Un nuevo vecino en la milla del arte
El Ayuntamiento da luz verde al museo del arquitecto Emilio Ambasz en el paseo del Prado tras reforzar las medidas de seguridad de la cubierta vegetal
Las obras están pendientes del examen en unos días de la Comisión de Patrimonio

Proyección del Museo de las Artes de la Arquitectura, Diseño y Urbanismo en el paseo del Prado, diseñado por Emilio Ambasz.
El madrileño paseo del Prado contará el año que viene, si nada se tuerce, con otro gran museo. Y con un nuevo jardín vertical.
En la acera de enfrente al Museo del Prado, a menos de cuatro bloques de distancia del Reina Sofía, el CaixaForum y el Thyssen-Bornemisza, el arquitecto hispano-argentino Emilio Ambasz (Resistencia, 1943) invertirá 13 millones de euros de su fortuna personal en sustituir un edificio municipal semiabandonado por un cubo de cinco plantas con dos fachadas exteriores recubiertas enteramente por vegetación. Será el Museo de las Artes de la Arquitectura, Diseño y Urbanismo.
Maqueta del museo, con un corte lateral sin la fachada exterior. Entre la planta baja y el primer piso, la escalera escultórica.
Si nada se tuerce, porque el proyecto, aprobado en marzo por la alcaldesa, Ana Botella (PP), tiene pendiente recibir en unos días el visto bueno de la Comisión para la Protección del Patrimonio Histórico, controlada por el Gobierno regional (PP) y en la que participa con voz pero sin voto el Colegio Oficial de Arquitectos (muy crítico con esta iniciativa).
La Comisión de Patrimonio fue la que hace un año puso trabas al proyecto de Norman Foster para reconvertir un palacete de 1902 junto al paseo de la Castellana en la sede internacional de su fundación; el prestigioso arquitecto británico decidió entonces llevarse el proyecto a otra ciudad.
Este será probablemente el último obstáculo que tenga que superar Ambasz, pero desde luego no es el primero. El arquitecto argentino buscaba desde hace tiempo sede para su legado, por el que competían Nueva York, París, Florencia, Bolonia, Buenos Aires...
La ciudad estadounidense parecía la mejor colocada por contar con un emplazamiento perfecto justo enfrente del Museo de Arte Moderno (MoMA), del que Ambasz fue conservador entre 1969 y 1976. Pero el tesón de Botella y la inclinación sentimental del arquitecto hacia España le llevaron a decidirse hace dos años por Madrid. Y, sobre todo, una razón práctica de peso: el Ayuntamiento estaba dispuesto a ceder un edificio municipal en apariencia ruinoso pero ubicado en uno de los ejes museísticos más relevantes del mundo, y a permitir además que Ambasz lo tirara abajo para levantar su proyecto pese a que el inmueble estaba protegido.

Esta escalera podría quedarse finalmente en mera escultura por motivos de seguridad.
Una vez constatado el interés de Ambasz en el inmueble, el Ayuntamiento fue preparando el camino: en noviembre de 2012 transfirió el edificio ubicado en el número 30 del paseo del Prado al área municipal de Las Artes “para su destino como contenedor cultural del Eje Prado-Recoletos”, a sabiendas de que eso sería imposible sin el proyecto de Ambasz (de hecho, tardó dos años en ejecutar el cambio urbanístico para darle uso cultural al inmueble).
Al mismo tiempo, inició la rebaja de su protección histórico-artística para poder derribarlo.
En marzo de 2013, Botella formalizó el convenio de colaboración con Ambasz para la concesión directa y gratuita del solar.
En esa parcela se levanta aún un edificio de ladrillo rojo de 1932, que en su momento fue sede de la Universidad Nacional de Educación a Distancia, y en el que ya solo quedaba un pequeño centro de salud en el sótano.
Ambasz construirá el edificio para Madrid “a fondo perdido”
El edificio municipal ubicado actualmente en el número 30 del paseo del Prado tiene una superficie construida de 3.029 metros cuadrados, dividida en cuatro plantas y sótano, sobre un solar de 895 metros cuadrados frente al Jardín Botánico. El Ayuntamiento de Madrid ha rebajado su protección histórico-artística para permitir su derribo. En su lugar, el arquitecto hispano-argentino Emilio Ambasz construirá un inmueble de 3.672 metros cuadrados. Ganará, así pues, un 20% de superficie, pero las condiciones de la concesión acordada con el Ayuntamiento le obligan a diseñar ese volumen extra “de modo que sirva para una futura expansión” del museo. Entretanto, “se destinará exclusivamente a librería y restaurante”, y los ingresos derivados de esos servicios servirán sólo para financiar los gastos de funcionamiento.
Estas condiciones forman parte del acuerdo firmado en marzo por el Ayuntamiento con la fundación del arquitecto, que detalla todos los aspectos del proyecto. El valor de la parcela se cifra en 4.610.149 euros, y el presupuesto para la demolición y construcción del nuevo edificio asciende a 12.438.622 euros. A esta última cantidad hay que sumar el valor de la colección permanente, que corre a cargo de Ambasz.
El nuevo inmueble “se realiza como aportación a fondo perdido a la ciudad de Madrid” por parte del arquitecto, que no podrá exigir “reembolso alguno” una vez finalice la concesión de 75 años. Además, deberá reinvertir todos los beneficios de su explotación “en las obras de rehabilitación, reformas y actividades culturales necesarias para mantener el nivel de calidad adecuado del museo”.
Si sobra dinero o no se reinvierte en esos fines, deberá cederse al Ayuntamiento.
El edificio se inscribirá a favor del Ayuntamiento en el registro de la propiedad, pero su mantenimiento (lo que incluye limpieza, agua, electricidad, seguridad, etcétera) correrá a cargo de Ambasz durante los 75 años de concesión. También deberá pagar los gastos de personal. Una vez extinguido ese plazo, deberá devolverlo en perfecto estado de revista.
Las obras aportadas para la colección permanente por Ambasz se devolverán a sus herederos; las obras adquiridas durante el periodo de concesión serán propiedad del Ayuntamiento.
Las condiciones del acuerdo incluyen, además, que el proyecto debe realizarse tal y como figuraba en la maqueta presentada hace dos años, tras la firma del convenio.
El Ayuntamiento fijará las tarifas del museo (seis euros de entrada general; tres euros para mayores y jóvenes; gratis para estudiantes, parados o personas con discapacidad) y sus contenidos (la colección permanente de Ambasz, más exposiciones, conferencias, congresos, debates, premios, becas, etcétera).
Un mes después de firmarse el convenio, en abril de 2013, el Ayuntamiento aprobó el cambio de catalogación del inmueble al considerar “excesivo” el blindaje de la fachada y las escaleras con nivel 2 estructural (propio de edificios con “características de gran interés”, y que sólo permite obras en su interior). Se rebajó a nivel 3 ambiental, que “protege los valores de la fachada por su integración en el ambiente de la ciudad pero no precisa necesariamente de su mantenimiento físico”.
Por vicisitudes personales, la concesión del solar a Ambasz no se formalizó hasta el pasado 6 de marzo. El arquitecto se comprometió entonces a asumir los gastos de construcción del museo, así como los derivados de su gestión y mantenimiento, y a reinvertir en el proyecto todos los ingresos de su explotación. Una vez extinguidos los 75 años de concesión, el edificio pasaría a ser propiedad municipal.
El Ayuntamiento estimó los “importantes beneficios para la ciudadanía” del proyecto (por su retorno económico y la mejora de la imagen internacional de Madrid) como “razones de interés público” que justificaban la concesión gratuita del solar. El departamento jurídico municipal refrendó esos “fines de interés público”, indicando además que el Ayuntamiento “no tenía prevista la utilización efectiva” del inmueble.
En su informe, señaló que la concesión de un bien público debe hacerse, con carácter general, en régimen de concurrencia, es decir, ofreciéndose a más de un postor para elegir al mejor. La ley permite, sin embargo, la concesión directa “cuando se dan circunstancias excepcionales debidamente justificadas”, como ocurre en este caso, según el Ayuntamiento. Y esta tesis se refuerza, según el informe jurídico, por el carácter de entidad sin ánimo de lucro de la fundación de Ambasz.
El informe aprueba además que la concesión sea gratuita “por la ausencia de utilidad económica relevante”, dado que Ambasz no sólo construirá el edificio a su costa (invirtiendo 13 millones de euros), sino que reinvertirá todos los beneficios.
A falta del visto bueno de la Comisión de Patrimonio, ahora sólo le queda obtener la licencia y comenzar las obras. Este último trámite también está siendo tortuoso: para lograr el visto bueno de los técnicos municipales y de los bomberos, el arquitecto tuvo que reforzar las medidas de seguridad contra incendios en el exterior, ante el temor de que la cubierta vegetal pudiera arder como una tea. Así, se colocarán aspersores —como los que habitualmente se instalan en el techo de pasillos y habitaciones— distribuidos entre la vegetación. Además, la terraza superior contará con una cortina que bajará automáticamente en caso de que se incendie la fachada, para evitar que el humo pueda afectar a los clientes del restaurante.
Una vez asumido el coste adicional de estas medidas, Ambasz sueña ya con ver acabado su proyecto, e incluso ha diseñado las primeras actividades culturales que se llevarán a cabo el museo: una exposición de “héroes ignorados de la arquitectura” (Paul Nelson, Amancio Williams...), un recorrido por el diseño industrial español y un ciclo de conferencias a modo de “tribunal” para juzgar “al MoMA por despistar tres generaciones” o “las teorías de Aldo Rossi y Carlo Aymonino”.
Dentro de un año. Y en Madrid. Si nada se tuerce...
Categoría: CULTURA Domingo 12 de Abril del 2015
Miguel Rellán se reinventa en 'Novecento'
Una historia bien contada, que emociona y hace reír gracias sobre todo al gesto, la palabra y la mirada de Miguel Rellán. Sin ninguna distracción.
Resumiendo mucho, Novecento consiste en un señor que te cuenta una película, en concreto, La leyenda del pianista del océano, de Giuseppe Tornatore. Sería un resumen injusto por muchas razones, entre ellas que es la película la que está basada en el monólogo, del novelista italiano Alessandro Baricco, y no al revés. Pero sería injusto sobre todo porque el señor es Miguel Rellán.
El argumento lo conocerán quienes hayan visto el film: es la historia del mejor pianista de jazz de todos los tiempos, Danny Boodman T.D. Lemon Novecento; un niño que nació en un barco y que jamás se bajó de él, que fue abandonado al nacer y adoptado por un marinero, que sin profesor alguno adquirió una asombrosa técnica al piano y que en un momento dado traba una gran amistad con un trompetista, un músico que sabe que no es excepcional, y que terminará fracasando en la vida. Y que nos cuenta esta preciosa fábula sobre la amistad, la admiración y el miedo a vivir.
A los seres humanos siempre nos ha fascinado que nos cuenten historias. Desde los niños que esperan que sus padres les lean el cuento para dormir a los adultos que acudimos a espectáculos con el explícito nombre de cuentacuentos. Somos una especie que siempre ha transmitido sus enseñanzas vitales a través de historias, y aunque hayamos ido complicando la forma de expresarlas, una buena historia siempre será capaz de emocionarnos o de hacernos reír, siempre y cuando esté bien contada. Baricco y su adaptador, Raúl Torres, garantizan lo primero. Rellán, lo segundo. Y de qué manera.
Para un cinéfilo con una conversión tan tardía como la mía al teatro, Novecento refleja las virtudes y los defectos de esta forma de expresión artística. No existe decoración ni música, detalle problemático cuando ésta es una de las grandes protagonistas de la obra; tan sólo un hombre con un traje arrugado y una corbata mal puesta, y la sutil disminución de la luz al final de la obra, cuando el nudo en la garganta ha alcanzado ya unas proporciones difíciles de lidiar, hasta quedar casi en penumbra. De modo que sólo existe el gesto, la palabra y la mirada de Miguel Rellán, sin ninguna distracción. Y el resultado es que de la película sólo echas de menos la música de Morricone. Y porque es imposible no echar de menos la música de Morricone, así, en general.
La historia que nos cuenta el trompetista Max Tooney es, cuando lo piensas, bastante inverosímil. Pero eso lo piensas después, porque durante la hora y media de representación pensarías que el hombre ha llegado a Marte si te lo cuenta Miguel Rellán con la misma convicción con que ha encarado este papel. De modo que te crees que Novecento fue realmente su amigo, y que por mucho que haya fracasado en la vida, al menos puede decir que conoció al pianista más grande de la historia. Y el espectador, sin escuchar una sola nota, también termina con la sensación de que lo conoció, a su modo. Porque así es el poder de una historia bien contada.
Categoría: CULTURA Sábado 11 de Abril del 2015
El secreto del cuartel
La asociación Entorno Conde Duque nace para potenciar la cultura en un barrio que disfruta de una intensa oferta de ocio. El festival Symphonos 15 es su puesta de largo

El Museo Abc (en la imagen, su patio interior visto desde la cafetería) es uno de los integrantes de Entorno Conde Duque. / Carlos RosilloSeguro que el rey Felipe V nunca imaginó, cuando mandó construir en 1717 el cuartel del Conde Duque para albergar a sus Guardias de Corps, que este enorme y recio complejo barroco acabaría siendo utilizado para una cosa tan alejada de los férreos rigores militares como es la cultura.
La historia da muchas vueltas, como también las ha dado la de este centro cultural que, tras una profunda remodelación, entre 2006 y 2011, y un periodo de clamorosa inactividad, vuelve a agitarse a muy buen ritmo. El barrio acompaña, una zona céntrica, a tiro de piedra de todas partes, pero envuelta en una burbuja de tranquilidad que la aleja de las zonas de paso y, aun así, la mantiene llena de ofertas culturales o de ocio en forma de galerías de arte, tiendecitas modernas, restaurantes heterodoxos o museos como el Abc de ilustración.

El patio del cuartel de Conde Duque y, al fondo, los tejados del barrio. / Carlos Rosillo
Ahora, el tejido cultural de la zona se ha unido constituyendo la iniciativa Entorno Conde Duque, para arrimar el hombro y darle esplendor a este puñado de calles empinadas y plazas recoletas. Su puesta de largo es el festival Symphonos15, que se celebrará del 13 al 19 de abril. Se centra en lo musical y nos llevará cien años atrás, a 1915.
Entorno Conde Duque agrupa a diversas iniciativas culturales, como el Centro Cultural Conde Duque, el Museo Abc y el Museo Cerralbo, las galerías Twin Gallery, La New Gallery, Blanca Berlín y Movart, el Conservatorio Amaniel, la Biblioteca Musical Víctor Espinós, la Escuela de Música Creativa y la Escuela Superior de Canto o los cines Renoir. Aunque algunos están fuera geográficamente de Conde Duque —como Música Creativa, el Cerralbo o los Renoir—, otros lazos los vinculan.
El festival Symphonos15
- El Madrid de Méndez Bringa. El espectáculo de la ilustración. Exposición en el Museo Abc.
- La música en Madrid en torno a 1915. Exposición en la Biblioteca Musical Víctor Espinós.
- El Terrible Pérez más El Madrid musical de principios del siglo XX. Exposición en la Escuela Superior de Canto.
- 1915-2015, una relectura del siglo, en las galerías del barrio.
- Visita guiada y aperitivo de teatro musical, en el Museo Cerralbo, los días 16 y 18.
- Conferencia Cantada. Olga María Ramos, cuplé y chotis, en el Museo Abc, el 14.
- Jazz, los años dorados. Concierto vermut en el Auditorio de Música Creativa, el día 18.
- Conciertos en el Conservatorio Amaniel, los días 16, 17 y 18.
- Sports-Divertissement de Erik Satie. Sonatas para violín solo, op. 27, de Eugène Ysaye. Concierto en la Biblioteca Musical Víctor Espinós.
- 'The Tramp', de Charles Chaplin, con música en directo, en los cines Renoir, el día 14.
“En los últimos años hemos observado un incremento de la actividad no solo de ocio, sino también cultural”, explica Inmaculada Corcho, directora del Museo Abc. “La vecina Malasaña tiene una identidad muy fuerte, y nosotros queremos potenciar la nuestra”.
El Museo Abc, dedicado a la ilustración, lleva abierto solo cinco años, pero también es historia del barrio: se levanta en parte de lo que fue la primera fábrica de cerveza Mahou, abierta en 1891, cuyas latas y botellines siguen levantando el ánimo a los madrileños. Actualmente alberga exposiciones de Fernando Vicente o Narciso Menéndez Bringa, que, por cierto, estabavivo en 1915, el año que se recuerda en el Symphonos.
Y es que son varias las razones para el festival: por un lado, la fuerte presencia musical en la asociación, por otro el año 1915, hace un siglo, en el que se celebraron el primer concierto de la Sociedad Nacional de Música, el primero de la Orquesta Filarmónica de Madrid y el estreno, el 15 de abril, del Amor Brujo de Falla en el Teatro Lara (donde, por cierto, el miércoles se presentarán los actos que durante todo el año conmemorarán el centenario, organizados por la Fundación Archivo Manuel de Falla).
“Aunque los miembros de la asociación llevamos coordinándonos hace tiempo, queríamos tener un gran hito conjunto, y estas efemérides nos permiten jugar con la música y la fecha de fundación de la asociación”, explica Silvia Pescador, directora de Comunicación de Música Creativa.

Dos de las tiendas de la calle Noviciado, una de las más populares del barrio de Conde Duque. / Carlos Rosillo
Durante Symphonos15 habrá exposiciones, conciertos de jazz y clásica, conferencias cantadas o la proyección de The Tramp, de Charles Chaplin, en los Renoir, con música en directo. “Conde Duque es una zona muy singular de la ciudad, que mira hacia atrás la historia de Madrid, pero también hacia el futuro, donde convive gente mayor con gente joven y se mezcla lo tradicional con lo nuevo”, explica Concha Hernández, coordinadora de actividades del Centro Cultural Conde Duque. Hernández está imprimiéndole nuevos bríos al mastodonte cultural, enfocándose en temas como los jóvenes, las mujeres o la danza, siempre tratando de dar cabida a lo que no la tiene en otros lugares. En sus salas de ensayo tienen residencia proyectos como La Joven Compañía, una compañía teatral de menores de 25 años tutelados por profesionales de trayectoria, o el colectivo Coreógrafos en Comunidad, que ofrecen ensayos abiertos al público.
Además, son frecuentes los festivales que tratan de seguir los acontecimientos temporales —“al compás de la ciudad”, según Hernández—. Por ejemplo, el festival dedicado a la mujer Ellas crean transcurre durante marzo, cuando es el Día de la Mujer; el festival El viaje y sus culturas, en febrero, coincidiendo con Fitur. En abril se celebra, al tiempo que la Semana del Libro, el festival Quijote y música, y en mayo, para el Día del Trabajo, preparan uno sobre la cultura del trabajo. El complejo también alberga al recién reabierto Museo de Arte Contemporáneo y las bibliotecas, el archivo y la hemeroteca municipales.

Una de las obras del colombiano Álvaro Catalán de Ocón, que se exhiben en el antiguo Cuartel del Conde Duque. / Carlos Rosillo
Aparte de lo apolíneo de la cultura, al barrio tampoco le falta lo dionisíaco, en forma de bares, restaurantes y tiendas. “Este barrio es el más desconocido del centro, frente a otros como Chueca, Latina o Malasaña, está menos masificado y se orienta a un público de 30 años en adelante, pero ha sufrido mucho con la crisis”, explica Roberto Rey, presidente de la Asociación de Hosteleros de Conde Duque, que agrupa a 60 establecimientos, y propietario de la sala Tempo.
La Asociación, que ha organizado conciertos en el Centro Cultural y semanas del vino o rutas de la tapa, ahora planea organizar unas fiestas del barrio. “La remodelación de la plaza de España y la creación de cuatro hoteles nos vendrán muy bien para revitalizar la zona. Lo que necesitaríamos, además, es un paso de cebra en la zona de escaleras que dan acceso al barrio por la calle Princesa, para facilitar el paso de los peatones”, cuenta.
En el barrio conviven bares musicales como el Siroco, Moloko o Café La Palma, con restaurantes como el Gabriel, María Bonita, Crumb o La Lata de Sardinas; cafeterías como El Jardín Secreto, Olive, Café Moderno, Federal o Café sin nombre, además de infinidad de tabernas o tascas tradicionales como El Chorrillo o Casa Candi, cuyo dueño, de pintoresca personalidad, es muy conocido en la zona.
Las tiendas con personalidad, como Radio City, que vende discos, o Sportivo, Polar o Duke (las tres de ropa), también abundan. En la calle Noviciado hay unas casitas destartaladas, como sacadas de un pueblo, en las que se afincan la marca peSeta, las bicicletas de Ciclos Noviciado o el estudio de artistas NOV 9, donde tienen sede Eltono, Luciano Suárez, 3ttman o Spok, entre otros. “Dice la leyenda que en este sitio había puticlubs en la época de Goya, cerca de donde estaban las novicias”, cuenta Jaime Sevilla, miembro de peSeta. “La actividad en el barrio ha ido en aumento y para bien. Pero una cosa buena es que aquí convive gente de todas las edades (recuerda más a Chamberí que a Malasaña), y mercerías o pescaderías tradicionales con comercios más modernos. Con este tejido, no creo que corra riesgo de gentrificación”.
Categoría: CULTURA Sábado 11 de Abril del 2015
A vueltas con la cultura

La cultura, en todas sus variantes, es objeto de debate esta semana en una iniciativa de Radio 3 que se desarrolla en uno de los templos culturales de la ciudad: el Claustro de los Jerónimos del Museo del Prado. En estos tiempos convulsos saber qué va a pasar con la cultura es uno de los grandes temas de discusión (sobre todo teniendo en cuenta el acceso privilegiado a los medios de comunicación que las gentes de la cultura suelen disfrutar, muy por encima de otros colectivos).
Así nos enfrentamos a una coyuntura en la que se mezclan las posibilidades que ofrecen las nuevas formas de crear y difundir propiciadas por la tecnología con algunos problemas como la dificultad para vivir de la creación, el precariado rampante, las vueltas y vueltas al asunto de la propiedad intelectual, el recorte en las ayudas públicas o los impuestos abusivos, el famoso 21% de IVA. Durante esta semana, creadores y gestores culturales charlarán sobre estos y otros asuntos cada día desde el punto de vista de una disciplina artística. Este retrato del panorama cultural actual ha sido bautizado en su primera edición como Cultura 15 y, si no puede usted acercarse a la pinacoteca (la entrada es libre hasta completar aforo), puede seguirlo en Radio 3, cada día a las 20.00 horas, o verlo en vídeo en su web.
Los debates comenzaron ayer con la jornada dedicada a la cultura en el siglo XXI, en la que participaron Miguel Zugaza, director del Museo del Prado; Lucía Cassani, directora de La Casa Encendida; José Miguel Moreno, director del IVAM; y José María Lasalle, secretario de Estado de Cultura. Hoy la sesión está dedicada al cine (con la participación de Jaime Chávarri, Gracia Querejeta, Juan Millares y Arantxa Aguirre), mañana a la literatura (Carlos Pardo, Patricio Pron, Aloma Rodríguez y Julio Llamazares), el jueves a las artes plásticas (Carlos Urroz, Suso33, Daniel G. Andújar y María García Yelo) y el viernes, como última sesión, a la música (Eva Amaral, Ricard Robles, José Carlos Sánchez y Juanma Latorre, de Vetusta Morla). Moderarán los coloquios diferentes profesionales de Radio 3.
Categoría: CULTURA Miércoles 8 de Abril del 2015
Los abandonos de carreras musicales se multiplican con el bachillerato
El alumnado de los conservatorios de Educación cae de 727 a 424 de 1º a 6º curso. Los docentes dicen que en un alto porcentaje es por la carga lectiva
ELISA ÁLVAREZSantiago / La Voz, 05 de abril de 2015. Actualizado a las 05:00 h. 5
Dieciséis o diecisiete años de edad. Bachillerato, una etapa post obligatoria en la que las exigencias académicas se elevan. Treinta y dos horas lectivas semanales. Un número nada desdeñable de horas de estudio y tareas escolares. Es la realidad del alumnado de bachillerato. Pero a esta carga de trabajo se suman ocho horas lectivas más a la semana y otras tantas de trabajo en casa, para aquellos estudiantes que compaginen las enseñanzas de régimen general con los estudios oficiales de música. El resultado es un elevado porcentaje de abandonos en los últimos cursos de estas titulaciones, justo los que coinciden con el bachillerato.
Esta realidad puede extenderse al alumnado de otras enseñanzas de régimen especial, como danza o teatro. «Poden chegar a ter 50 horas de clase semanal. Se iso se traduce ao mundo laboral falaríamos case de escravitude», explicaba Maximino Zumalave, coordinador de la sección de Música y Artes en el Consello da Cultura Galega durante una jornada en la que el CCG abordó precisamente este problema. Las cifras hablan por sí mismas. Los alumnos de conservatorio suelen acceder a las enseñanzas profesionales en torno a los 12 años -hay una etapa elemental no reglada de cuatro cursos a la que no puede accederse antes de los ocho-. Eso quiere decir que los últimos cursos, quinto y sexto, acaban coincidiendo con el bachillerato, a los 17 o 18 años. Según los datos de matrícula de los conservatorios de la Consellería de Educación, en piano había 169 alumnos en primero. En sexto eran 98. En flauta travesera eran 47 en primero, 22 en sexto; en guitarra pasan de 57 a 28. En total, había en estos conservatorios 727 alumnos en el primer curso de instrumento en grado profesional, y en sexto 424, más de un 40 % menos.
Esta deserción de los estudios musicales ¿puede achacarse únicamente a la presión que supone para los alumnos la etapa del bachillerato e incluso la segunda etapa de la ESO? No en todos los casos, «pero con toda seguridade un alto porcentaxe abandona por non poder compaxinar estes dous tipos de estudos, ambos oficiais», dice Luís Costa, director del Conservatorio de Pontevedra. «Son adolescentes, co que iso supón, teñen un nivel de esixencia enorme e se moitos non abandonan é porque fan un esforzo tremendo. Son uns heroes», explica este director. Porque a la carga lectiva y las horas de preparación se suman también los desplazamientos entre los dos centros educativos varios días por semana.
Convalidaciones
El actual sistema permite convalidar alguna materia entre las enseñanzas obligatorias y post obligatorias y los estudios musicales, siempre que se trate del grado profesional, pero apenas reducen la carga lectiva del alumno. En secundaria sería una materia por curso, mientras que en bachillerato pueden convalidarse dos de especialidad e incluso una tercera optativa, pero en este último caso no es un proceso automático, y además el centro tiene que ofertar esta asignatura, lo que no siempre ocurre.
Esta sobrecarga lectiva de los chavales de quince y dieciséis años no es inevitable. Entre los años 2008 y 2010 se realizó una experiencia en varios conservatorios gallegos a los que acudían los profesores de secundaria para dar las materias troncales del bachillerato en estos centros, con lo que se evitaban no solo desplazamientos sino que las enseñanzas estaban totalmente integradas.
Otros países, apunta Costas, como Finlandia o Portugal, han desarrollado un modelo de centros para que los alumnos hagan todos sus estudios en el mismo espacio. De hecho, en España la LOE permitía la creación de los centros integrados en los que se imparte, además de la música, la primaria, secundaria y bachillerato. Ya la Logse se anticipó, recogiendo en esta ley orgánica la necesidad de facilitar la simultaneidad de estudios, bien con las validaciones o con estos centros integrados. En la práctica, sin embargo, no tuvieron una repercusión efectiva.
En la jornada del Consello da Cultura, titulada Os currículos escolares nos novos plans de estudos: música e artes escénicas, se planteó la necesidad de fusionar materias y convertir las enseñanzas en un proyecto, «¿por que impartir de xeito separado música, matemáticas, ximnasia a francés? ¿Non sería máis cómodo dar matemáticas en francés e ximnasia con música?», planteó el profesor Víctor Pliego. Lo que tienen claro los expertos es que hay soluciones «e haberá que buscalas, porque hai casos de rapaces que sofren caída de cabelo», concluye Costas.
Categoría: CULTURA Miércoles 8 de Abril del 2015


