Las claves para organizar (bien) tu dieta semanal

Lo peor de cambiar de hábitos alimentarios no es comer platos que, a priori, no suelen estar en nuestra mesa, sino saber qué poner en ella en cada una de las comidas durante los siete días de la semana. Es decir, la planificación. Y no solo es lo más complicado. Es lo más importante. Por tanto, si quieres perder peso o simplemente mantenerte esta es la primera tarea en tu lista.
"La técnica es partir de premisas que normalmente todos conocemos. Aunque a veces no se lleven a cabo: cinco raciones de fruta y verdura al día, legumbres al menos tres días por semana y variar las fuentes de proteína de alto valor biológico e hidratos de carbono, priorizando los integrales", explica el experto de FitPlan, el servicio de menús saludables a domicilio, Guillermo Koehler. Ahora bien, para poder determinar cuánta cantidad de cada uno de los macronutrientes poner en nuestro menú, Koehler recomienda utilizar el plato para comer saludable desarrollado por expertos en nutrición de la Escuela de Salud Pública de Harvard. "En él vemos de una manera gráfica cuál es la proporción ideal de macronutrientes que debería incluir cada una de nuestras comidas: la mitad deben ser frutas y vegetales, una cuarta parte proteínas saludables y la otra cuarta parte granos integrales. Además, incluir grasas saludables con moderación y no olvidar mantenerse hidratado consumiendo agua, café o té", añade.
El desayuno
El experto advierte que es importante incluir proteínas, hidratos de carbono, grasas saludables y fruta. Lo que sería un desayuno completo y cargado de energía. "En Fitplan nos gusta alternar desayunos dulces (avena y muesli) con salados (huevos y verduras). De esta forma evitamos caer en la monotonía de desayunar siempre lo mismo", dice Koehler. Además, esta suele ser una de las comidas más defendidas y a la vez menos cuidadas, en la que se introducen gran parte de los alimentos procesados del día. Y si bien desayunar no es obligatorio para estar sano, sí que lo es hacerlo correctamente.
Comidas principales
"La idea es partir de proteínas y fuentes vegetales. A partir de ahí, elegimos las opciones más saludables y en proporciones según recomendaciones de la OMS: mucho pescado azul, carnes blancas y fuentes vegetales. Así como, en menor proporción, carnes rojas. Es fundamental planificarlo para garantizar dicha proporción", explica el experto de FitPlan. En este sentido, argumenta que es mejor priorizar los alimentos más energéticos durante el día y cenar platos más ligeros, facilitando la digestión y, por tanto, el sueño. "Para la cena una excelente opción es tomar una crema de verduras, que nos permitirá incluir vegetales en nuestra dieta y son fáciles de digerir", asegura.
Meriendas
Según Guillermo Koehler, una merienda debe estar compuesta por nutrientes limpios, sin azúcares ni grasas saturadas. "Si se busca la pérdida de grasa corporal o el mantenimiento una buena opción es comer una ración de fruta a media mañana. Si cada día planificamos una fruta de temporada distinta estaremos aportando gran variedad de vitaminas y fibra a nuestra dieta", apunta. En caso de practicar ejercicio físico intenso aconseja aumentar las calorías para conseguir la energía necesaria para rendir bien, como bocadillos o 'wraps' integrales con proteínas y verduras.
"Por la tarde podemos planificar gran variedad de meriendas saludables: yogur griego desnatado con fruta, frutas al horno, queso fresco batido desnatado, barritas caseras de frutos secos... Con esto lograremos saciar esas ganas de algo dulce por la tarde, evitaremos llegar con demasiado apetito a la hora de la cena y es una excelente oportunidad de incluir nuevos nutrientes en nuestra dieta", señala.
Fuente: http://ow.ly/Q4xZ30b6Kuw
Categoría: GENERAL Lunes 24 de Abril del 2017
Seis dietas a juicio

Unas dietas asignan puntos a cada alimento en función de las calorías. Otras reducen el consumo de grasas, sal y bollería para prevenir, además, enfermedades como la hipertensión. Estos son los mejores regímenes según el Rankind 2017 de la web de consumo U.S. News & World Report. Consultamos a un grupo de expertos en qué consisten y qué tienen de bueno y de malo para la salud algunas de las más populares.
Dash Diet: reducir grasas y sal
Consiste en evitar el consumo de grasas, sobre todo saturadas, el de sal -se permite media cucharadita de café al día- y el de precocinados congelados, que suelen incluir altas cantidades de sodio. La Asociación Americana del Corazón también la recomienda para prevenir la hipertensión.
- PRO: "El equilibrio entre sodio y potasio evita la retención de líquidos y regula la presión arterial", asegura Arantxa Ezcurdia, experta en dietética y nutrición (San Sebastián. Tel. 943 42 92 34).
- CONTRAS: "No incluye aceite de oliva, que regula el colesterol", señala Jesús Román, presidente de la Fundación Alimentación Saludable (Madrid. Tel. 902 01 29 98).
Weigh Watcher: adelgazar en grupo
Cada alimento tiene asignados unos puntos en función de su contenido en fibra, grasas, hidratos y proteínas. Y se tiene un presupuesto diario para gastar, además de algunos extras semanales. Se completa con ejercicio y terapia de grupo una vez a la semana.
- PROS: "El grupo es un buen apoyo psicológico que ayuda a alcanzar objetivos", apunta la experta en medicina 'antiaging' Mª Teresa Barahona (Madrid. Tel. 915 10 44 00).
- CONTRAS: "Es complicado y estresante tener que contar puntos para organizar el menú", opina la doctora. Jesús Román añade: "Ayuda en casos de sobrepeso, no de obesidad, y no está controlada por un médico".
Dieta mediterránea: variar para perder
El menú es muy amplio. Incluye el consumo de pan, legumbres, pasta y arroz integrales, aceite de oliva, frutas, verduras, yogur, queso, huevos, carnes magras, pescado -sobre todo azul-, y de 1,5 a 2 litros diarios de agua y vino con moderación.
- PROS: Ha sido reconocida por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad y "se ha demostrado científicamente que previene enfermedades cardiovasculares, diabetes y algunos cánceres", resume Mª Teresa Barahona.
- CONTRAS: La doctora Arantxa Ezcurdia considera que "hay que tener cuidado para no consumir en exceso legumbres, pasta, arroz o cereales, porque se puede ganar peso".
Flexitariana: comer menos carne
Es menos rígida que la vegetariana. Se permite comer carne de origen ecológico (entre 50 y 80 g por día). El menú se basa en frutas, verduras, legumbres, frutos secos, productos de origen vegetal y, de vez en cuando, proteínas animales (aves, pescados, mariscos...).
- PROS: "Limitar el consumo de carnes rojas y embutidos es bueno para prevenir enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer", explica Mª Teresa Barahona.
- CONTRAS: "El aporte de proteínas y ácidos grasos insaturados es insuficiente. Debería ser un mínimo de 200 g al día. Por el contrario, la proteína animal, la que nuestro organismo mejor absorbe, contiene todos los aminoácidos esenciales", resalta.
TLC Diet: bajar el colesterol
Entre el 25% y el 35% de las calorías deben provenir de grasas monoinsaturadas -aceite de oliva, girasol, cacahuete o maíz-, y menos de un 7% de saturadas -mantequilla, manteca, lácteos y carnes-. Se limita el consumo de yemas de huevo, aves, carne roja, lácteos y mariscos, ricos en colesterol.
- PROS: "Disminuir el consumo de grasas saturadas reduce los niveles de colesterol malo", apunta Arantxa Ezcurdia.
- CONTRAS: "Debe completarse con la ingesta de frutas, verduras, legumbres y pescados azules, porque son ricos en antioxidantes, vitaminas y ácidos grasos que también mantienen a raya el colesterol", añade.
Mind Diet: prevenir enfermedades
Básicamente limita el consumo de mantequilla, quesos grasos, comida basura, fritos, bollería industrial y azúcares refinados. Aconseja tomar pescado blanco, salmón, caballa, sardinas, aves de corral, legumbres, frutos rojos y nueces (y vino con moderación).
- PROS: "El consumo de omega 3 y alimentos antioxidantes previene el desarrollo de enfermedades degenerativas como el Alzheimer y el Parkinson", aclara Arantxa Ezcurdia.
- CONTRAS: "Se contradice con sus principios al permitir una cucharada de mantequilla al día, que contrarrestaría parte de los beneficios", comenta Isabel Bertomeu, nutricionista (Barcelona. Tel. 934 14 31 58).
- Fuente: http://ow.ly/q9R230b6Kjy
Categoría: GENERAL Lunes 24 de Abril del 2017
«Hemos abierto la puerta de nuestro hogar al monstruo de la hiperestimulación»
1
«El cerebro de un niño no es una esponja. No lo puede absorber todo. Tiene su propio límite. Generamos niños con alergia a la paciencia, a la soledad y al aburrimiento». Al menos es la teoría de Alicia Banderas Sierra, autora de «Niños sobrestimulados». Esta psicóloga, especializada en educación, plantea este libro para ayudar a padres y educadores a conocer las claves para entender cuáles son los riesgos de la sobreestimulación de los niños y qué podemos hacer para respetar su ritmo de aprendizaje. Su obra también pretende ser un manual de buenas prácticas para el uso de la tecnología, previniendo ciertas conductas como las adicciones, una autoestima frágil o la sorprendente soledad en la era de millones de amigos.
—Los padres de hoy cada vez tenemos mayores conocimientos y estamos más formados e interesados por su educación, pero a la vez estamos más perdidos ante nuevos retos.
—De un tiempo a esta parte se ha empezado a divulgar el conocimiento que antes era de unos pocos para todo el mundo. Pero también soy muy crítica. Es verdad que las familias tienen ese exceso de información, están más formados. Y todos quieren lo mejor para sus hijos por lo que piensa, «si dispongo de todas estas herramientas por qué no voy a utilizarlas»... Pero en ese ansia de educar mejores niños nos hemos pasado al otro lado. Muchos padres no manejan o no filtran bien esa información y no aplican lo que atiende mejor a las necesidades de sus hijos.
—En su libro hace referencia a la hiperestimulación a la que ahora se somete a los niños. Padres que se preguntan: «¿Cómo vamos a perder la oportunidad de que nuestros hijos aprendan inglés y chino, ajedrez y robótica?
—Ahora mismo vivimos con esa presión social, a la que hay que poner un límite. Yo digo los niños sobreestimulados por el afán de crear super niños los exponemos a estímulos antes de tiempo de manera excesiva y precoz, por ejemplo a tareas a veces demasiado complejas que su cerebro ni siquiera está preparado. Y también les sometemos a apuntarles un sinfín de actividades que ni siquiera desean o han elegido. Y esto genera estrés, bloqueo y desmotivación. Hemos abierto la puerta de nuestro hogar al monstruo de la hiperestimulación.
—Pero a veces los padres apuntan a sus hijos a extraescolares porque no llegan a tiempo para recogerlos.
—La escasa presencia de los padres en casa… hacen que hagamos esto. Pero nos estamos pasando. Ahora mismo los niños de dos años van a ballet, estimulación musical, natación, inglés y chino. Es decir, que con 24 meses poseen agendas de ejecutivo. Las actividades, mejor de una en una. Y además les deberíamos apuntar a algo que les guste o se les da bien, para que sientan la auto realización. martes y jueves… la estimulación es buenísima, la privación y la sobreestimulación, fatal. Los niños necesitan juego libre y actividades que no estén planificadas. A veces cuesta lo mismo apuntarles a una sola actividad y contratar a una persona o una estudiante que les pueda cuidar el resto de días y les permita tiempo para aburrirse.
El drama es que muchos padres de hoy piensan que si no está todo estructurado y planificado no es productivo para el niño. Pero es que el conocimiento se origina desde dentro, no desde fuera. El que tiene que procesar y asociar las ideas es el niño, y para eso necesita tiempo libre, o estar en su cuarto con sus juguetes, sencillamente. En consulta lo estamos viendo. Los niños ya no piden que su papá o su mamá esté en casa, sencillamente piden que se les deje en casa, sin agobios y tantas cosas por hacer. Y mucho menos apuntados a actividades que ni eligen ni desean. Otra cosa que considero preocupante de todo esto es que los niños no echen de menos a sus padres y estén acostumbrados a estar con la vecina o la cuidadora...
Los más pequeños tienen que tener el gusto por aprender, y la auto realización que supone llevar algo a cabo, con éxito, o sentirse talentosos. Porque cuando tú conoces esa sensación de pequeño, luego de mayor eres capaz de elegir lo que te gusta.
—Usted repite varias veces en su obra que los niños no son esponjas, en contra de lo que se suele escuchar.
—Es más, una esponja con su excesivo uso no puede absorber más de lo que su propia capacidad permita. Las esponjas también se desbordan y se degradan. Por eso hay que cuidar a los niños. María Ángeles Gallo, de la Universidad de Granada, apunta que tenemos que respetar a los niños porque estos aprenden a fuego lento. Si les sometes a estímulos continuos, no disfrutan, no interiorizan, les saturamos. Además no todo se enseña. A los tres años, los niños tienen el impulso gráfico, tú no le puedes enseñar eso, les sale solo. Los niños tienen una creatividad innata, y lo que hacemos es con tanto estímulo es aniquilar esa curiosidad innata.
—El idioma, asegura usted, también es importante en todo esto.
—Sí, cuidemos el lenguaje. Tengo padres que dicen: «Nos vamos del parque porque tenemos que estudiar». La pregunta es: «¿Te examinas tú?» Lo correcto sería decir: «Nos vamos del parque porque mi hija tiene un examen». Hay que ponerle esa responsabilidad a la niña. Les estamos quitando esa responsabilidad desde Primaria. Estamos aniquilando un montón de herramientas que ellos tienen que saber para enfrentarse a la vida.
—A eso ud. afirma que también contribuye el uso abusivo de estos dispositivos desde muy temprana edad, porque afectan al desarrollo psicomotor, emocional y social de los niños.
—Como todo, esto de las pantallas es un mercado. Pasa lo mismo con las pizarras digitales en el colegio. Hay muchos autores que están investigando sobre sus resultados. Y estos no siempre son mejores que los que obtuvieron generaciones anteriores con la tiza. Abogo por un uso adecuado: Ni cavernícolas ni dementes digitales. En cualquier caso, los padres deben saber las consecuencias que conlleva exponer a los niños con meses a las pantallas de los móviles o de las tablets. Los bebés aprenden tocando, haciendo el juego de la pinza, con el movimiento de su cuerpo, por sensaciones... no deslizando el dedito índice por la pantalla. Primero huelen, miran, luego perciben y finalmente esto trae el lenguaje y el pensamiento.
Pero si hay una sobre exposición a las pantallas, lo que estamos haciendo es favorecer el sedentarismo y dificultar el juego libre en espacios abiertos y naturales que tan importantes son para su salud y bienestar. Se relacionan menos y, por tanto, hablan menos. El lenguaje puede verse afectado. Esta excesiva utilización incluye en la manera de adaptarse a su entorno y en su aprendizaje. Se trata de lanzar una llamada a la conciencia y a la responsabilidad por parte de los padres para hacer un uso adecuado de la tecnología.
—¿Cómo estimular sin dañar durante los primeros años de vida?
—La Academia Americana de Pediatría recomienda que los niños menores de tres años apenas vean la televisión, nada o casi nada, como apunta María Pilar Quiroga Méndez. Parece imposible, ¿verdad? Según esta experta, las exposiciones elevadas en estos primeros años de vida a la televisión, los videojuegos y otros soportes digitales incluyen en los procesos de atención del niño, tanto porque se les somete en cortos períodos de tiempo a un impacto visual brutal que puede mermar el proceso de atención, como por la dificultad de centrar la atención.
El niño con un cerebro en desarrollo tiene que hacer un grandísimo esfuerzo ante tanta saturación. Los estímulos son super rápidos, y de mucho impacto. Cada vez van a necesitar mayor dosis de estímulos y va a ir perdiendo el interés por las cosas que son más naturales, porque van a otro ritmo. Por eso están los niños constantemente con el "me aburro" y una conversación la sustituyen rápidamente por el móvil para jugar.
—En concreto, ¿qué consejo le daría a esos padres que utilizan las pantallas para dar de comer a sus hijos? Según estudios recientes, esto es cada vez más frecuente en los hogares españoles.
—Los niños tienen que percibir las texturas… Al final no comen mejor. Todo lo contrario. Pierden autonomía, porque con 18 meses pueden coger ellos solitos la cuchara. Además tienen que sentir su límite de saciedad. Ingieren comida porque están distraídos, pero eso no es un buen uso de la comida. A veces no hay paciencia, vamos sin tiempo… Pero sugiero invertir un poco, porque todo explota después y nos puede pasar factura.
—¿Cómo se puede ir quitando esta terrible costumbre, cada vez más popular?
—Quitarlo de forma radical es difícil. Es mejor reducirlo poco a poco, y presentarle al niño las comidas que más le gusten, con el afán de que coma. Filete con patatas, canelones... Pero solo al principio. Después llegará el momento en que hay que volver a una dieta normal, e incorporar el hábito de una alimentación saludable. Los niños no se van a morir de hambre porque un día no tenga una pantalla o una alternativa rica. Y el que esté tiempo que no se las ponga nunca, o que determine muy bien los tiempos.
—¿Algo que sí podamos hacer con las pantallas en estas primeras épocas de la vida?
—Un ejemplo de lo que podemos permitir a los más pequeños es el uso de videochats a través de los cuales se relacionan y comunican un rato con los familiares y amigos, algo de gran utilidad en esta sociedad en las que las personas tenemos una gran movilidad geográfica. Es importante adaptarnos a los tiempos y utilizar los beneficios tan positivos que nos aporta la tecnología.
—¿Qué alternativas tenemos a la televisión y al uso de las pantallas o dispositivos electrónicos? ¿Cómo podemos escoger juegos divertidos para reemplazar los dispositivos electrónicos?
—Basta con buscar tiempo y espacios de juego al aire libre, y elegir juguetes que no lo hagan todo por ellos, sino otros que fomenten su imaginación o el gusto por hacer cosas y construir. Que no todos sean digitalizados o a pilas. Hasta los dos años están desaconsejadas las pantallas, pero a partir de los tres pueden convivir con el juego tradicional. Aunque, quiero recalcar, no son necesarias.
—¿Cuánto tiempo de pantalla es demasiado, según su edad?
—Los expertos afirman que más de dos horas diarias pueden tener efectos nocivos. Si se opta por dejar que los niños utilicen estos dispositivos —aunque insisto, no es necesario en esta etapa—, sería con la recomendación de no superar una hora de contenidos de alta calidad, y siempre supervisados y acompañados por sus padres. A partir de los seis años se recomienda buscar un equilibrio entre los juegos tradicionales, sus actividades diarias y los dispositivos digitales. Limitar el tiempo que permanecen frente a estos aparatos, combinándolo con el movimiento y el ejercicio físico y con momentos para relacionarse y comunicarse con sus iguales y adultos, es una manera muy adecuada de actuar.
En la adolescencia
—La segunda parte de su libro trata el problema de las pantallas cuando son un poco más mayores y en la adolescencia. ¿Qué hay de esa creencia de que los niños y adolescentes de hoy, nativos digitales, son necesariamente más «espabilados»?
—Tienen otras capacidades. Primero, que este mundo de pantallas lleva a que los niños hagan una lectura urgente, rápida y superficial. Poco profunda que se dice. Stitzer, psiquiatra y científico alemán, advierte que es como si surfearan a través de las palabras como si quisieran quitárselas de encima. Nosotros también lo hacemos, pero aprendimos a leer de la manera anterior… Los niños que están aprendiendo a leer ahora realizan con dificultad una lectura profunda. Esto genera una baja capacidad de comprensión lectora. La queja más generalizada de profesores, pedagogos... es que los niños no saben lo que leen, porque no han profundizado. Y si no han profundizado, tampoco han grabado el conocimiento.
No siempre aprenden mejor. Insisto, con una lectura rápida y poco profunda no se trabaja la comprensión lectora. Además cada vez se intensifica más la función de filtrar, con lo cual no van a poder leer un libro entero. Pueden caer en la vagueza intelectual.
—Pero son multitarea.
—Son los futuros hombres orquesta del siglo XXI. Tienen mucha más capacidad de hacer cosas a la vez que nosotros, junto con un deseo de no perderse nada, en el sentido de estar estudiándose un tema de un libro, y a la vez escuchando un podcast, la televisión de fondo, el chat del móvil abierto…. A ver, como capacidad es bueno que puedan hacer muchas cosas a la vez, pero como todo tiene su lado oscuro. Y este es que al final no acaban las tareas, ni han estudiado, ni han visto lo que querían ver… A esto se une un estado de ánimo cambiante propio de esta edad y una sensación de frustración lógica por no haber terminado la tarea que les lleva a decir a todo el mundo mundial en Facebook que no están contentos.
También presentan una dificultad en planificar y secuenciar las tareas. Lógicamente porque como apenas empiezan una abren otra… tienen abiertas todas. No consiguen la sensación o serenidad de empezar una cosa y acabarla. Y como no han cumplido ese deber tienen agotamiento tecnocerebral…
Los adolescentes y las redes sociales
—También asistimos además a una nueva dualidad social, en la que niños y adolescentes se encuentran a través de las redes sociales conectados, pero solos, y permanecen en la época de los millones de amigos en habitaciones vacías.
—Viven sus vidas con tal intensidad emotiva y carga emocional a través de la red que no saben gestionar en muchas ocasiones sus emociones. Aunque se contagian de las que proporcionan alegría, sorpresa, humor y empatía, también están presentes de forma más acusada otras de difícil manejo. Por ejemplo, la envidia, los celos y el odio que afloran en internet que queda de manifiesto cuando las personas actualizan su estado, comparten fotos personales, cuando se sabe si uno ha estado conectado o no, o escriben en los foros sobre temas en los que se debate en algunas ocasiones de manera feroz.
Muchos niños y adolescentes viven esclavizados por su smartphone, que favorece la accesibilidad, permite no estar solo y estar permanentemente conectado, relacionarse con los demás en todo momento, poseer el don de la ubicuidad y la hiperpresencia. Les permite ser visibles y se sienten reconocidos, lo cual les permite también reafirmar su identidad.
—Algunos adolescentes se muestran tremendamente narcisistas. Sienten la necesidad de exhibir su imagen en todas partes y cuanto más, mejor.
—La necesidad de sentirse admirados junto al deseo de formar parte del grupo y ser integrados en él, los lleva a exhibir sus vidas en internet. El efecto negativo es que se sienten queridos o admirados por el número de seguidores que tienen, o la cantidad de veces que alguien le ha dado clic a «me gusta», lo cual genera vulnerabilidad y una autoestima inestable y basada en la necesidad de aprobación de los demás. Cuidado, mucho cuidado con esto.
Fuente: http://ow.ly/tTTb30b6K5V
Categoría: GENERAL Lunes 24 de Abril del 2017
Ponerse en forma, no solo reducir centímetros

Para encontrarse bien por fuera y por dentro conviene someter al cuerpo a un programa de training adaptado específicamente a las características de cada persona y que combine ejercicios, prácticas deportivas y pautas nutricionales. Es lo que se conoce como entrenamiento funcional, con el que se adquieren técnicas y movimientos que pueden replicarse en la vida laboral y social (no solo deportiva), a fin de educar al cuerpo a estar, en general, mejor. Estos tres son los más novedosos y diferentes.
A medida
Giveme5 Fitness es el método propio del gimnasio-boutique homónimo (giveme5fitness.com) y trabaja desde cinco fundamentos: ejercicio cardiovascular, tonificación, coordinación, flexibilidad y motivación. Surge de un caso concreto: "Tras el nacimiento de mi hija, mi mujer quería recuperar su figura e ideé un entrenamiento funcional que incluía, como deporte, el boxeo, además de un extra de motivación psicológica. En tan solo dos meses logró sus objetivos. Me di cuenta de que tenía que estar animada con algo que le gustase, y a su vez, funcionase", comenta Fran Murcia, exjugador de baloncesto profesional y artífice del proyecto. El circuito que ha elaborado es específico para mujeres, con una parte de musculación a medida "en ocho máquinas que permiten trabajar todos los grupos musculares con una duración por sesión de 23 minutos", explica. Se combina con una propuesta de actividades variada para que siempre haya una experiencia nueva que probar, y se apoya en un equipo de 'trainers' que transmiten la motivación necesaria. Es aconsejable entrenar cuatro días a la semana en el centro y un día al aire libre (correr, caminar, nadar, etc.). Los beneficios se notan progresivamente a lo largo de 15 semanas.
Sin excusas
Falta de tiempo, una rutina de ejercicios aburrida, horarios poco flexibles... Los motivos para no ir al gimnasio pueden ser incontables. Por eso Marcos Jiménez abrió Fit & Care (fitandcare.es), donde "el método de entrenamiento parte del estilo de vida individual, condición física y composición corporal de cada persona, y fija unos objetivos que van más allá de ponerse en forma: la máxima es divertirse, combinar disciplinas, tener una experiencia óptima y generar confianza total con el entrenador", explica. Incluye Pilates, hipopresivos, higiene postural y nutrición en sesiones flexibles de 20 a 45 minutos a la semana, según disponibilidad. Como extras, ponen a disposición de los clientes ropa deportiva y toallas, la asistencia se puede gestionar a través de su app y los vestuarios y las zonas de entrenamiento son individuales.
Para las más atrevidas
The ZooLook es un gimnasio que se define como "cool y cañero". En él se pueden practicar y combinar las disciplinas más duras: Flow trabaja la coordinación; Wod (Workout Of the Day), ejercicios funcionales de alta intensidad para mejorar la resistencia muscular y la capacidad pulmonar; halterofilia, que aumenta la fuerza, y Sport Condition, que mejora la capacidad cardiovascular con la práctica de béisbol, fútbol o baloncesto. Un equipo de maquinaria de última generación y fisioterapia completan los intensos planes.
Fuente: http://ow.ly/pf1e30b6JUI
Categoría: GENERAL Lunes 24 de Abril del 2017
Cuándo deben ponerse la niñas su primer tampón

Hay estudios científicos que demuestran que la población femenina ha sufrido un «avance secular del crecimiento y desarrollo» en el último siglo y medio, lo que se traduce en que la edad a la que las niñas tienen su primera menstruación ha descendido en este tiempo desde los 17 años a los diez y medio. En España, sin embargo, la media está entre los once y los once años y medio.
Según Jorge Martínez, médico adjunto de Pediatría del Hospital Niño Jesús y responsable de la Unidad de Adolescentes, no hay una razón única científica a este adelanto en la edad de la primera regla, «más bien se debe a un cúmulo de circunstancias como pueden ser una mejor alimentación, hábitos de vida más saludables o la apertura de fronteras que permite un mayor mestizaje de la población».
«Lo mejor es que intenten ponérselo por primera vez un día en que el sangrado sea mayor, de tal manera que la sangre hace las veces de lubricante y facilita su introducción»
Este adelanto en la edad puede llevar a algunas madres a tener dudas sobre si es conveniente o no que sus hijas utilicen un tampón en los días del periodo. «Más que hablar de conveniencia, las madres deben actuar en función de sus convicciones. Usar un tampón es un método muy higiénico y puede utilizarse desde el primer día de su primera regla. Sin embargo, hay aún creencias en ciertos sectores de la población que consideran que este método acaba con la virginidad de las niñas».
No es cierto,—tal y como asegura el doctor Jorge Martínez—. «El himen es elástico y aunque se puede rasgar en cierta medida al colocar un tampón, al igual que al practicar un deporte brusco como la equitación, no se pierde la virginidad, que sí se pierde al tener una relación sexual con penetración —matiza—. Por ello, y en función de la cultura de la familia, las niñas usarán o no tampones en una edad u otra».
En opinión de este doctor la posibilidad de que la niña comience desde edades tempranas tampones es una buena ocasión para que las madres, pero también los padres, hablen con su hija de su cuerpo, de lo que supone la llegada de la menstruación como un proceso natural de las mujeres y darles unas primeras pautas sobre relaciones sexuales. «Los padres no tienen que tener miedo en mantener este tipo de conversaciones ni considerarlo como algo soez. Cuanto más información tengan las niñas, y de su familia, mejor les irá en un futuro ante posibles ideas falsas o erróneas que les transmitan sus amigas».
Nunca más de doce horas
Reconoce este doctor que quizá al principio no sea muy fácil para la niña colocarse un tampón, pero recomienda a los padres que le expliquen que la vagina tiene de 8 a 10 centímetros y que un tampón tiene un tamaño mucho menor, de unos 5 centímetros, por lo que pueden introducírselo sin miedo. «Además existen de grosor más pequeños, con puntas redondeadas que facilitan su introducción. Lo más conveniente es que lean bien las instrucciones de uso, se sientan relajadas y lo intenten un día en que el sangrado sea mayor, de tal manera que la sangre hace las veces de lubricante y facilita la introducción de este dispositivo. Si ven que les molesta o que no pueden, es mejor dejarlo e intentarlo en otro momento o al día siguiente».
El médico adjunto de Pediatría del Hospital Niño Jesús advierte de algo que considera muy importante una vez que hayan conseguido ponérselo. «Hay que recordarles que no se olviden que lo llevan puesto y no tenerlo dentro más de 12 horas puesto que se puede producir un shock tóxico. Es decir, al haberlo manipulado con las manos puede proliferar el llamado estafilococo con consecuencias muy graves e, incluso, letales».
Hecha esta advertencia, recomienda que los primeros días las niñas se cambien el tampón de manera más frecuente para que sean más conscientes de su volumen de sangrado y cómo de unos días a otros de ciclo va cambiando. Cuando se habitúen, lo normal es cambiarlo entre las 4 y 6 horas.
Fuente: http://ow.ly/1ZW030b6JLC
Categoría: GENERAL Lunes 24 de Abril del 2017
