El Iglesias más rupturista se distancia de los errejonistas: planta al Rey por política

Desde que la hipótesis Podemos se puso en marcha, en la práctica tras las elecciones europeas y sobre el papel en la asamblea fundacional de Vistalegre, la formación rehuyó los debates menos transversales y enterró el discurso y la estética asociados a la “vieja izquierda”. Una estrategia populista, aderezada con toques de “responsabilidad de Estado”, por los que se pudo ver a Pablo Iglesias saludando al rey Felipe VI en su visita al Parlamento Europeo, mientras se ausentaban los europarlamentarios de IU e incluso su compañero de filas del sector anticapitalista, Miguel Urbán; aplaudiendo al Papa desde su escaño en Bruselas, o acudiendo a la recepción del día de la Constitución.

El Iglesias más rupturista se distancia de los errejonistas: planta al Rey por política

Gestos todos ellos que en un contexto de cambio estratégico y discursivo, en el que Iglesias apuesta por el rupturismo y la vuelta a los orígenes frente a la 'amabilidad' de los errejonistas, comienzan a quedarse atrás. El secretario general, en coherencia con el mensaje de impugnación que defiende para el futuro de Podemos, cuya hoja de ruta se definirá en su próxima asamblea estatal, ha pasado de las palabras a los hechos. En pocos días e impulsándose en la crisis socialista, que vincula a una crisis del 'régimen del 78'. El primero de ellos ha sido declinar la invitación a la entrega de los premios Princesa de Asturias porque “lo que toca es trabajo político coherente y responsable”, mientras que todo apunta a que el segundo será su ausencia en el desfile militar del 12 de octubre.

Desde el entorno del secretario general, explican que la decisión todavía no está cerrada, pero reconocen que su ausencia se justificaría por una cuestión política e ideológica, en ningún caso de agenda. Más allá de las dudas expresadas por el secretario general, quien hasta ahora siempre había subrayado su “respeto” hacia el Rey, está confirmada ya la presencia de otra dirigente del partido y cabeza visible del sector errejonista en Madrid, la portavoz en el Ayuntamiento, Rita Maestre. El pasado año se produjo un malentendido en el envío al líder de Podemos de la invitación para la recepción en Casa Real, aunque tras subsanarse declinó acudir justificando que su presencia era “más útil en la defensa de los derechos y la justicia social” en el país que “en ese tipo de actos”.

El número dos de Podemos, Íñigo Errejón. (EFE)

El número dos de Podemos, Íñigo Errejón. (EFE)

El salto hacia adelante de Pablo Iglesias, en un contexto de debate interno sobre el futuro de Podemos, quedó explicitado en su intervención el paso miércoles durante la presentación del último libro del psicoanalista argentino Jorge Alemán. Frente al Podemos más institucional asociado al errejonismo, defendió un Podemos que tenga "una pata en las instituciones y la otra pata, los dos brazos y la cabeza fuera”, en la calle. Asimismo, y sin mencionar directamente a Errejón, afirmó que hay quien dice que “tenemos que intentar parecernos un poquito más a España”, Un planteamiento perfectamente legítimo, agregó, pero con el que dijo no estar de acuerdo. Más aún, planteó que “nos toca defender un Podemos que esté más lejos de la sociedad”.

La posición del secretario general en el debate sobre si Podemos debe dar o no miedo, que marcó el inicio de la confrontación pública entre Iglesias y Errejón, es una muestra más del giro hacia los postulados más rupturistas. “El problema no es que nos imiten, sino que nuestra gente les imite a ellos", explicó en referencia a las mayorías sociales a las que apela la estrategia transversal. Frente a ella, planteó que "no queremos ser el reflejo de la sociedad sino un instrumento para cambiarla", lo que ejemplifica el giro estratégico que Iglesias desea imprimir al 'nuevo' Podemos y cuyo mejor reflejo son sus pretendidas ausencias en los premios Príncipe de Asturias o en los actos del 12 de octubre.

Más IU y más Anticapitalistas

Iglesias pretende recuperar la esencia rupturista con la que nació el partido, su carácter impugnatorio, prescindiendo así de los mensajes timoratos o adaptativos. El 'enfant terrible' que Iglesias siempre reconoció ser, aunque trató de domesticar como secretario general, vuelve a mostrarse tal y cómo es. Por si quedasen dudas de su apuesta por volver a convertir la formación en movimiento-partido, sin caer en las contradicciones ideológicas que implica apelar a las mayorías sociales, explicó: “Debemos defender un Podemos que esté más lejos de la sociedad, que no se sitúe en la media de la sociedad. ¿Es más difícil atraer a los que faltan? Quizá, pero es más fácil que no se vayan los que se fueron".

Pablo Iglesias (i) conversa con el coordinador federal de IU, Alberto Garzón. (EFE)

Pablo Iglesias (i) conversa con el coordinador federal de IU, Alberto Garzón. (EFE)

A los que faltan, dijo refiriéndose a la clásica apelación del número dos del partido que justifica una mayor moderación del partido, hay que convencerlos pero de que “se parezcan más a ti porque tienes razón”. Esto es, cambiar la conciencia de la sociedad en lugar de parecerse a ella, remachó, poniendo como ejemplo a los obreros sindicados frente a los que no lo son.

El giro de Pablo Iglesias camina acorde con las posiciones de la Izquierda Unida de Alberto Garzón, aglutinada en Unidos Podemos, y del sector Anticapitalistas, cuyas caras visibles son el eurodiputado Miguel Urbán y la secretaria general andaluza, Teresa Rodríguez. De hecho, los proyectos del sector pablista y el anticapitalista de cara a la asamblea autonómica en Madrid coinciden en lo esencial y negocian cerrar una lista conjunta para las primarias en oposición a la liderada por Rita Maestre. En Andalucía, donde también se celebrarán primarias autonómicas, se repite esta alianza. Una toma de posiciones, la de pablistas y anticapitalistas frente a los errejonistas, que supone un ensayo general de cara al congreso extraordinario estatal que se celebrará el próximo año.  

Fuente: http://ow.ly/wm2d304XKoI

Categoría: ACTUALIDAD Viernes 7 de Octubre del 2016

El #Gobierno ve «bueno» que se recupere el «diálogo institucional» con el #PSOE

La vicepresidenta del Gobierno en funciones, Soraya Sáenz de Santamaría, durante la rueda de prensa posterior a la reunión del Consejo de Ministros

La vicepresidenta del Gobierno en funciones, Soraya Sáenz de Santamaría, durante la rueda de prensa posterior a la reunión del Consejo de Ministros

La vicepresidenta del Gobierno en funciones, Soraya Sáenz de Santamaría, considera un "paso positivo" la vía de diálogo abierta entre Mariano Rajoy y el presidente de la gestora del PSOE, Javier Fernández, porque el "objetivo clave" es que en España haya ya un Gobierno, una "prioridad" que hay que "colocar por encima de todo". Tras insistir en que no ponen "condiciones" para la investidura, ha asegurado que ahora tienen que dejar a los socialistas que tomen sus decisiones y después ya planteará el PP "en su caso" lo que crea "oportuno".

Así se ha pronunciado en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros tras el nuevo contacto telefónico que mantuvieron este jueves Rajoy y Fernández. Precisamente el jefe del Ejecutivo dijo ayer que no podría "condiciones" a los socialistas porque ir a unas terceras elecciones sería un "gran disparate" mientras que el presidente de la gestora socialista le replicó que su partido no dará estabilidad a un Ejecutivo del PP aunque finalmente se abstenga.

A la espera de lo que decida el PSOE en sus órganos internos -el Comité Federal aún no ha sido convocado para debatir la abstención o el no al PP--, Sáenz de Santamaría ha enmarcado "dentro de la normalidad" el contacto entre Rajoy y Fernández, asegurando en este momento en el que están "todos obligados a colaborar" para lograr un "objetivo clave: que España tenga un Gobierno". "Creo que ésa es la prioridad que tenemos que colocar por encima de todo", ha abundado.

Ha asegurado que desde el Ejecutivo van a respetar los "ritmos y plazos" de las convocatorias de los órganos de decisión del PSOE, en referencia a su Comité Federal, y ha explicado que Mariano Rajoy "pilota de primera mano" las conversaciones con el responsable de la gestora socialista, que ha inscrito "dentro de la normalidad".

También ha recordado que el propio presidente en funciones dijo ayer que no va a poner "condiciones" para que el PSOE facilite su investidura y mantiene íntegramente su "amplia" oferta del 21 de diciembre para alcanzar la prioridad de sacar adelante un Gobierno.

Fuente: http://ow.ly/lPum304XJ94 
 

Categoría: ACTUALIDAD Viernes 7 de Octubre del 2016

El PP y el PSOE tienen 24 días para desbloquear la investidura de Mariano Rajoy

El presidente en funciones, Mariano Rajoy, este jueves.

El presidente en funciones, Mariano Rajoy, este jueves. GARCÍA-SANTOS

La gestora que dirige el PSOE tiene 24 días para culminar el giro hacia la abstención en una hipotética investidura de Mariano Rajoy —hasta la fecha límite para la disolución de las Cortes, el 31 de octubre— y la mitad de tiempo para convencer a sus militantes de la conveniencia del viraje. El trasatlántico necesita espacio para virar, pero en este caso ese movimiento está muy limitado por la cuenta atrás. El líder del PP y presidente del Gobierno en funciones tendrá, a partir del momento en que los socialistas adopten formalmente la decisión de abstenerse —si finalmente se decantan por esta opción—, menos de 10 días para ser investido en el Congreso. Todo ello con una agenda política cargada de acontecimientos y compromisos internacionales.

24 días para que la investidura de Rajoy salga adelante

El primer paso será la aprobación, en el comité federal del PSOE, de la abstención en una hipotética investidura, para rectificar el unánime no al PP y a Rajoy que se aprobó en diciembre, se ratificó en julio y que ningún dirigente socialista había cuestionado hasta ahora. Al menos de forma pública.

Para fijar la fecha de ese comité federal hay un escollo notable: el 15 de octubre son las primarias en el PSC. Teóricamente puede celebrarse la reunión del comité ese día, pero sería inconveniente la coincidencia (en el comité había hasta ahora 23 miembros del PSC). Si fuera así y si se mantiene la tradición de que sean en sábado, habría que ir hasta el 22 de octubre. El resultado de esas primarias tiene una repercusión sobre el comité federal, porque los socialistas catalanes mantienen el no y está por ver si sus diputados rompen en el Congreso la disciplina de voto.

Hasta entonces, Javier Fernández y el resto de dirigentes tendrían que hacer pedagogía entre sus militantes, a pesar de que ya han descartado expresamente pedirles opinión en una consulta como la que se hizo en febrero cuando pactaron con Ciudadanos. Hasta entonces también el presidente de la gestora podría negociar con Rajoy, continuando con las conversaciones iniciadas el jueves y desveladas por EL PAÍS. En todo caso, al no ser una abstención pactada o con más condiciones como la aprobación de Presupuestos, esa negociación está limitada y afectaría fundamentalmente a los calendarios.

La semana del 18 de octubre se aprobaría en el Congreso la reforma de la ley electoral que acorta los plazos en caso de disolución por imposibilidad de formar Gobierno y normas básicas económicas para mitigar el bloqueo, como la reforma de la ley estabilidad y la convalidación del decreto que adapta el impuesto de sociedades a las exigencias de la UE.

El 20 y el 21 de octubre, Rajoy estaría en la cumbre europea, en la que podría ser su última presencia como presidente en funciones en un encuentro internacional de este tipo.

Una vez aprobado en comité federal, el viraje del PSOE deberá ser notificado al Rey, para que en días siguientes haga una ronda para constatar que hay posibilidades de una investidura. Esa ronda puede hacerse en un solo día, de forma presencial o con todos o solo con una parte de partidos porque no está concretado en el artículo 99 de la Constitución. La costumbre hace que sea en varios días, con portavoces parlamentarios y de forma presencial. En este caso, se supone que iría Javier Fernández como presidente de la gestora, aunque podría ser el portavoz socialista.

El PSOE tendrá que decidir si Antonio Hernando defiende como portavoz en la tribuna la abstención, tras haber defendido con fuerza el no. En caso contrario, debería nombrar un nuevo portavoz.

En el último tramo del calendario hay otra cita que puede dificultar la investidura: la cumbre iberoamericana en Cartagena de Indias (Colombia) entre el 28 y el 29 de octubre. Siempre han asistido el Rey y el presidente del Gobierno, y estaba prevista la de Felipe VI y la de Rajoy, aunque ahora puede quedar en el aire, porque sería raro una investidura con el jefe de Estado fuera de España. En todo caso, el viaje sería más breve de lo previsto.

Desde que el Rey encargue a Rajoy someterse a la investidura no hay plazo para convocar el pleno, pero suelen ser dos días. Ana Pastor tendrá que convocar en fechas que ya serán sobre el 25 de octubre. Esta vez no hay que mirar que sea un martes porque el reloj hacia la repetición de elecciones ya está en marcha.

Y una vez convocado el pleno, el artículo 99 de la Constitución exige una votación para mayoría absoluta y una segunda a las 48 horas. Es decir, dos días como mínimo que pueden llevar al 28 o 29 de octubre, siempre según cálculos aproximados. Si la investidura sale adelante con el apoyo de Ciudadanos y un mínimo de 11 abstenciones del PSOE, Rajoy tomaría posesión al día siguiente y formaría Gobierno en las últimas horas del mes de octubre. El Rey debe estar presente en las tomas de posesión y firmar en España los decretos de nombramiento.

El paso siguiente sería hacer unos Presupuestos para tramitar de forma rápida y para que entren en vigor ates del 1 de enero.

Fuente: http://ow.ly/MXuX304XGXC

Categoría: ACTUALIDAD Viernes 7 de Octubre del 2016

El #PP pedirá al #PSOE garantías de #gobernabilidad

En Moncloa y Génova aguardan acontecimientos. Nadie se atreve a vaticinar qué sucederá al final del escabroso camino que ha emprendido el PSOE, pero los populares hoy ven la posibilidad de las terceras elecciones más cerca que ayer porque les resulta «difícil imaginar» llegar a pactar con una fuerza política desmembrada. Y es que el PP afirma que una abstención sin más no aseguraría un futuro Gobierno estable. 

Los populares habían sopesado todos los escenarios, desde la ruptura del partido hasta que prosperara, como finalmente ocurrió, el plan del sector crítico de constituir una gestora que dirija el partido hasta un congreso extraordinario, siempre después de que se solucione la gobernabilidad del país.

Esta última opción, la de la gestora, abriría las puertas a una negociación con Mariano Rajoy en la que se calibrarían las posibilidades de sacar adelante, in extremis, porque el tiempo apremia -hay de plazo hasta el 31 de octubre-, una investidura.

Los 'populares' no dan aún por hecho que se haya esfumado el fantasma de las elecciones

En este último escenario, desde el Partido Popular ya se advierte de que no se aceptará cualquier cosa. Se tenderá la mano de nuevo, pero nadie en las filas del PP cree en realidad que los socialistas lleguen a aceptar formar parte de un Gobierno de coalición.

Sí se cree, no obstante, en la posibilidad de una abstención pero, en este caso, apuntan ya que no les valdría únicamente que se diera este paso para facilitar la investidura sin más. El PP advierte de que Rajoy pediría garantías de gobernabilidad, es decir, apoyo suficiente como para asegurar la estabilidad del Gobierno.

En caso de no obtenerlas, previsiblemente el candidato del PP no consideraría factible la investidura porque conduciría a la formación de un Ejecutivo sometido a continuos vaivenes e incapaz, muy probablemente, de aprobar los Presupuestos Generales del Estado. El PSOE en estas circunstancias se enfrentaría a un grave dilema porque con una gestora no tendría candidato para acudir a las urnas, que sería la consecuencia de no aceptar las condiciones del PP.

Así las cosas, parece inevitable que el PSOE se vea obligado a aceptar determinadas demandas, que como mínimo pasarán por el compromiso de sacar adelante las cuentas del Estado.

En cualquier caso, Rajoy aguardará a que los socialistas organicen mínimamente su futuro. A partir de ahora, su interlocutor deja de ser Pedro Sánchez. En su lugar, el presidente del Gobierno en funciones y candidato del PP deberá hablar con quien presida la gestora que conducirá el PSOE en los próximos meses.

Ayer, el ministro de Asuntos Exteriores en funciones, José Manuel García-Margallo, admitía que los socialistas no están «en el mejor momento» para afrontar unos comicios. «La primera ecuación a despejar» es el nombre del que será su líder. Esa persona será el interlocutor del PP, añadía, y a la que se dirija el Rey cuando convoque una nueva ronda de consultas con vistas a la investidura.

Fuente: http://ow.ly/Gzc6304Lvsn

Categoría: ACTUALIDAD Domingo 2 de Octubre del 2016

#Sánchez se va tras doce horas de Comité Federal agónico

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez - EFE

Pedro Sánchez ya no es secretario general del PSOE. Anoche dimitió durante un tumultuoso Comité Federal de diez horas y tras perder 132-107 la votación sobre el calendario de un congreso exprés que pretendía con primarias el 23 de octubre. Su plan era «blindarse» de los barones que le pedían responsabilidades por las sucesivas derrotas electorales, pero no lo consiguió. A la hora de cerrar esta edición, el Comité Federal, ya sin Sánchez, estaba decidiendo si habrá otra sesión el sábado próximo para nombrar la gestora que se hará cargo del PSOE en el difícil período que tiene por delante. Tanto por el desgarro vivido ayer en Ferraz como por las difíciles decisiones que tendrá que adoptar: abstenerse en otra investidura de Mariano Rajoy o terceras elecciones en un momento dramático del partido.

Porque la derrota y dimisión de Sánchez no borra la sensación de división absoluta que los altos cargos escenificaron ayer en la sede socialista ni la inquina de una gran parte de la militancia, mucha de ella «sanchista», contra Susana Díaz y los barones que han forzado la caída de Sánchez. Han sido muchos meses de tensión entre unos y otros a cuenta de abstenerse a fin de que gobierne Mariano Rajoy o ir a terceras elecciones... para acabar «suicidándose» como alternativa a corto plazo ante las cámaras de TV. Atrás queda una jornada para la historia, en la cual el sector que apoya a Pedro Sánchez y la Ejecutiva «en funciones», por un lado, trató en todo momento de sacar adelante la convocatoria del congreso extraordinario exprés para que Sánchez se presentara el 23 de octubre ante la militancia enarbolando su «no es no» a Rajoy.

Los críticos, nucleados en torno a las federaciones de Andalucía, Asturias, Aragón, Castilla-La Mancha, Extremadura y buena parte de la valenciana, cuando vieron que no era posible ninguna entente, recabaron 129 firmas, de los 253 miembros del Comité Federal, para forzar moción de censura. En ese momento se dieron cuenta de que tenían mayoría y Sánchez se rindió. Aceptó a la deseperada que su propuesta de calendario de congreso exprés se votara a mano alzada -previamente los «sanchistas» habían intentado un simulacro en urna, del que no participaron los críticos- y perdió 132 a 107.

Entre medias, diez horas de tensión máxima, dentro del «búnker» en que habían convertido Ferraz y en la calle. Sobre el asfalto se vivió una jornada rocambolesca con decenas de «sanchistas» concentrados desde primera hora -pese a la petición en contra de la dirección- y acosando a los miembros del máximo órgano del PSOE al grito de «¡¡Pedro sí, Susana no!!» al entrar o salir; un ejercicio de riesgo para cualquiera que llevó incluso al enfrentamiento fisico a trabajadores.

La paz impostada se rompió al filo de las seis de la tarde cuando el vicepresidente de la mesa del Comité, el «sanchista» Rodolfo Ares, anunció una votación en urna sobre el calendario del congreso extraordinario, en la que solo decidieron participar los apoyos de lo todavía secretario general. Fue en urna porque lo intentaron imponer los «sanchistas» -es tradición votar a mano alzada- y, según diversas fuentes, ahí empezaron los gritos mútuos de «¡fraude!» y «¡sinverguenzas!». Los críticos explicaron luego que fue un momento de máxima tensión provocada porque no reconocían una votación sin registro. Y decidieron recoger las firmas para la censura al líder.

Las lágrimas de Susana Díaz

Fue el momento en que el líder de la corriente Izquierda Socialista, José Antonio Pérez Tapias, abandonó la sede en medio de una nube de cámaras y aplausos de los «sanchistas» concentrados, reconociendo «el partido está roto». Dentro, en la bunkerizada sede de Ferraz -los periodistas no pudieron entrar en todo el día- Susana Díaz lloraba desconsoladamente por el espectáculo de división cainita. Atrás quedaban las idas y venidas, los recesos, las malas caras.

Y es que ya la sola constitución de la mesa del Comité Federal llevó tres horas, de las 9 a las 12, porque los críticos quisieron votar para romper la mayoría de tres que goza en ese órgano el «sanchismo». Rodolfo Ares y la catalana Nuria Parlón (PSC) dejaron en minoría a la presidenta, Verónica Pérez, secretaria provincial de Sevilla y «mano derecha» de la presidenta andaluza. Solo después de mucho forcejeo, los barones accedieron a que se constituyera el comité, únicamente a efectos de desbloquear una situación que se inflamaba por momentos.

Pero ahí acabó el acuerdo, a partir de entonces, siguió el tira y afloja con episodios incluso cómicos, como el de Verónica Pérez negándose a dar la palabra a Ares para ordenar el debate y él levantándose a hablar desde el atril. Y 150 turnos de palabra: algunos tan llamativos como el de Javier Lambán diciéndole a Sánchez a la cara: «Tú ya no eres nuestro secretario general». En opinión de los críticos, la Ejecutiva estaba disuelta desde que dimitieron 17 miembros. Mientras, el vasco Ares rechazaba, una tras otra las iniciativas que proponía Verónica Pérez, incluidas las firmas de la moción de censura.... hasta que Pedro Sánchez, viéndose perdido, se rindió y aceptó votar a mano alzada su propuesta a condición de irse si perdía.

Al término del comité, el líder socialista habló a los suyos con la «voz rota» por el cansancio y la tensión. Luego dijo a los periodistas que «la razón por la que propuse esta votación en el orden del día era bien clara». Sentía su liderazgo «puesto en cuestión» y quería que los militantes hablaran en unas primarias el 23 de octubre. «Lo que yo he defendido como secretario general fue votar no a Mariano Rajoy» y ha perdido. Y por eso se va. «A partir de hoy, hago un llamamiento a la militancia y a los socialistas de corazón, para decirles que, hoy más que nunca, hay que estar orgulloso de militar en el PSOE. Así me he despedido yo». La gestora «contará con mi apoyo leal», dijo, «el que he tenido en muchas ocasiones».

Fuente: http://ow.ly/HLFX304LuMJ

Categoría: ACTUALIDAD Domingo 2 de Octubre del 2016

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