Una maniobra del PP paraliza varios días la tramitación de la moción independentista

Una triquiñuela legal permite a los 'populares', quienes todavía no se han constituido todavía como grupo parlamentario, frenar de forma temporal la tramitación de los

El Partido Popular, Ciudadanos y el PSC han conseguido la paralizar unos días la tramitación de la moción independentista presentada por Junts pel Sí y la CUP. Esta mañana misma mañana, tanto Ciudadanos como el PSC han presentado por separado dos peticiones dirigidas a la Mesa de la Cámara para que no se tramite la citada moción. 

Para desbloquear la tramitación es necesario que se reúna la Junta de Portavoces, algo que todavía no es posible dado que el Partido Popular no se ha constituido como grupo parlamentario. Esta situación complica la hoja de ruta de los independentistas, quienes contaban con poder celebrar el Pleno la próxima semana para aprobar la moción antes de la sesión de investidura

Fuente:http://www.elconfidencial.com/espana/cataluna/2015-10-28/una-maniobra-del-pp-paraliza-varios-dias-la-tramitacion-de-la-mocion-independentista_1074063/


 

Categoría: ACTUALIDAD Miércoles 28 de Octubre del 2015

Los 10 'YouTubers' más ricos según Forbes

El fenómeno 'YouTubers' entra en la lista Forbes. La revista ha elaborado en su edición de noviembre una lista con estos nuevos ricos y sus sorprendentes facturaciones. Aunque en principio parece sencillo, te grabas en casa con una cámara mientras pasas el rato con tus juegos favoritos, realizas tutoriales de belleza o versionas canciones, no debe de ser tan fácil ya que sólo son unos pocos los elegidos.

Las estrellas del popular canal de vídeos facturaron en el año 2014 entre los 2 y los 12 millones de dólares, entre los ingresos generados en sus canales y los pagos por publicidad. Para confeccionar esta lista han colaborado la compañía Nielsen, IMBD y entrevistas con agentes, abogados y personas cercanas a estos nuevos millonarios.

Esta peculiar lista Forbes la encabeza el joven sueco de 25 años Felix Kjellberg, conocido como PewDiePie, que cuenta con casi 40 millones de suscriptores y que ganó 12 millones de dólares mostrando trucos de videojuegos que le reportan más de 3.300 dólares al día.

Le siguen los comediantes Smosh y los hermanos Fine Brothers que han hecho del humor su fuente de ingresos hasta facturar 8,5 millones de dólares. Lindsey Stirling ganó 6 millones enseñando al mundo cómo toca el violín y versiona las canciones más famosas.

En el puesto 7 encontramos a Michelle Pan, una asiática capaz de generar más de 3 millones de dólares con sus tutoriales de belleza y manualidades. La última posición de esta lista de nuevos ricos la ocupa Rosanna Pansino, una chef autodidacta que se llevó el año pasado 2,5 millones de dólares.

Fuente:http://www.libertaddigital.com/ciencia-tecnologia/internet/2015-10-16/los-10-youtubers-mas-ricos-segun-forbes-1276559271/

Categoría: GENERAL Miércoles 28 de Octubre del 2015

Cómo te ayuda la tecnología a encontrar plaza de aparcamiento

Cada vez estamos más acostumbrados a compartir cosas. Las nuevas tecnologías nos han enseñado a compartir casa, coche, viaje e incluso a compartir información sobre el tráfico. Como no podía ser de otra forma, ahora también puedes compartir información sobre las plazas de aparcamiento que dejas libre en la calle de tu ciudad.

A esto precisamente está enfocada la aplicación Wazypark, una startup española que publicó su aplicación colaborativa de búsqueda de plazas de aparcamiento y que ahora ha publicado su primer informe de crowdparking, esto es, la cooperación colectiva de los conductores que se avisan entre ellos cuando uno deja su sitio libre para que otro pueda beneficiarse.

Según este estudio, Madrid es la ciudad que más avisos recibe al día, unos 25.000, seguido de Barcelona con 10.000 y Valencia con 5.000. Por barrios destacan dos madrileños: Chamberí y Las Tablas; y el barrio barcelonés de Sants.

Además, el informe también da cuenta del tiempo que tardamos en encontrar una plaza de aparcamiento libre en las almendras urbanas de las grandes ciudades. Aseguran que el tiempo medio que pasas para encontrar sitio es de unos 20 minutos, pero que los usuarios que practican el crowparking reducen el tiempo en más de 17 minutos. Esta reducción supone menos gasto en combustible y menos contaminación.

Si atendemos a la estadística por días y periodicidad en el aparcamiento encontramos que los periodos de mayor actividad colaborativa se encuentran de lunes a jueves y en dos horarios que coinciden con el inicio y final de una jornada laboral media, esto es de 7 a 10 de la mañana y de 4 a 8 de la tarde.

Hace días hablamos del proyecto de Siemens para mostrar a los conductores las plazas de aparcamiento que están libres en la calle y también hablamos en su día de otras alternativas para acudir con tu coche al centro de la ciudad y no tener que preocuparte por buscar una plaza de aparcamiento. Así es cómo la tecnología te ayuda a encontrar aparcamiento y que no te desesperes en el intento.

Fuente:http://www.libertaddigital.com/ciencia-tecnologia/tecnologia/2015-10-28/como-te-ayuda-la-tecnologia-a-encontrar-plaza-de-aparcamiento-1276560079/

Categoría: GENERAL Miércoles 28 de Octubre del 2015

Tengo cláusula suelo, ¿qué puedo hacer?

Cláusula suelo

Las entidades se prestan a negociar con los clientes de forma individual la eliminación de las cláusulas suelo.

Las cláusulas suelo vuelven a la primera línea de fuego. La decisión la semana pasada de CaixaBank y Bankia de erradicar esta cláusula (que impone un tope mínimo que impide beneficiarse de los descensos del euríbor) de todas sus hipotecas mete presión al resto de entidades que se han negado a retirar el suelo hipotecario con carácter general, argumentando transparencia o el impacto negativo que pudiera tener en su cuenta de resultados.

Pero el gran jarro de agua fría que ha caído sobre todo el sector es la petición realizada por la Comisión Europea al Tribunal de Justicia, en la que pide que se reconozca el derecho a indemnizaciones con carácter retroactivo a los consumidores afectados por las cláusulas suelo, en contra de lo dictado por el Tribunal Supremo español, que avaló devolver solo lo cobrado de más desde mayo de 2013.

La petición de Bruselas llega poco antes de que un juzgado madrileño se pronuncie sobre la macrodemanda interpuesta por 15.000 afectados y parece allanar aún más el camino a una sentencia que se prevé desfavorable para la banca. Aun así, las entidades se esfuerzan en renegociar las cláusulas suelo con sus clientes, con el fin de eliminarlas y, a ser posible, de evitar la reclamación judicial del afectado.

Banco Popular, Sabadell, Banco Mare Nostrum (BMN), Liberbank, Ibercaja y Unicaja todavía tienen en cartera hipotecas con cláusula suelo. Y todas ellas manifiestan su disposición a analizar casos particulares y llegar a acuerdos con clientes.

Un portavoz del Banco Popular asegura que se sientan a negociar con los clientes que lo solicitan, pero en el proceso de negociación “no hay una norma general”, sino que los términos y condiciones “dependen de la casuística y de la posición del cliente”. En un documento enviado a la CNMV, la entidad estima que eliminar las cláusulas suelo activas en sus hipotecas tendría un impacto mensual de siete millones de euros.

En la misma línea se pronuncian el resto de entidades. “Se negocia de forma individual y las soluciones que se adoptan son muy diversas y dependen del estudio y valoración de cada caso”, señalan en Ibercaja, que indica que “el volumen total de hipotecas con cláusulas suelo no supone un montante significativo”. Según informó a la CNMV, a cierre de marzo el saldo vivo de préstamos con cláusulas suelo era de 2.960 millones de euros, el 8,3% del total de la cartera crediticia.

Sabadell ha expresado su intención de conservar las cláusulas suelo de sus hipotecas, que figuran en el 21% de su cartera crediticia, al considerar que son lícitas y “transparentes”. Sin embargo, un portavoz de la entidad garantiza que se sigue negociando con los clientes y las condiciones son “personales y adaptadas a cada caso”. Sabadell explica a la CNMV que “en el caso hipotético de una eliminación de la cláusula suelo, el impacto negativo en el margen de intereses sería aproximadamente de 187 millones de euros al año”.

BMN “está desarrollando una política activa de atención a clientes de forma individualizada, de manera que se adapta a las necesidades y requerimientos de cada uno de ellos”, sostiene la entidad, que aclara que “desde 2013 ha eliminado de forma pactada la cláusula suelo en 42.500 préstamos, disminuyendo significativamente el total de la cartera de préstamos que la contiene”. Actualmente, se sitúa en torno al 23%. En Unicaja supone el 25%. Esta entidad expresa que “según las circunstancias está abierta a hablar con los clientes”.

Fuentes de Liberbank, cuya cartera crediticia con cláusula suelo ronda el 12%, dicen que “se llevan a cabo acciones para determinados clientes, aunque no hay nada estandarizado”.

Negociación individual

Así, para evitar la vía judicial, las entidades se prestan a la negociación cara a cara con el cliente. Pero, según fuentes financieras, generalmente si el banco cede a suprimir la cláusula suelo del contrato hipotecario es a cambio de obtener más vinculación por parte del cliente.

Como contrapartida, se le suele pedir contratar nuevos productos (depósitos, seguros, plantes de pensiones) o modificar las condiciones de la hipoteca, cambiando el tipo de interés de variable a fijo o elevando el diferencial que se suma al índice euríbor. Hay casos en los que solo se consigue una rebaja del suelo o un aplazamiento en el pago.

Reclamaciones

Si el banco se cierra en banda a la negociación (el Tribunal Supremo declara válidas las cláusulas suelo informativamente transparentes), cabe la posibilidad de presentar una reclamación en el Servicio de Atención al Cliente de la entidad. La queja, por escrito, debe estar basada en la falta de transparencia o en si existe suelo pero no techo, en si la diferencia entre ambos es muy grande o en si el techo es inalcanzable. La respuesta de este departamento puede tardar hasta dos meses. En caso de no estar conforme, es posible elevar la queja ante el Servicio de Reclamaciones del Banco de España. La resolución de este organismo puede presionar a la entidad en cuestión, pero no tiene carácter de orden ni es vinculante.

Vía judicial

En última instancia, se puede optar por la vía judicial y acudir a los tribunales. En los últimos años, muchas sentencias han obligado a los bancos y cajas a suprimir la cláusula suelo.o al 23%.BMN tiene en curso 625 procedimientos judiciales de carácter individual, según consta en un documento enviado a la CNMV en noviembre de 2014.

Los consumidores aplauden a la Unión Europea

Las asociaciones de consumidores Facua y OCU aplauden la opinión de Bruselas sobre la devolución de lo cobrado por cláusulas suelo abusivas. En un escrito, Facua ha apoyado que la Comisión Europea (CE) “defienda los intereses de los consumidores españoles” en unas alegaciones presentadas ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) sobre la retroactividad de la devolución de las cantidades cobradas de más por los bancos en aplicación de las cláusulas suelo, y espera que el Tribunal comunitario refrende esta postura.

La CE se muestra contraria a la sentencia del Tribunal Supremo español que considera nulas las cláusulas suelo que no sean transparentes, pero no permite la retroactividad en todos los casos, solo hasta el 9 de mayo de 2013. Desde la OCU advierten a los consumidores que “extremen el cuidado” a la hora de firmar acuerdos con los bancos y ha apuntado que “en muchas ocasiones, se ofrecen acuerdos de eliminación de cláusula suelo, sin efectos retroactivos, a cambio de la renuncia a acciones judiciales”.

Por su parte, la patronal bancaria AEB ha destacado que la UE no cuestiona la legalidad de las cláusulas suelo. Según ha insistido un portavoz, hasta que el TJUE no se pronuncie, el criterio válido es el del Tribunal Supremo español, que declaró nulas solo las cláusulas suelo vendidas por BBVA, Cajamar y Novacaixagalicia, hoy Abanca.

Fuente:http://cincodias.com/cincodias/2015/10/27/mercados/1445954995_089537.html

Categoría: ACTUALIDAD Miércoles 28 de Octubre del 2015

Cristóbal Fortúnez Ligar en los tiempos de Tinder

“Es un juego con recompensa”. “La experiencia es similar a la de ir a una tienda de pinturas a elegir colores”. “Abres la aplicación, miras las fotos y decides: esta sí, esta no. Te sientes Dios”. “Es marketing puro y duro: pones tus mejores fotos para venderte”. “Es entretenido, divertido, emocionante”. “Mi sensación es que es Sodoma y Gomorra”. “Quedar es muy fácil. Follar es muy fácil. La gente está predispuesta. Los chicos y las chicas”. “Es tan fácil establecer relación que, si no va bien, buscas otra”. “Es una forma alternativa de conocer gente”. “Es sile, nole. Es brillante”.

Cada vez hay más solteros. En España, el INE registró el año pasado 4,4 millones de hogares unipersonales. Y la tendencia no parece que vaya a remitir. Además, los españoles son líderes europeos en uso de smart­phones: el 81% de los móviles son inteligentes, según un informe de la Fundación Telefónica. Internet –entre otras muchas cosas– ha facilitado que oferta y demanda se encuentren sin necesidad de intermediarios: compramos en eBay, buscamos alojamiento en Airbnb y ligamos a través Tinder, Happn, Badoo o AdoptaUnTío.

La gente ya no cree en

el ‘ para toda la vida’ y busca lo práctico. Ahí entran las aplicaciones”

Grindr fue la pionera. Su fundador, Joel Simkhai, llevaba tiempo buscando una solución: él era gay, y siempre se preguntaba quiénes a su alrededor también lo eran. Había recurrido a webs para conocer chicos, pero sin resultados satisfactorios. En 2009 lanzó ­Grindr, una aplicación geolocalizada que permite, de un vistazo, ver perfiles de otros gais en la misma zona del usuario. Hoy la utilizan a diario más de dos millones de homosexuales en todo el mundo, desde Estados Unidos y España –su sexto mercado– hasta Irak o Ghana. Y Tinder, nacida en 2012, es la responsable de la popularización de las apps para ligar. Ninguna otra crece tan rápido. En 2010, plataformas como Badoo o AdoptaUnTío acomodaron sus sites al smartphone, pero no dieron con el eureka de Tinder. Fundamentalmente dirigida a un público heterosexual, la clave de su éxito es la sencillez: solo hay que registrarse con el perfil de Facebook, seleccionar unas cuantas fotos, determinar el radio de descubrimiento, el sexo y el rango de edad de los chicos o chicas a los que se quiere conocer, y empezar a mirar fotos. Sí. No. Sí. No. Con el movimiento de un dedo. Si se desliza a la derecha, te gusta. A la izquierda, no te gusta. Si la atracción es mutua, hay una coincidencia y se puede empezar a hablar. En España, según datos facilitados por Tinder, se producen 15 millones de movimientos dactilares (swipes, en inglés) al día. La app estadounidense, que opera en 196 países y está disponible en 30 idiomas, no proporciona cifras de usuarios, pero presume de haber superado los mil millones de coincidencias en su breve historia. Es la aplicación de la que habla todo el mundo. Un filón para monologuistas.

A finales de los noventa y principios de los 2000 surgieron webs de contactos como Meetic, Match, OkCupid o eDarling que, basándose en exhaustivos cuestionarios y algoritmos de recomendación, proponían personas compatibles con sus usuarios y permitían navegar entre montones de perfiles. Estas representan el modelo tradicional: el del agente inmobiliario con experiencia y profesionalidad como avales. En Estados Unidos, las plataformas de dating ganarán mil millones de euros –las apps, 550 millones– en 2015, según previsiones de la firma IBISWorld. En España los datos escasean y para encontrar una referencia del sector hay que remontarse a abril de 2012: en la presentación de su versión española, AdoptaUnTío valoraba el mercado en 40 millones de euros y destacaba su “importante potencial de crecimiento”.

Cristóbal Fortúnez

El nuevo modelo está liderado por las aplicaciones concebidas para el smartphone y, por tanto, fáciles de utilizar. Ahora el cliente va solo al supermercado: busca, compara y elige. La crítica recurrente a Tinder es su superficialidad. Unas cuantas fotos, la edad, una descripción de 500 caracteres –opcional– y una serie de intereses no bastan para tomar una decisión informada. “Es la vida real, pero mejor”, defienden sus fundadores. Sus perfiles proceden de Facebook, lo cual garantiza una cierta autenticidad, y además, como apuntaba Eli J. Finkel, psicólogo de la Universidad Northwestern de Illinois y estudioso de la evolución de las citas online en The New York Times, Tinder se basa en la imagen, pero nosotros también: siempre hemos ligado con el que nos entraba por el ojo.

“Encuentra a quien te has cruzado”. Ese es el eslogan de Happn, aplicación que ya suma más de 350.000 usuarios registrados en España. Es la favorita de Pablo, informático de 24 años. “A veces voy por la calle y pienso: ‘A ver si por casualidad esa chica está en la app”. Él empezó a utilizar Happn y Tinder porque sus amigos lo hacían. Sentía curiosidad. ­Estas herramientas móviles han creado una audiencia completamente nueva: por primera vez chicos y chicas de 18 y 25 años, fundamentalmente residentes en un entorno urbano, se plantean utilizar servicios de dating.

Yago, madrileño de 44 años, separado desde hace ocho, probó sucesivamente Meetic, Badoo y, por último, Tinder. También sentía curiosidad, pero, como suele ocurrir al usuario habitual de los sitios de encuentros, sus oportunidades de conocer gente se habían reducido. “Mi grupo de amigos no me aportaba nada, estaban todos emparejados, y mi entorno laboral estaba muy condicionado por mi posición. Quería conocer gente sin compromisos. Para tomar una cerveza. Para ir al cine. No estaba pensando ni principal ni exclusivamente en sexo”. Conoció a su pareja actual a través de Tinder. “Ella tiene 26 años y era reacia a utilizar este tipo de apps, pero en su caso lo hizo porque parecía que estaba off si no tenía Tinder. Equivalía a no estar en el mundo”.

Torso desnudo, a la izquierda. Haciendo surf, a la derecha. Con perrito, a la izquierda. Con la ex cortada de la foto, a la izquierda. Con cinco amigos, a la izquierda. Con barba, a la derecha. Hiperguaperas, a la izquierda”. Tras la criba, a María, periodista de 32 años, le quedaron 220 coincidencias. Ella buscaba una relación y se puso un límite: tendría 10 citas, y si nada prosperaba, abandonaría Tinder y Happn. Pero rectificó. “Puedo haber quedado con 15, quizás alguno más, y repetido con 4”. Adicta al trabajo, al principio siempre quedaba a tomar algo cerca de su casa. Hasta que se aburrió y cambió de estrategia. “Siempre era la misma situación, las mismas preguntas, así que empecé a hacer planes. A uno me lo llevé a clase de trapecio”. Ahora ni siquiera tiene tiempo para ligar, pero se plantea volver a la carga en primavera. “Yo he llegado a quedar con cinco chicos en una semana y media, y he de decir que mi ratio de citas en la vida real no era así”. Es el punto fuerte de estas aplicaciones: multiplican las oportunidades, aceleran el proceso de conocer a alguien. Hay quienes chatean durante semanas para minimizar riesgos, otros en cambio se aventuran tras unas horas de intercambio de mensajes. A veces sale bien, otras no tanto, pero siempre asegura cómicas anécdotas con las que deleitar a amigos casados o en “relaciones eternas” –les fascina este nuevo mundo, coinciden los entrevistados–. Dos hits de tertulia: la “decepción” de Jessica (nombre supuesto), valenciana de 39 años, con David. Para ella, la música es una línea roja: es fundamental compartir gustos. Había mucha química, pero escuchaba Kiss FM, y cuando ella le comentó que le gustaba David Bowie, él contestó que prefería a David Guetta. O aquella vez en la que Enrique (30 años) triunfó en Grindr con una foto que se hizo con Manuela Carmena, actual alcaldesa de Madrid, durante la campaña de las elecciones municipales. “Fue la época de mi vida en la que más me han escrito: decenas de mensajes al día y la mayoría muy positivos. Solo dos me llamaron comunista… Entre otras cosas”.

Es como si Tinder hubiera inventado

el sexo. Veo el consumo compulsivo de la novedad”

La pujanza de las aplicaciones de citas constata, en opinión de Luis Ayuso, profesor de Sociología en la Universidad de Málaga, “una pérdida del pudor”. Nuestros abuelos se excitaban con el cancán y los adolescentes de hoy son maestros en el arte del sexting. En muchas ocasiones, añaden sus usuarios, también de modales. “Es muy duro: escribes a alguien y a lo mejor la foto de perfil les gusta, pero las siguientes no, y lo normal es que no te respondan. Hay quienes te dicen: ‘Disculpa, no es lo que me esperaba’, pero no es lo habitual”, cuenta Enrique. Él lo primero que hizo cuando estrenó su smartphone fue descargarse Grindr, pero ahora lleva cuatro meses sin utilizarla. “Si tienes tendencia a la baja autoestima, es un círcu­lo vicioso: llegas a casa y echas la red. Hubo una tarde que me tiré cinco horas y no quedé con nadie. Me enfadaba conmigo mismo, pero al mismo tiempo estaba buscando que me dijeran lo bueno que estaba. A mí estas aplicaciones me minan la autoestima: cuando las elimino me siento liberado”.

Tener una actitud más fría es parte del aprendizaje. Un signo de veteranía. “Necesitas una vida entera. Del chat de Tinder pasas al WhatsApp y tienes esa conversación más tu grupo de amigas, del trabajo, Instagram, Facebook. A ratos estresa”, asegura Jessica. “Al principio me tomaba más tiempo, pero ahora voy más al grano y, si no me interesa, directamente borro”. Eugenia, de 39 años, calcula que el 70% de sus relaciones han nacido en chats o aplicaciones. Las cuatro últimas surgieron en Wapa, una app para lesbianas con 200.000 usuarias activas (Wapo, para chicos gais, suma casi 350.000). “Al principio era una ilusa y me imaginaba en el altar con la chica con la que hablaba. Ahora, en cambio, soy muy distante”, explica. “Yo, por mi personalidad, siempre he tenido miedo al rechazo, pero en la app me da más igual”. Ella dice no, a ella le dicen no. Es parte del juego.

“Es como si no hubiese habido sexo antes de Tinder. Veo el consumo compulsivo propio de la novedad”, resume Jessica. El año pasado presenció cómo la hija de unos amigos abría sus regalos de Reyes. Retiraba el envoltorio, miraba el juguete unos segundos, lo apartaba y abría el siguiente. Para ella, esa imagen podría ilustrar el “desenfreno” que propician las aplicaciones. “Me descargué Tinder hace nueve meses porque buscaba una relación, pero no tardé en darme cuenta de que no era el medio que pensaba y cambié el chip. He aprendido a disfrutarlo, pero me encantaría regresar a lo tradicional. Es mucho más interesante. Lo triste de las apps es que no te tomas el tiempo de descubrir a la otra persona. No se da pie a profundizar”.

Cristóbal Fortúnez

Paul W. Eastwick, profesor de Psicología de la Universidad de Texas, ha dedicado buena parte de su investigación académica a entender cómo se inician las relaciones románticas y los mecanismos psicológicos que favorecen que las parejas permanezcan unidas. “Las aplicaciones y las webs de contactos hacen que la gente piense que tiene más opciones románticas y hay evidencia empírica que demuestra que tardarán más en comprometerse”, explica.

“Yo creo que sí que está cambiando nuestra forma de relacionarnos”, opina Yago, profesional del marketing de 44 años. “Pero más en la forma que en el fondo, porque al final se acaba quedando y es lo de siempre. Pero en este primer paso se están produciendo cambios. Yo he tenido relaciones en las que, ante la primera crisis, una de mis respuestas ha sido volver a mirar Tinder. Son herramientas frívolas, pero no creo que esto las inhabilite para entablar relaciones duraderas. Una vez das con una persona con la que estás a gusto, tiene el mismo valor que la hayas conocido en una app, en la discoteca o en un curso de cocina”.

Enrique es menos optimista. “En Madrid y Barcelona se busca sexo. Directo e inmediato. Y es tan fácil conseguirlo cuando quieras y con quien quieras que es imposible iniciar relaciones. Conozco muy pocos casos de parejas que hayan salido de encuentros fortuitos vía apps como Grindr o Wapo. La oferta es tan brutal que está todo muy devaluado”.

El pasado verano, la edición estadounidense de Vanity Fair publicó un polémico artículo que vaticinaba el “apocalipsis” de los encuentros románticos. Y la culpa era de las aplicaciones. De nuevo, Eastwick apela a la evidencia científica: “No está probado que la gente sea más proclive a establecer una relación seria o esporádica en función de cómo se conozcan. El lugar no tiene efecto alguno sobre la duración de la relación”.

María defiende que el cartel de “solo sexo” que se cuelga a Tinder es inmerecido. “Estoy muy cansada de que la gente piense que solo es para acabar en la cama. Me dicen: ‘Si buscas pareja, mejor métete en Meetic o eDarling’, pero yo tengo poco tiempo y no quiero rellenar cuestionarios. Tinder es más relajado, respondes o no respondes, apareces o no apareces. Me ha ayudado a quitarle hierro a las citas porque cuando estás soltero tienes pocas y cada una es un mundo. Para la primera, me depilé y maquillé, lavé el coche, me puse la mejor ropa interior. Y dos horas antes el tío me canceló. Aprendes, y a la sexta te pones rímel y a correr. Cuanta menos importancia le das, menos te duele. No es un fracaso: es parte del juego. Ha habido chicos que han desaparecido y otros con los que he repetido y han querido más. En mi experiencia, también se busca pareja. Me he encontrado a muchos como yo: workaholics con todos sus amigos casados con hijos o emparejados”, precisa.

“No está probado que la gente sea más proclive a establecer una relación seria o esporádica en función de cómo se conozca”

En Usos amorosos de la postguerra española (Anagrama), Carmen Martín Gaite relata la historia de una señorita, de Palencia o de Valladolid, “que le había aguantado al novio tal cantidad de desaires y de humillaciones que nadie se explicaba cómo no lo mandaba a paseo”. El día de la boda, tras el sí de su prometido y esperándose de ella idéntica respuesta, espetó un rotundo “¡No, señor!”. Perpetrada la venganza, se volvió ante los allí presentes y aclaró: “¡Y si he llegado hasta aquí es para que sepan todos ustedes que si me quedo soltera es porque me da la gana!”. En el libro, tejido a base de hemeroteca y recuerdos personales, Martín Gaite describió cómo éramos. Sobre todo, cómo era ser mujer en esa España. Si el marido era infiel, que lo hiciera de tapadillo, así nada pasaba. El divorcio no existía: era cosa de rojos. Las jovencitas que se metían a monja recibían admiración; las solteronas, piedad y desdén. Los trabajos que alejaran a la mujer del hogar eran un “peligro disolvente”. A la hora de casarse, se aconsejaba a las muchachas que no eligieran a un “jovencito inexperto”, sino a un hombre “vivido”. Ellas, por supuesto, debían llegar vírgenes al matrimonio. Sumisión y sonrisa.

Afortunadamente, esa es una cultura tradicional que vamos dejando atrás”, apunta el profesor Ayuso. “Las nuevas generaciones de mujeres están más formadas y, por tanto, son más abiertas. Pero además ahora tenemos a la abuela, educada para el matrimonio, que le dice a su nieta: ‘Oye, no se te ocurra casarte, ten muchos amiguitos, pero sé siempre independiente’. Hay un verdadero cambio social”. Sin ese paso adelante, subraya, hoy no estaríamos hablando de aplicaciones. En Happn, que el pasado mes de junio cumplió un año en España, el 60% son hombres y el 40% mujeres. Por edades, los solteros más activos son los de 18 a 25 años, que representan la mitad. El 40% restante tiene entre 26 y 35, y las franjas de 36 a 45 y mayores de 46 suman el 7% y el 3% respectivamente, según datos facilitados por esta app francesa. En ­AdoptaUnTío, quizá por su política de ladies first, la proporción se equilibra: 50-50 y las edades más comunes son las comprendidas entre los 18 y los 35 años. Un inciso: no solo hay solteros en estas plataformas. Según un estudio reciente de GlobalWebIndex, consultora especializada en consumo digital, el 42% de los usuarios de Tinder no lo estaban. Al menos, no sin compromiso. La aplicación reaccionó rebajando el porcentaje: según sus datos, solo les constaba que el 1,7% estuvieran casados. ¿Cómo detectarlos? No ponen foto en sus perfiles o, si lo hacen, se cuidan de que no se les reconozca, explican varios entrevistados. También, añaden, existe otra categoría: los que solo se dan de alta para jugar. Una vez más, los infieles saldrían malparados de producirse un caso de hackeo como el de ­Ashley Madison. Pero a los que no tienen pareja no les preocupa en exceso ni la privacidad ni el uso que se haga de sus datos. “Todos ligamos” es la respuesta más repetida. “Y cada vez más gente utiliza las aplicaciones para hacerlo”. No existe el estigma que antaño se asociaba a los sitios de citas, pero los usuarios de estas apps quieren controlar la información: en un grupo de WhatsApp de sus amigos detallarán sus aventuras, pero en Facebook serán más cautos porque entre sus amigos está tanto el profesor de yoga como el tío de Málaga.

“Yo creo que es precisamente el equilibrio de roles lo que ha hecho que este tipo de herramientas hayan despegado”, señala Yago. “Estuve un par de meses en Meetic, Badoo apenas lo utilicé y cuando llegué a Tinder me encontré con mucha más proactividad por parte de las mujeres. Mi chica es muy joven y en su entorno de amigas de su edad, 26, 27, 28 años, utilizan Tinder para tener sexo. Ni se cuestionan que no pueda ser una vía tan buena como cualquier otra para una relación estable, pero no tienen reparos en utilizarla para sexo”.

Cristóbal Fortúnez

Tras salir de una larga relación, Carlos, madrileño de 33 años, vivió su año “de libertinaje”. Se dio de alta en Badoo –su red mundial supera los 267 millones de usuarios, aseguran, pero no facilitan datos de España– y AdoptaUnTío. Esta última, de origen francés, fue la que más utilizó porque él prefiere “dejarse querer”. En este “supermercado de las citas” son las mujeres quienes eligen. Ellos solo pueden enviar “hechizos” para llamar su atención, pero únicamente podrán conversar si ellas los compran. Nunca antes. “Te levantabas por la mañana y tres chicas te habían metido en la cesta. ¡Te subía el ego y la moral!”. En total, echa cuentas, quedó con unas 30 o 40 mujeres. “Fue una época graciosa y divertida. De no parar”, rememora. Su semana álgida tuvo cuatro encuentros. Las de tres –con chicas distintas– eran habituales. Su impresión es que los hombres no son los únicos cazadores. “Quizá todavía un poco más, pero se está igualando casi al 50%”. Sí son los que, lamenta, tienen el comportamiento más reprochable. “Me impactó que muchas chicas, al final de la noche, me confesasen que estaban sorprendidas de que fuera un tío normal. Contaban auténticas barbaridades”. El envío espontáneo de fotos de los genitales ya casi ha alcanzado la categoría de chiste (de mal gusto) entre las usuarias de servicios de dating.

El amor romántico nació en el siglo XVIII en Occidente y desde entonces ha sufrido distintas transformaciones. Si antes su máxima expresión era el matrimonio para toda la vida, ahora lo es la monogamia sucesiva. “Los cambios son consecuencia de la tensión entre el deseo de individualidad y el de fusión en una pareja y del ensalzamiento de la elección continua en todos los ámbitos de esta sociedad de consumo”, afirma Jordi Roca, profesor de Antropología de la Universidad Rovira i Virgili. “De ahí el modelo actual tan generalizado de la sucesión de relaciones, posible gracias a la normalización del divorcio. Dicho esto, no es el fin del matrimonio: la mayoría de personas que se divorcian reincide. Y en muchos casos cada nueva unión es pensada y deseada como definitiva”.

A mí estas ‘apps’ me minan la autoestima. Cuando las elimino me siento liberado”

Pero si en la actualidad el matrimonio para toda la vida pierde adeptos, el ideal romántico sigue siendo hegemónico. Y, según Roca, “contribuye en gran medida a la mo­nogamia sucesiva. Son tantas y tan elevadas y tan poco realistas las expectativas que transmite el amor romántico que difícilmente puede evitarse la frustración y el desengaño tras unos años, algunos estudios cifran un promedio de siete, de relación”.

Y Tinder y compañía son alumnos aplicados de la teoría y práctica del amor: explotan el ideal romántico –Happn se cimienta en el amor a primera vista– y, al mismo tiempo, satisfacen la necesidad periódica de encontrar pareja.

Entonces, ¿acabarán estas herramientas con el amor, como anticipan los agoreros? “La tecnología no genera pautas sociales. La gente ya no cree en el ‘para toda la vida’ y busca cosas más prácticas, más a corto plazo, y ahí entran estas aplicaciones”, opina Cristina Miguel, profesora ayudante en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Leeds, que está a punto de presentar su tesis sobre la intimidad en la era de la redes sociales. Roca está de acuerdo, pero añade una reflexión: “Las aplicaciones y sites de ligue cuestionan varios mitos del amor romántico. El mito del azar, del carácter fortuito del encuentro de pareja; el de la media naranja, es decir, solo hay una persona en el mundo a la que estamos destinados y a la inversa; y el del amor ciego y no calculado, ahora sustituido por la elección razonable e interesada”.

Según Felim McGrath, analista de GlobalWebIndex, “las aplicaciones para ligar se han propagado muy rápidamente, pero las webs de contactos están muy consolidadas, así que todo parece indicar que seguirán siendo relevantes durante un tiempo”. El conglomerado IAC/InterActive aglutina a algunas de las más importantes: OkCupid, Meetic, Match, Tinder. Si el futuro pertenece al modelo tradicional o al de Tinder, tanto da. El hábito se consolida y las personas que quieren conocer gente utilizan varias herramientas a la vez. Cuantas más opciones, mejor.

Víctor (26 años) tiene un smartphone desde hace poco. Pero utiliza OkCupid desde hace un par de años. “Es otra parte del pastel”, justifica. ¿Por qué limitarse a su círcu­lo de amigos o de trabajo? “Yo no he relegado el ligar a lo virtual. Simplemente lo sumo. Y mucha gente lo hace”. Él ahora está “quedando” con una chica a la que seguía en Twitter. Enrique, que lleva cuatro meses sin Grindr, conoció a su chico en la verbena de la Paloma.

Fuente: http://elpais.com/elpais/2015/10/23/eps/1445602424_708600.html

Categoría: GENERAL Miércoles 28 de Octubre del 2015

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