo se ha aplicado esa primera parte del artículo 99. Suárez, González, Aznar, Zapatero y Rajoy fueron propuestos como candidatos porque disponían de los votos suficientes para salir investidos a la primera. Pero ¿qué sucede cuando el Rey debe designar un candidato, sabiendo perfectamente que no tiene los votos necesarios para ser elegido presidente por la Cámara, ni siquiera en segunda votación? Entonces se activa el apartado 4 del artículo 99. «Si efectuadas dichas votaciones no se otorgase la confianza para la investidura, se tramitarán sucesivas propuestas en la forma prevista». Y después el 5, que acabaría en elecciones generales. «Si transcurrido el plazo de dos meses, a partir de la primera votación de investidura, ningún candidato hubiere obtenido la confianza del Congreso, el Rey disolverá ambas Cámaras y convocará nuevas elecciones con el refrendo del presidente del Congreso».
Por primera vez en la Historia, este precepto constitucional podría aplicarse en los próximos meses, como consecuencia de la incapacidad de las fuerzas políticas para llegar a un acuerdo de gobernabilidad. ¿A qué reto se enfrentan el Monarca y el propio sistema político en tan insólito escenario? Este periódico ha consultado con un grupo de expertos, profesores y catedráticos de Derecho Constitucional, sobre los distintos aspectos de una o varias investiduras fallidas -hipótesis muy verosímil a día de hoy- a la luz del contenido del artículo 99.

La conclusión general es que Felipe VI debe proponer a Rajoy por tres motivos. El primero, porque el PSOE ha renunciado a ser el primero en buscar los votos para la investidura. El segundo, porque alguien tiene que acudir a la Cámara para que empiece a correr el plazo de los dos meses hasta las nuevas elecciones. El tercero, porque es el líder de la lista más votada el 20-D. Sus 122 escaños no le habilitan para seguir siendo presidente, pero sí para tener el derecho a ser el primero en intentarlo.
Todos los consultados coinciden en que el Monarca tiene una difícil papeleta porque afronta una situación inédita en la Historia y está obligado a cumplir estrictamente las funciones regladas -casi de carácter simbólico- que le reserva la Constitución, sin tomar partido ni involucrarse en la vida política. Aunque con una sobreexposición casi diaria que hará inevitable el debate sobre su actuación.
¿Tiene el Rey obligación de proponer como candidato al líder de la lista más votada aunque no tenga garantizados los votos para la investidura? La Constitución no lo aclara. El catedrático de Derecho Administrativo Santiago Muñoz Machado asegura que «el Rey tiene un margen de discrecionalidad cuando concurren circunstancias excepcionales, como puede ser la falta total de acuerdo entre los grupos políticos. Éste parece ser el caso en la actualidad. En general, el Rey nunca se ha apartado de pedir que forme Gobierno en primer lugar el representante de la minoría mayoritaria, pero podría hacerlo si estuviera claro, después de sus consultas con los líderes, que no va a prosperar la propuesta».
Roberto Blanco, catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de Santiago, considera que «no existe ninguna obligación constitucional de que el Rey proponga como candidato a la investidura al representante de la lista más votada, pero la renuncia del PSOE a articular una mayoría de gobierno dejando la iniciativa para la primera investidura en manos de Rajoy acorta el margen de maniobra del Monarca. Debe llamar al ganador de las elecciones para no tomar partido ni meterse en harina política. Si el candidado del PP quiere ser el propuesto, debe serlo. Si Rajoy no quisiera, el Rey tendría que proponer a otro».
De la misma opinión es el catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de Navarra, Manuel Pulido. «El Rey no puede cercenar ninguna oportunidad para ningún candidato. Si Rajoy quiere ir a la Cámara, no puede ver cercernado su derecho aunque no tenga los votos necesarios. Hay sentencias en ese sentido. Ahí funciona el principio democrático de la mayoría, aunque no sea una previsión constitucional».
El profesor de Ciencia Política de la Universidad Carlos III añade que «no hay una alternativa de Gobierno al PP porque el PSOE ha hecho dejación. El único criterio sólido que el Rey puede seguir para la investidura, si nadie tiene los votos suficientes, es el de la lista más votada».
Yolanda Gómez, catedrática de Derecho Constitucional de la UNED, es contundente acerca de la posibilidad, apuntada en algunos medios, de que el Rey pueda ejercer un papel mediador para impulsar el consenso entre los partidos. «Nadie puede pedir al Monarca que ejerza una mediación, la responsabilidad del consenso recae sobre los partidos políticos. No es misión del Rey convencer a nadie. El único margen de discrecionalidad del que dispone el Monarca es el orden para proponer a los sucesivos candidatos, aunque no vayan a salir. Las fuerzas políticas no pueden descargar su propia responsabilidad sobre el Rey».
Manuel Pulido, sin embargo, sí que apunta a que «en momentos difíciles de nuestra Historia, el Rey anterior llevó a cabo mediaciones, basándose en su autoridad». Muñoz Machado añade que los juristas han considerado que «existe un poso último de poder que el Rey puede ejercer en situaciones excepcionales, son las relativas al mando supremo de las Fuerzas Armadas y la propuesta de candidato a la Presidencia del Gobierno. Para justificar esta doctrina, suele citarse el 23-F, ya que la literalidad de la Constitución no ofrece una respuesta clara sobre el alcance de esta competencia excepcional».
Todos los expertos consultados reconocen que la sesión de investidura de Mariano Rajoy será un «simulacro», una «escenificación», e incluso una «pantomima», según Roberto Blanco. El catedrático gallego -como otros colegas- observa que hay una poderosa razón para someterse a una investidura derrotada de antemano: alguien tiene que ir a la Cámara para activar el plazo de los dos meses para que una nueva convocatoria electoral automática ponga fin a la situación de bloqueo institucional en el Poder Ejecutivo.
Blanco tiene su propia visión acerca de lo que debería ser la investidura de Rajoy. «No será una sesión cómoda para el candidato, por ello tampoco debería ser un debate a cara de perro, sino en tono menor. El candidato va a la Cámara por lealtad, sabe que no tiene los votos, pero se sacrifica, exponiéndose a salir de allí apaleado, por hacer un servicio al país, por lealtad institucional, porque alguien tiene que ser derrotado para que empiece a correr el plazo de los dos meses». Yolanda Gómez añade que «la situación será desairada para el Rey y para Rajoy», aunque no tienen más remedio que escenificar una investidura.
No existen plazos para que el Rey proponga a un candidato. En 1981, Don Juan Carlos esperó cuatro días desde la última consulta porque UCD no tenía cerrado un acuerdo sobre su candidato. En 1996, el Rey hizo la propuesta cuando Aznar aún no había concluido sus negociaciones en marcha con CiU y PNV para ser investido. En aquel momento algunos expertos criticaron esta actuación real. Los interlocutores de este periódico coinciden en que el Monarca debe acelerar el plazo para designar candidato lo antes posible, sin dejar correr los días.
¿Qué debe hacer el Rey después de la primera investidura si Rajoy no sale de la Cámara como presidente? Yolanda Gómez lo expone de forma muy clara. «El Rey no puede permanecer inactivo dos meses esperando a disolver las Cámaras. Tiene que seguir haciendo propuestas hasta que el plazo expire. Le obliga a ello el artículo 99.4 de la Constitución. Después de Rajoy, tiene que proponer a Pedro Sánchez, e incluso teóricamente, podría continuar proponiendo a Pablo Iglesias o a Albert Rivera. Si se quedara quieto, estaría incumpliendo el mandato constitucional. Hay que agotar todas las posibilidades antes de la disolución automática, tiene que quedar claro que se ha intentado».
Hay una cierta controversia acerca del papel que la Constitución le reserva al presidente de la Cámara, Patxi López. El artículo 99, en su apartado 1, señala que el Rey «a través del presidente del Congreso, propondrá un candidato a la Presidencia del Gobierno». Muñoz Machado aclara que desde el 78 «se ha mantenido una discusión aún no concluida» sobre esta intervención, «con origen en las discrepancias que mantuvieron los ponentes Solé Tura y Herrero de Miñón sobre si su refendo es un límite material o un simple acto formal». Entendido de la primera forma, el presidente del Congreso puede negar su refrendo si la propuesta es incompatible con la composición del Congreso.
El profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de Castilla-La Mancha Tomás Bastarreche sostiene que el Rey tiene una función «de carácter tan reglado como el de un funcionario que recoge una solicitud en una ventanilla». Por ello, opina que «el órgano político responsable de la función del Rey en la investidura es en exclusiva el presidente del Congreso, que es quien verdaderamente presenta el candidato a la Cámara y quien refrenda el decreto de nombramiento del presidente del Gobierno. A su juicio, López no puede abdicar de la «responsabilidad política de la propuesta del Rey».
Fuente: http://www.elmundo.es/espana/2016/01/17/569ab97122601d9e1a8b456e.html
Categoría: ACTUALIDAD Domingo 17 de Enero del 2016
Rajoy planea reformas que «faciliten» la abstención del PSOE en su investidura
Rajoy se hace un «selfie» con una ciudadana durante su visita de este sábado a Zamora
El viernes 8 de enero, día en que Artur Mas dio un paso atrás para que la CUP invistiera a Carles Puigdemont como presidente catalán desbloqueando así el «desafío separatista» encallado desde el 27 de septiembre, no se vivió una buena jornada en el Palacio de la Moncloa. El presidente en funciones, Mariano Rajoy, hasta ese momento «animado» para seguir adelante con su objetivo de formar Gobierno y plantar batalla legal a los secesionistas, «no tuvo su mejor día», según relatan a ABC fuentes del PP, «tanto por las noticias de Barcelona como por la falta de respuestas de Pedro Sánchez a su propuesta de acuerdo para volver a presidir el Gobierno», añaden los mismos interlocutores.
Sin embargo, y a pesar de las dificultades que le obligan a no descartar nuevas elecciones, el inquilino de La Moncloa cree tener hoy más razones para el optimismo, especialmente desde el pacto del pasado martes suscrito por su partido con el PSOE y con Ciudadanos para la Mesa del Congreso. Rajoy no quiere tirar la toalla. Por eso, apuntan en su entorno, ha dado orden a sus colaboradores para que sigan tendiendo puentes con el PSOE y mantengan el contacto en segundos y terceros niveles.
Pese a todo, tiene claro que la relación con Sánchez «es casi imposible», como se escenificó en su visita a La Moncloa dos días después de las elecciones, cuando el líder socialista le espetó que iba a trabajar para tener la presidencia del Congreso y la del Gobierno y que no iba a desdecirse de sus ataques durante el debate electoral en el que llamó indecente al candidato a la reelección. Sin embargo, en La Moncloa creen tener una carta en la manga que le será difícil rechazar al PSOE, pese al enconamiento de Sánchez, con lo que se podría desbloquear la investidura de Rajoy en una tercera o cuarta sesión: una batería de propuestas, que incluiría «reordenar el marco institucional y una reforma constitucional controlada, fruto del consenso», que animara al PSOE a sumarse a ellas.
Los populares trabajan con una oferta política «atractiva» para el PSOE más institucional, ahora representado por Felipe González, Susana Díaz y los barones socialistas, con guiños al Estado del bienestar, que apuntalara la modernización y regulación de los derechos y libertades ciudadanas y la reforma del Senado, y clarificara el mapa territorial español, así como la financiación autonómica, motivo de litigio en los últimos años.
No se trataría, apuntan las fuentes, de la «reforma federal» por la que apuestan los socialistas y que fue ofrecida por Sánchez a Puigdemont en la conversación que mantuvieron anteayer, pero «sería ambiciosa, siempre que no pusiera en cuestión ni la unidad de España ni la igualdad de todos los ciudadanos». Esa propuesta, en parte recogida en el documento impulsado por el ministro de Exteriores en funciones, José Manuel García-Margallo, está todavía en elaboración y no se descarta que incluya más guiños al PSOE, como un bloque de leyes para la regeneración, exigidas por Ciudadanos para abstenerse, un pacto nacional para la Educación y una reforma del modelo productivo que ampare a los sectores de la sociedad más vulnerables, a través de la Ley de Compensación Social.
Enfrentado con Sánchez
Ese paquete de acuerdos que Rajoy desgranaría en su discurso de investidura buscaría sumar 252 diputados, entre los votos a favor, la abstención de Ciudadanos y la hoy todavía lejana del PSOE. Lo mejor, apuntan en el Gobierno, es que el propio presidente pudiera explicárselo en detalle y en primera persona a Sánchez en un nuevo encuentro que, aunque no descartan, ven difícil por la cerrazón «a escuchar» del líder socialista.
El antecedente del día 22, en el que sobraron 35 de los 40 minutos que duró el frío encuentro en La Moncloa, no permite albergar muchas esperanzas. Tampoco, que el secretario general del PSOE no solo se negara el pasado martes a reconocer en público que el acuerdo que posibilitó que Patxi López fuera presidente del Congreso fue suscrito con el PP de Rajoy, además de con Rivera, sino que tampoco quisiera llamar previamente al presidente en funciones para agradecerle que renunciase a presentar su propio candidato en favor del exlendakari.
Contactos paralelos
El equipo de Rajoy trabaja con la idea de que los contactos discretos no cesen mientras el Rey recibe a los 15 representantes de los grupos durante la semana que arranca mañana. El calendario parlamentario discurrirá, además, en paralelo al de La Zarzuela, con reunión de la Mesa de la Cámara en los próximos días. Probablemente, añaden fuentes parlamentarias, el lunes 25 se constituyan los grupos, pendientes no obstante de los recursos que pueda interponer Podemos, que ha visto rechazada su pretensión de segregarse en cuatro voces, como compensación al apoyo que le ofrecieron el 20-D Compromís, las Mareas y En Comú Podem, de Ada Colau.
El «enfado» mostrado por el secretario general del partido morado contra Sánchez es interpretado, no obstante, como «una sobreactuación» de Iglesias, que, en privado, admite abiertamente que ese escenario de división de su potencia parlamentaria le perjudicaría claramente para medirse de tú a tú con PP y PSOE. Los populares cuentan también para dar la batalla por la investidura de Rajoy con que tanto en el PSOE como en Podemos los liderazgos no son tan fuertes como defienden Sánchez e Iglesias, los dos dirigentes cuyo pacto, con el concurso de alguna fuerza nacionalista como ERC o PNV, mandaría a la oposición al PP.
De hecho, la intención del presidente es conseguir que la primera sesión de su investidura se celebre antes del 30 de enero, fecha en la que los socialistas tienen convocado un comité federal al que también «se dirigirá» Rajoy desde la tribuna del Parlamento. Sin embargo, en la Mesa no ven factible la sesión hasta la primera semana de febrero. A favor del consenso con el PSOE (el acuerdo con Ciudadanos se da por descontado, como ha avanzado Albert Rivera) se cuenta el malestar con que los dirigentes territoriales socialistas saludan cada gesto que Ferraz hace para conseguir apoyos en el frente de la izquierda radical y de los partidos que están por fracturar la unidad de España. El último, el reproche del presidente de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, a la cesión en el Senado de cuatro escaños a los independentistas de ERC y de la antigua Convergència.
Además, las presiones de los socios de Iglesias, que han visto traicionadas sus expectativas de conformar grupos propios por el rechazo del PSOE, no solo han enfrentado a su jefe con Sánchez, sino que han diezmado la posición del líder populista con sus aliados autonómicos. Tanto, que la alcaldesa de Barcelona empieza a plantear por libre su perfil político, escenificando así el enfrentamiento latente entre los liderazgos de Iglesias y Colau, este último fortalecido por los resultados de su partido en Cataluña el 20-D.
Categoría: ACTUALIDAD Domingo 17 de Enero del 2016
