C's pondrá encima de la mesa de negociación las primarias del PP

«Ciudadanos no renuncia de entrada a nada. La impronta de Ciudadanos se tiene que notar a corto plazo». Así de contundente se ha mostrado esta mañana el vicesecretario general de Ciudadanos, José Manuel Villegas, que ha apuntado que «el programa electoral va a ser la base del acuerdo».

El número dos del partido trata de rebajar así las expectativas generadas ayer, cuando se trasladó por parte del portavoz parlamentario que se abordaría la negociación «sin líneas rojas». Sin embargo, el propio Villegas ha reconocido que un pacto «es hablar de temas, ver en cuáles te has puesto de acuerdo, pero es posible llegar a una transacción, a un punto intermedio, y valorar si ese escenario es suficiente para firmar un acuerdo y cambiar nuestro voto».

Las medidas, a negociación

Como informa hoy ABC, Ciudadanos va a llevar a la mesa de negociación sus principales medidas, pero no va a exigir los términos absolutos de todas sus medidas.

El partido naranja se mueve en un difícil equilibrio entre ser flexible y no renunciar a sus principios en la negociación.

El número dos de Ciudadanos ha hecho «un llamamiento a la flexibilidad» del PP en la negociación: «Si quieren gobierno tendrá que haber cambios a corto plazo». En este sentido, preguntado por si el partido llevará a la negociación que el PP tenga que celebrar primarias, Villegas ha planteado que «en el pacto contra la corrupción están las medidas básicas que defendemos, y estarán encima de la mesa».

En los acuerdos autonómicos, Ciudadanos planteó tanto a PP como a PSOE que firmaran este compromiso. También en el acuerdo de Gobierno con el PSOE firmado en febrero. Para que pueda desarrollarse habrá que modificar la ley de partidos. Y desde Ciudadanos se traslada que pretenden incluirlo en el acuerdo de investidura. Aunque en los acuerdos suscritos con Cristina Cifuentes y Susana Díaz esta cuestión se incorporó en las cuestiones previas. Algo que no se ha hecho en esta ocasión.

Villegas, que ha querido hacer gala de una absoluta discreción sobre los contenidos que su partido va a proponer al PP, sí ha querido lanzar un mensaje tanto a PP como a PSOE. A los populares les ha planteado que «no habrá estabilidad si no hay reformas» y «al PSOE decirle que no hay reformas y cambio si no hay gobierno».

Fuente: http://www.abc.es/espana/abci-ciudadanos-pondra-encima-mesa-negociacion-pp-celebre-primarias-201608201309_noticia.html

Categoría: ACTUALIDAD Domingo 21 de Agosto del 2016

El 67,8% de los votantes del PSOE pide que Sánchez no fuerce otras elecciones

El 67,8% de los votantes del PSOE pide que Sánchez no fuerce otras elecciones

Ya no son sólo los barones socialistas los que reclaman a Pedro Sánchez altura de miras para evitar unas terceras elecciones. A ellos se suman los votantes del PSOE que, hartos de la cerrazón de su líder y de la inestabilidad política, reclaman al secretario general que cambie su actitud y se abstenga en la investidura de Mariano Rajoy para, de esta forma, poder constituir un gobierno y evitar unas terceras elecciones. Concretamente, tal y como se desprende de la encuesta de NC Report para LA RAZÓN, el 62,4 por ciento de los que el pasado 26 de junio votaron al PSOE exigen esa abstención para poner fin al desbloqueo, frente a un 30,8 por ciento que, por el contrario, la rechazan.

Los más críticos con la actitud de Sánchez son los electores más mayores, los que superan los 65 años (70,1%). Mientras que los votantes más jóvenes, los de entre 18 y 29 años, son los que consideran que el socialismo no puede permitir ni facilitar un Gobierno popular. Eso sí, a la hora de tomar la decisión de abstenerse, los encuestados tienen claro que no ha de ser un cheque en blanco a Mariano Rajoy y, por tanto, debería ser algo negociado con el partido de Génova 13. Es lo que opinan prácticamente dos de cada tres votantes socialistas (el 68,2 por ciento), frente a uno de cada cuatro (el 25,4 por ciento), que rechaza cualquier tipo de pacto con el PP. De nuevo, los encuestados de mayor edad vuelven a ser los que más reclaman esa negociación de la abstención, mientras que los jóvenes son los que más se niegan a un acuerdo de investidura.

Y la mayoría de los fieles socialistas reclama esa abstención por una razón sencilla y que comparten con el resto de ciudadanos españoles: la negativa a votar de nuevo, principalmente porque las terceras elecciones tendrían lugar el día de Navidad. Con esta premisa, de nuevo otros dos de cada tres electores del PSOE (67,8 por ciento) considera que bajo ningún concepto se deben forzar unos terceros comicios, algo que por el contrario sí que ve con buenos ojos uno de cada cuatro (25,2 por ciento), que no tendría problema en acudir a un colegio electoral no sólo en un día tan señalado, sino por tercera vez en un año. Otra vez son los electores de mayor edad los que reclaman acabar con esta inestabilidad y los más jóvenes a los que no les importa tanto que eche a andar un gobierno.

De todas formas, todavía confían en que, de celebrarse el Comité Federal, los barones socialistas maniobren para propiciar esa abstención tan reclamada por muchos de ellos. Es, al menos, lo que espera el 66 por ciento de los electores socialistas consultados, mientras que un 26,8 por ciento no es tan optimista y considera que pese a las críticas de muchos de ellos en busca del desbloqueo, no conseguirán su objetivo de convencer al líder de los socialistas.

En cuanto a los motivos del líder de los socialistas para negar la abstención por activa y por pasiva, se plantea la posibilidad de que sea por miedo a Podemos, algo en lo que los votantes socialistas se encuentran divididos. Mientras un 49,8 por ciento considera que sí, que hay temor a la formación morada, existe otro 41,8 por ciento que rechaza esta idea y no cree que Pablo Iglesias y todas las confluencias que le acompañan sean el problema.

Otra duda que plantea el sondeo es la posibilidad de que el PSOE sí se abstuviese en la investidura de Mariano Rajoy si, hipotéticamente, no existiesen ni Podemos ni Ciudadanos. En esta ocasión, son mayoría (52,4 por ciento), los socialistas que creen que sí, que si la «partida» hubiese incluido a los jugadores tradicionales, el PSOE se hubiese abstenido. Por el contrario, el 37,2 por ciento considera que no, que da igual que participen del juego democrático formaciones nuevas como las de Albert Rivera o Pablo Iglesias, porque la decisión de su secretario general hubiese sido la misma.

Ya de cara al futuro y ante la posibilidad de que, tras un fracaso de Mariano Rajoy el 2 de septiembre, Sánchez intentase ser investido, los votantes socialistas dejan claro que no quieren que esta posibilidad llegase de la mano de Podemos y de los independentistas. Es la opción mayoritaria, con un 64,6 por ciento de encuestados que rechazan ese pacto de gobierno que desea Pablo Iglesias. El 30,2 por ciento de los que votaron al PSOE el pasado mes de junio piensan, sin embargo, que no sería una mala idea formar un Ejecutivo de izquierdas aunque incluya a los que quieren romper España.

En esta ocasión, los más jóvenes, los electores de 18 a 29 años, son los que más apoyan esta idea del acuerdo Podemos-PSOE, mientras que los más veteranos, los votantes de más de 65 años, son los más críticos.

Pero, ¿por qué Pedro Sánchez mantiene ese bloqueo pese a que desde su propio partido le han pedido que recapacite? ¿Le importa más su futuro político personal que el de su formación? Es lo que los ciudadanos –y sobre todo los votantes socialistas– llevan preguntándose varios meses. Sin embargo, quienes confiaron en él en la última cita con las urnas, consideran que no, que no mira sólo su ombligo. Así lo piensa un 63,8 por ciento de sus electores, frente a un 25,2 por ciento (uno de cada cuatro) que tiene claro que sí, que lo que le preocupa al secretario general del PSOE es él y nadie más, aunque sus decisiones puedan afectar al partido.

Menos división hay a la hora de valorar si Sánchez debe seguir liderando el PSOE. A pesar de su actitud los últimos meses, mantiene la fidelidad de casi la mitad de los votantes socialistas (49 por ciento), que seguirían confiando en él como secretario general del partido. Por el contrario, hay un 38,8 por ciento de sus votantes que reclama un cambio de liderazgo en la formación y que consideran que ahora es el momento. Otro 12,2 por ciento aún no sabe qué responder a esta pregunta. Quizás la balanza caiga de un lado o de otro según la decisión que los diputados socialistas tomen el 2 de septiembre: negativa como exige Sánchez o abstención como piden quienes le votan.

El 59,2% avala que históricos como ZP quieran el desbloqueo

A la hora de ser preguntados por su valoración ante las declaraciones de ex presidentes del Gobierno socialistas como Felipe González, José Luis Rodríguez Zapatero y otros dirigentes históricos del partido que han pedido en varias ocasiones –desde las últimas elecciones generales– la abstención del partido para así desbloquear la investidura del candidato popular, los votantes del PSOE lo tienen claro: más de la mitad, un 59,2% de los encuestados, considera que dichas declaraciones están «bien o muy bien»; un 9,4% las ve «regular» y un 26% opina que esas afirmaciones están «mal o muy mal». Por edades, destaca que el grupo comprendido entre 30 y 44 años, y 45 y 64 años creen que tienen razón en un 52,8% y un 66,9%, respectivamente, mientras que en la franja de edad comprendida entre los 18 y los 29 años creen, en un 39,3%, que esas confesiones están «mal o muy mal».

Fuente: http://www.larazon.es/espana/el-67-8-de-los-votantes-del-psoe-pide-que-sanchez-no-fuerce-otras-elecciones-NH13369657#.Ttt18cbbvcMuW9G
 

Categoría: ACTUALIDAD Domingo 21 de Agosto del 2016

"¿Cómo crees, Pedro, que me juzgarán los libros de Historia?"

Pedro Arriola, alias ‘el Brujo’, se presentó a las puertas de La Moncloa en las semanas previas a los comicios del 20 de diciembre. Desde el refugio de los Narcisos 13, dirección donde se ubica su base de operaciones, este experto demoscópico acudía de nuevo a la llamada de Mariano Rajoy. Pese a su vano intento por hacer ver que se encontraba de retirada y haber apostatado como oráculo para las empresas del Ibex, Arriola no podía por menos que atender a la llamada del presidente del Gobierno. Su relación con Rajoy iba más allá de lo estrictamente profesional. Después de tanto vivido, uno y otro habían ligado sus destinos a fuego como esos hermanos gemelos que Jeremy Irons interpretaba en ‘Inseparables’.

Eran tiempos duros. Lo había sido toda la legislatura, cuatro años empedrados de dificultades: desde las presiones para acogerse al rescate, pasando por el desafío catalán, los casos de corrupción que cuelgan de las paredes de Génova y los SMS de Bárcenas. Pero se acercaba el día D, esto es, el momento de renovar el voto de confianza de los electores para continuar al frente del Ejecutivo, y en vez de ánimos, lo único que Rajoy escuchaba por detrás eran bisbiseos de que él no era el candidato adecuado, que estaba quemado, que con otro líder al frente del Partido Popular se podría dar imagen de regeneración y obtener más votos en las urnas.

La pregunta se la lanzó a Arriola aquel día en La Moncloa: “¿Cómo crees, Pedro, que me juzgarán los libros de Historia?”. Acaso era esa la principal preocupación del todavía presidente en funciones: cómo sería recordado si después de haber estado dos legislaturas ejerciendo la oposición a Zapatero tras el 11-M, si después de haber alcanzado el poder con mayoría absoluta y haber sacado al país de una profunda depresión tras tomar decisiones duras, muy duras, que habían hecho mella en los españoles y también en su persona, cómo sería recordado, digo, si después de todo ese sacrificio daba un paso atrás y se retiraba como candidato atendiendo a las presiones de algunos poderes fácticos.

No lo hizo. Rajoy decidió continuar. Después de dos elecciones generales y una situación de bloqueo político como nadie recuerda, hoy se cumplen 300 días de la disolución de las Cortes el 26 de octubre de 2015. Y es ahora, por fin, cuando Rajoy ha decidido someterse a la investidura. Será el próximo 30 de agosto. Y lo hará, probablemente, para perder.

Rajoy, Arriola y Moragas, entre bambalinas en el debate del 26-J

Rajoy, Arriola y Moragas, entre bambalinas en el debate del 26-J

Han sido 300 días que pasarán, precisamente, a los libros de Historia como uno de los capítulos más oscuros del país, no solo porque hayan saltado las costuras tejidas en la Transición, poniendo en solfa el sistema de partidos, el reloj constitucional, el papel del presidente del Congreso e incluso el del jefe del Estado, sino por la vulgaridad imperante desde entonces, esa vulgaridad que, como señala el filósofo Javier Gomá, es consustancial a lo humano, pero que en España “ha alcanzado, en el sentir de muchos, un término insoportable”.

Han sido 300 días en los que el líder del Partido Popular ha sufrido un desgaste brutal y en los que unos y otros se han esmerado en amortajarle como si estuvieran preparando su funeral. Como muestra, el Rajoy que se presentó en la rueda de prensa del pasado miércoles. Aquel era un Rajoy de mirada torva, más alterado que nervioso, que señalaba con su índice acusador a los periodistas como si fueran ellos responsables de sus contradicciones.

El líder del PP dejó a todos ojipláticos cuando explicó que el comité ejecutivo de su partido no había entrado a valorar las condiciones exigidas por Albert Rivera para suscribir el pacto con Ciudadanos -a pesar de que unos días antes había asegurado lo contrario-, al tiempo que evitaba fijar fecha para la investidura. No solo dejó ojipláticos a los periodistas. También a sus compañeros de partido. Los populares que acudieron aquella mañana a Génova conscientes de la relevancia de lo que allí se iba a decidir, se quedaron con un palmo de narices.

“No nos lo esperábamos, la verdad”, confiesa un miembro de la dirección del PP. “No me refiero a la rueda de prensa sino al comité ejecutivo. Nos quedamos muy sorprendidos cuando nos comunicó que no íbamos a discutir los seis puntos de Ciudadanos, que lo único que nos pedía era un cheque en blanco y que él ya se encargaba de todo. Ya sabemos cómo es Mariano, pero le fallaron las formas. A veces se olvida de lo que es el PP”.

“Nadie sabe lo que pasa por su cabeza”, reconoce otro miembro de la dirección. “Ni yo ni ningún ministro. Las negociaciones las está llevando exclusivamente él. Es una información que está centralizada en su persona. Ya sabemos cómo es Mariano. ¿Que alguna idea debe tener Carmen Martínez Castro? Pues supongo que sí. ¿Moragas? Entiendo que también. Pero es él quien dice a Carmen y Jorge lo que tienen que hacer. En los comités ni preguntamos. Para qué preguntar si no te lo va a decir. Y si te lo dice, casi peor”.

En Rajoy ha germinado cierta desafección respecto a personas de su entorno que, llegado al momento, no se pronunciaron sobre su candidatura

En estos 300 días desde que se disolvieron las Cortes, e incluso antes, la desconfianza ha ido germinando en el Palacio de la Moncloa. Una desconfianza que el presidente del Gobierno en funciones no solo ha proyectado hacia los rivales políticos, algunas empresas del Ibex y medios de comunicación, sino también hacia los suyos, vicesecretarios del partido, presidentes regionales e incluso ministros, personas que consideraba de su confianza pero que, en determinados momentos, cuando se propagó la especie de que Rajoy debía apartarse para facilitar un gobierno de la nación, no se pronunciaron y se pusieron a hacer requiebros como si estuvieran disputando un partido de fútbol siete.

Es el vértigo del poder. Cuanto más alto llegas, más solo te quedas. Recibes consejos y admoniciones por doquier, pero al final eres tú el que toma las decisiones, es sobre tu persona sobre la que recae el grueso de la responsabilidad. Los demás se lavan las manos. Un ejercicio del poder que lleva a encastillarte en posiciones a veces alejadas de la realidad y que te obliga, en ocasiones, a sacrificar afinidades. Es por ello por lo que la guardia de corps de Mariano Rajoy es un tanto exigua: su jefe de gabinete, Jorge Moragas; la secretaria de Estado de Comunicación, Carmen Martínez Castro, y entre bambalinas, Pedro Arriola. Poco más. En Génova se apoya en Fernando Martínez-Maíllo, figura ascendente dentro del partido.

Rajoy quiere ser el próximo presidente del Gobierno. Cuanto más le presionan, más dispuesto se muestra a lograr tal objetivo pese al desgaste que lleva a sus espaldas, las desafecciones personales y el viscoso engrudo en el que se ha convertido la política española. Tiene casi imposible conseguirlo el próximo 30-31 de agosto por el inmovilismo del PSOE. Sería más factible lograrlo en una segunda ronda de investidura después de las elecciones vascas y gallegas, pero nadie se juega el dedo meñique en ese envite. Así las cosas, las terceras elecciones no solo se muestran como un escenario real sino que es el más plausible de todos.

Los cuatro partidos en liza barruntan que no les iría mal en unos nuevos comicios, ignorando el nivel de hartazgo de los españoles. Hasta Pedro Sánchez vaticina que unas terceras elecciones servirían para apuntalar el bipartidismo y reforzar su liderazgo en el PSOE, al tiempo que le permitirían beneficiarse de la crisis del ‘holding’ Podemos.

Planteamiento similar ronda por la cabeza de Rajoy: ¿para qué ser investido presidente si contaré con una mayoría exigua en el Congreso y voy a tener que pedir permiso a la oposición hasta para ir al baño? Mejor acudir a las urnas y tratar de ampliar ventaja.

No se fía de Pedro Sánchez, pero tampoco de Rivera. Después de que Ciudadanos haya perdido un sinnúmero de veces su cabeza, Rajoy se malicia que el acuerdo con C’s será fútil y efímero. El artículo que Rivera escribió en ‘El País’, en el que animaba al PSOE a una abstención patriótica y a ejercer una oposición conjunta 24 horas después de la investidura, no ha ayudado precisamente a distender la situación. Rajoy considera que esas declaraciones no son sino arpones ajenos que le lanza al lomo para desgastar su imagen. Llegados a este punto, si hay que ir a terceras elecciones, se va. Sic transit gloria mundi.  

Fuente: http://blogs.elconfidencial.com/espana/caza-mayor/2016-08-21/mariano-rajoy-pedro-arriola-gobierno-pp-funciones_1249318/

Categoría: ACTUALIDAD Domingo 21 de Agosto del 2016

Sánchez busca «trapos sucios» del PP para torpedear a Rajoy

El secretario general socialista se dirige a dar una rueda de prensa tras su reunión con Mariano Rajoy el pasado mes de julio

El secretario general socialista se dirige a dar una rueda de prensa tras su reunión con Mariano Rajoy el pasado mes de julio

Antes «partía» que «doblá». Lo dijo Magdalena Álvarez una tarde de gloria en el Congreso de los Diputados. La frase de la entonces ministra de Fomento con José Luis Rodríguez Zapatero, la inolvidable Maleni, hizo historia en la Cámara y refleja a la perfección la numantina actitud de Pedro Sánchez. Enrocado en su no a Mariano Rajoy, aislado y tan solo rodeado de un puñado de fieles pretorianos, refugiado en un silencio que incuso algunos de esta «guardia de corps» critican, el secretario general del PSOE mantiene su feroz oposición a Rajoy, desafía a los «barones» críticos que le aconsejan una abstención táctica y va más allá. Según algunas de las escasas personas que le han frecuentado en este verano de silencio, Sánchez no se rinde, está dispuesto a todo aún a costa de provocar un histórico cisma en el PSOE, y ha encargado a sus «halcones» de confianza hurgar en la herida de los sobresueldos del PP. Un espinoso asunto, que se guardaría como «conejo en la chistera» y as en la manga para intentar destrozar a Rajoy en el debate de investidura.

La invocación de Albert Rivera en un artículo de difusión nacional para favorecer un gobierno de Rajoy y articular una potente fuerza de oposición ha caído en saco roto. «No se mueve y nos lleva a la ruptura», dicen varios dirigentes regionales. El problema es, según ellos, ¿quién le pone el cascabel al gato?. Es decir, quién o quiénes dan un paso adelante para convocar el Comité Federal que cambie la inicial negativa contra el PP. En este sentido, según ha sabido este periódico, la fórmula podría ser un pronunciamiento inicial del llamado «Frente norte-sur» en aras de favorecer la gobernabilidad. Al margen de la andaluza Susana Díaz, enfrentada a destajo con Ferraz tras las amenazas del secretario de organización, César Luena de montarle una gestora por el «caso de los ERE», tres líderes territoriales están hartos del bloqueo: el extremeño Guillermo Fernández Vara, el asturiano Javier Fernández y, sobre todo, el aragonés Javier Lambán. Un hombre que llegó al Gobierno con un perfil bajo y que ha logrado la confianza de los sectores empresariales más importantes de Aragón. «Moderado y sensato», dicen de él muchos financieros, dentro y fuera de esta Comunidad, que han compartido operaciones de calado. Sánchez prefiere morir antes que dar su brazo a torcer. Entre los «barones» críticos y la «vieja guardia» subyace la opinión de que no le importan unas terceras elecciones con tal de seguir siendo candidato. «El Antiguo Testamento no nos da lecciones». Es la frase demoledora y despreciativa del entorno actual de Pedro Sánchez ante las llamadas a la responsabilidad de Felipe González, Rodríguez Zapatero y la pléyade de ministros y ex altos cargos del PSOE. «Sólo le interesa su cabeza y nada la de España», lamentan estos días veteranos socialistas nostálgicos de un partido que ya ni reconocen. Entre ellos mismos vaticinan una nueva campaña de «juego sucio» contra el PP, hurgando en la herida de los ya famosos sobresueldos denunciados por el ex tesorero Luis Bárcenas. «Todo con tal de torpedear la investidura de Rajoy», aseguran estas fuentes. En el PP, por su parte, se muestran tranquilos, dado que el «caso Bárcenas» está plenamente judicializado. «Si nos ponemos así, ¿por qué no volvemos a la comisión de Flick y Flock sobre finaciación del PSOE, al GAL, y a tantos otros casos de corrupción del PSOE?». se preguntan en Génova trece hartos de la actitud de la actual dirección socialista.

En Moncloa y en el PP sostienen que Rajoy ha intentado una aproximación personal al secretario general del PSOE, «con su estilo cercano y campechano». Pero la química no funciona por parte de Sánchez y los contactos entre ambos partidos se circunscriben a dos hombre que conocen muy bien la Administración: José Enrique Serrano y Jordi Sevilla. El primeo fue un hombre clave en los gobiernos de Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero, un auténtico «fontanero» de las entretelas del Estado y negociaciones delicadas. El segundo, ministro de Zapatero y responsable económico del partido, es dialogante y respetado, amigo personal de Luis de Guindos y mantiene buenas relaciones con el Ibex 35 y los poderes financieros. Ninguno de ellos, pese a haberlo intentado, han logrado cambiar la cerril actitud de Pedro Sánchez.

A la espera de lo que decida el Comité Ejecutivo del PP el próximo miércoles día 17, donde se vaticina que se rubrique el pacto con Ciudadanos, la división en el PSOE es total. Unos «barones» son partidarios de forzar un Comité Federal y otros ni siquiera eso: ausencia de sus diputados en la segunda investidura y convocar urgentemente el Congreso del PSOE ya largamente aplazado para sustituir a Sánchez. Él ya ha dicho que no piensa tirar la toalla y exigirá primarias. Susana Díaz las rechaza porque prefiere una votación de los delegados que ella controla como presidenta de la Federación andaluza, la más poderosa del partido. Lo único claro es que a Sánchez le quedan cada vez menos apoyos y que no renuncia. «Bajo la sombrilla de Almería nos abrasa a todos», dice con ironía un alto dirigente andaluz próximo a Susana Díaz. Y todos temen que busque «asuntos de basura» para lapidar a Mariano Rajoy en la investidura. Para ratonera, la de Pedro Sánchez, en un partido lleno de roedores. Lo dicen algunos críticos socialistas que esperan, en breves días, un pronunciamiento de responsabilidad democrática.

Fuente: http://www.larazon.es/espana/sanchez-busca-trapos-sucios-del-pp-para-torpedear-a-rajoy-KF13340749#.Ttt1oAXRHUWaU56

Categoría: ACTUALIDAD Lunes 15 de Agosto del 2016

El PP y Ciudadanos esperan una «reflexión» de Pedro Sánchez por el interés de España

Rajoy, ayer, al finalizar su paseo por la Ruta de la Piedra y del Agua, de Pontevedra

Rajoy, ayer, al finalizar su paseo por la Ruta de la Piedra y del Agua, de Pontevedra - EFE

Los partidos afrontan desde hoy la enésima semana decisiva desde que hace ya 294 días el Gobierno fue cesado tras las elecciones generales del 20-D y se quedó «en funciones». El miércoles se reunirá el Comité Ejecutivo Nacional del PP para dar el visto bueno a las condiciones impuestas por Ciudadanos para dar el «sí» a la investidura de Mariano Rajoy. Pero sus votos siguen siendo insuficientes, y las miradas se dirigen al PSOE. Sin su «colaboración» el desbloqueo será imposible, según reconocen en el PP. Desde Ciudadanos se ha emplazado a Pedro Sánchez a debatir dentro de su partido los que significa realmente la abstención y la «vergüenza» que supondría ir a unas terceras elecciones.

El PP y Ciudadanos han sumado sus fuerzas, y sus voces, este fin de semana, para dirigir toda la presión sobre el PSOE y hacer ver que está en sus manos el desbloqueo y evitar una nueva convocatoria electoral. Rajoy, en declaraciones a los medios tras finalizar su paseo por la Ruta da Pedra e da Auga, que transcurre por los municipios pontevedreses de Ribadumia y de Meis, puso ayer fecha a esas posibles elecciones: «Lo peor es que no se pueda formar gobierno y que tengamos que ir a unas terceras elecciones a finales de diciembre».

Interés personal

Ciudadanos ha pedido «rapidez» al PP a la hora de convocar el debate de investidura, y al mismo tiempo ha emplazado al PSOE a valorar la abstención como «opción más razonable», porque la alternativa sería repetir las elecciones. Tanto el PP como Ciudadanos esperan que esta semana se produzca alguna señal por parte del PSOE, una vez allanado el acuerdo entre Rajoy y Rivera, que permita ver la luz al final del túnel. De momento, confían en que el silencio de Sánchez se deba a que está «reflexionando» sobre su postura.

La dirigente de C’s Begoña Villacís, miembro de la Ejecutiva de su partido, pidió ayer a Pedro Sánchez que aparque sus intereses «personales y de partido» y prime los de España, ya que la actual situación de bloqueo es «ridícula». «Habrá que hacer pedagogía, no es fácil lo que le estamos pidiendo al PSOE, pero los socialistas han de tener en cuenta que de esta situación pueden salir muy reforzados como partido de Estado que son», subrayó Villacís.

En el PP no han dejado de apretar al PSOE desde el pasado miércoles: todas las declaraciones de dirigentes populares han ido en el mismo sentido, el de insistir ante los socialistas en la necesidad de que rectifiquen su postura y faciliten la formación de un gobierno, o al menos que no lo impidan.

Es el mismo argumento que repetía ayer el vicesecretario de Comunicación del PP, Pablo Casado, al pedir a Pedro Sánchez que sea un «hombre de Estado», facilite la investidura y anteponga los intereses de España, «incluso a los de su propio partido o a los suyos propios».

Desconcierta en el PP el absoluto silencio en las filas socialistas, cuyos principales responsables han pasado el «puente» desaparecidos, salvo el anuncio el viernes del portavoz parlamentario, Antonio Hernando, presentando su propuesta para crear en el Congreso una comisión de investigación de los casos de corrupción en el PP.

Tanto silencio tiene diferentes lecturas: hay quien lo interpreta como reflejo de la crisis interna que mantiene el partido, entre los que defienden pasar a la abstención y los que siguen defendiendo el «no» a Rajoy. Para otros, el interés del PSOE por mantenerse en segundo plano no sería más que su manera de escenificar que esperan la concreción del acercamiento entre C’s y PP para dar su próximo paso.

De hecho, también hay populares como Casado que creen que «a lo mejor» el líder socialista «está esperando» a esa formalización del acuerdo entre Rivera y Rajoy para abstenerse «o mantener una posición de acuerdo de cara a la investidura». Diferente es la perspectiva desde Podemos, donde siguen expectantes la actualidad, convencidos de que el PSOE es quien tiene la «llave» para facilitar la investidura a Rajoy o intentarlo con ellos, aunque reconocen que es «complicado».

Fuente: http://www.abc.es/espana/abci-pp-y-ciudadanos-esperan-reflexion-pedro-sanchez-interes-espana-201608141945_noticia.html

Categoría: ACTUALIDAD Lunes 15 de Agosto del 2016

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