El veneno de Scorpions no se agota
La banda alemana celebra sus cincuenta años con nuevo disco y gira mundial.
Cuando uno piensa en bandas cuyo debut se remonta a cinco décadas atrás, pocas son las que vienen a la mente y que cumplan los siguientes puntos: que sigan en activo, sacando discos al mercado e inmersas en preparativos de una gira con presencia (a día de hoy) en tres continentes distintos. De hecho, son tan pocas las formaciones que cumplen estas características, que por fuerza han de tener un eco especial, una fuerza diferente. En el terreno del hard rock europeo, el nombre propio en esta categoría son Scorpions.

En realidad, sólo hay un músico de la formación actual que vivió el primer acto de la banda, allá por 1965 en Hannover. Por aquellos días, el guitarra Rudolf Schenker formaba una banda muy marcada por el clima artístico más visceral de su tiempo, que iría configurando su sonido en base al rock ácido e incendiario de Cream y Jimi Hendrix, que más tarde combinarían con el desgarrador sonido de dos bandas tan icónicas como Led Zeppelin y Black Sabbath. La formación terminó la década de los sesenta sin grabar un solo disco de estudio, pero con algunos cambios decisivos en sus integrantes, sobre todo en el terreno de la voz. Porque nadie se imagina a Scorpions sin la laringe de Klaus Meine, que se incorporaba en 1969.
Si bien sus trabajos más conocidos responden a la década de los ochenta, fue justo en los diez años anteriores cuando fraguaron gran parte de su fórmula personal, con discos de gran factura como Lonesome Crow (1972) o In Trance (1975). Poco después, se asentaba como otro pilar de la banda (presente hasta nuestros días) el guitarra Matthias Jabbs, que sustituía a Uli Jon Roth. Hacia el final de los setenta, Scorpions lograban abrirse paso en los mercados japonés y norteamericano, representando ya un puntal del rock duro en Centroeuropa. El álbum de 1978 Lovedrive tenía buena parte de culpa del fenómeno, alternando potentes riffs con baladas intensas, constante que definirá el devenir musical de la banda durante toda su carrera.
Aunque existió un momento de suspense, que estuvo cerca de alterar el rumbo de las cosas: Klaus Meine sufrió serios problemas con su voz, dejando momentáneamente la banda para someterse a cirugía y volver a reencontrar su instrumento. El milagro de su recuperación se plasmó en Blackout y, sobre todo, en el célebre y exitoso Love at First Sting. Con el primer disco, los alemanes facturaban un trabajo que certificaba la influencia recíproca entre los Scorpions y el heavy metal británico, patente en temas como No One Like You. En cuanto al segundo… basta decir que contiene himnos como Still Loving You (ejemplo perfecto de la expresión power ballad, épica, intensa y apasionada) o Rock You Like a Hurricane. Con este álbum, la banda gobernaba en el hard rock a nivel mundial, con un calado especial el todo el rock duro europeo y americano de la década. Su éxito quedó de manifiesto en giras monstruosas y actuaciones ante cientos de miles de personas en el primer festival Rock in Rio o el Moscow Music Peace Festival, al final de la década.
Precisamente en la URSS se inspiró Meine para el tema Wind of Change, uno de los más icónicos de su carrera, que vio la luz en 1990 y quedó para siempre asociado a la caída del Muro de Berlín. Aunque en los noventa su trayectoria fue algo irregular, durante las dos últimas décadas se han mantenido mejor de lo esperado por muchos, y en los últimos tiempos dan demostrado que su público no les olvida. Si hace un par de años se anunció su gira de despedida (ampliada varias veces ante la avalancha de peticiones de conciertos), la banda decidió después continuar su andadura, esta vez ya sin fecha de caducidad. Para dejarlo aún más claro, hace pocos días salía al mercado Return to Forever, un nuevo disco que mezcla canciones inéditas de su época dorada con otras composiciones recientes. Además, en nuestro país han confirmado asistencia para el Rock Fest de Barcelona el próximo 23 de julio. Como siempre, el público volverá a sucumbir ante el aguijón de la bestia que lleva por nombre Scorpions.
Categoría: OCIO Martes 10 de Marzo del 2015
Regreso al Hogar de Harold Pinter en la sala Tribueñe
Regreso al Hogar de Harold Pinter en la sala Tribueñe (Sancho Dávila 31, cerca de Ventas) viernes a las 20:00h y sábados a las 19:00h. Una apuesta teatral atrevida y políticamente incorrecta ¿te atreves?.
Harold Pinter Fragmentos del discurso de agradecimiento del Nobel de literatura en 2005:
"Me han preguntado muchas veces de dónde salen mis obras de teatro. No lo sé decir. La mayoría de las piezas se engendran a partir de una línea, una palabra o una imagen. Muchas veces una determinada palabra va seguida al poco tiempo por la imagen. La primera línea de El Regreso al hogar es "Qué has hecho con las tijeras?" justo después vi a un hombre entrar en una habitación desoladora y hacerle esta pregunta a otro hombre más joven sentado en un sofá feo, leyendo un periódico deportivo. En cierto modo sospechaba que uno era el padre y el otro era su hijo. Esto se confirmó poco después, sin embargo, cuando B (que luego sería Lenny) le dice a A (más tarde Max):
"Papá, ¿te importa si cambio de tema? Quiero preguntarte una cosa. La cena que hemos tomado antes, ¿cómo se llama eso? ¿Qué nombre tiene? ¿Por qué no te compras un perro? Eres un cocinero para perros. En serio. Te parece que les haces la cena a un montón de perros".
Así que si B llama a A "papá", me parecía razonable suponer que eran padre e hijo. Estaba claro también que A era el cocinero y que sus guisos no parecían ser muy apreciados. ¿Quería esto decir que no había madre? No lo sabía. Pero, me dije en su momento, en los comienzos nunca conocemos a los finales.
Es un momento extraño, el momento de crear personajes. Lo que sigue es algo caprichoso, incierto, incluso alucinatorio, aunque a veces puede ser una avalancha imparable. El autor se encuentra en una posición extraña. En cierto sentido sus personajes no le dan la bienvenida. Se le resisten, no es fácil convivir con ellos, son imposibles de definir. Por supuesto no se les puede dictar nada. Hasta cierto punto, juegas un juego interminable con ellos, al gato y al ratón, a la gallina ciega, al escondite. Pero al fin te das cuenta de que tienes entre manos a gente de carne y hueso, gente con voluntad y sensibilidad propia e individual, compuesta de partes imposibles de cambiar, manipular o distorsionar.
En el drama la verdad es perpetuamente escurridiza. Nunca se encuentra del todo. Es un empeño claramente guiado por la búsqueda en sí. Nuestra tarea es buscar. La vida de un escritor es una actividad muy vulnerable, casi desnuda. Estás a la intemperie y desprotegido –a menos que mientas, claro– en cuyo caso es que te has montado tu propia protección, y se podría decir que te has convertido en un político. Cuando nos miramos a un espejo pensamos que la imagen que nos mira se ajusta a la realidad. Pero si te mueves un milímetro la imagen cambia. En realidad estamos viendo un conjunto infinito de reflejos. A veces un escritor tiene que romper el espejo–porque el otro lado del espejo es el lugar desde donde nos está mirando la verdad.
La lengua en el arte sigue siendo una transacción muy ambigua, arenas movedizas, un trampolín, un estanque helado que podría ceder bajo tu peso, el del autor, en cualquier momento. Pero como he dicho antes, la búsqueda de la verdad no puede cesar. No puede aplazarse, no puede posponerse. Hay que enfrentarse a ella, aquí y ahora. (....)"

Categoría: OCIO Domingo 8 de Marzo del 2015
Jessie Usher toma el testigo de Will Smith en 'Independece Day 2'

Jessie Usher se une al reparto de Independence Day 2. El protagonista de la serie Survivor's Remorse se pondrá a la órdenes de Roland Emmerich para dar vida al hijo del capitán Steven Hiller, a quien dio vida Will Smith en la primera entrega.
Emmerich confirmó el fichaje de Usher a través de su cuenta de oficial de Facebook: "¡Emocionado de anunciar oficialmente que Jessie Usher se unirá al reparto de la secuela de Independece Day!". Además explicó la curiosa forma en la que el actor consiguió hacer la prueba para formar parte del elenco.
"Mi compañero de producción Harald Kloser se fijó en Jessie mientras estaba haciendo flexiones en el gimnasio y le ofreció una audición", comentó el director.
El guión estará a cargo de Carter Blanchard (Glimmer), que sustituirá a James Vanderbilt (The Amazing Spider-Man) como guionista de la cinta, que supondrá la continuación de la historia de una invasión alienígena a la Tierra el día que se conmemora el aniversario de la Independencia de Estados Unidos.
Está previsto que el rodaje comience en mayo de este año y que llegue a los cines el 24 de junio de 2016, justo 20 años después de la película original.
Categoría: OCIO Jueves 5 de Marzo del 2015
'Los Nuestros': un poco de acción, tensión sexual y algo de instrucción militar

Las Fuerzas Armadas tendrán el protagonismo este lunes por la noche en Telecinco. Tras meses de promoción, Los Nuestros, una miniserie de tres capítulos de 75 minutos de duración, llega a las pantallas y lo hace, por primera vez, con la intención de dar a conocer dentro de lo que permite una creación de entretenimiento cómo es el trabajo real de los militares españoles, lejos de los estereotipos cutres y casposos a los que nos tiene acostumbrados el cine español.
La primera muestra de seriedad es que los productores se pusieran en contacto con el Ejército de Tierra para requerir asesoramiento. La segunda, que aceptasen todas las indicaciones técnicas del coronel retirado Juan Ginés García y Pérez, incluso antes de que el contrato entre ambas partes estuviese firmado. Los productores le enviaron un guión de 80 páginas. El asesor militar devolvió 157 páginas con comentarios de todo tipo sobre cuestiones militares que se deberían cambiar.
Este asesoramiento ha permitido que no vayamos a ver a militares saludando con la mano izquierda, que hablen como militares normales y no como clones de Historias de la puta mili, que bajen de los vehículos blindados como lo haría cualquier militar español, que porten el material real que llevan las unidades de Operaciones Especiales o que las comunicaciones por radio entre los protagonistas no suenen a chiste.
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Por si fuera poco, los actores también han realizado un esfuerzo, digno de agradecer, y se han formado durante casi tres semanas con las Fuerzas Armadas. Dos semanas estuvieron en Madrid junto al Regimiento de Artillería Antiaérea Nº71 (RAA71). Otras 72 horas las pasaron en el Mando de Operaciones Especiales, en Alicante, cada uno con su cargo homónimo para empaparse lo mejor posible de cómo son los militares que desempeñan esas funciones en el día a día.
Y es que Los Nuestros son un equipo de Operaciones Especiales que tiene como misión rescatar a dos niños que han caído en manos de yihadistas en el norte de Mali, un escenario en el que nuestros militares llevan sobre el terreno, en la realidad, desde hace ya varios años. Y en este contexto, la serie nos presenta en paralelo la historia del equipo operativo, la de los niños secuestrados y el calvario de los padres en la embajada de Mali.
En este primer capítulo, los militares tienen un poco de acción, algo de tensión sexual y mucho de problemas personales y rencillas por aquello de que la cabo Isabel Santana (Blanca Suárez) decide contarle a la mujer del capitán Alberto Sánchez (Hugo Silva) que se lo vienen montando juntos desde hace una temporada. Es una historia sobre militares, pero al fin y al cabo, también es televisión y las historias de amor o desamor no pueden faltar.
De los niños poco se puede decir, cumplen su misión. Pero sí del drama que viven los padres. El padre (interpretado por Tristán Ulloa) es de los que piensan que su empresa le paga un pastizal por ir a un país en guerra y que no pasa nada por hacer turismo por su cuenta. ¡Felicidades, campeón, has conseguido meterte en un lío! Llega a decir, incluso, que si tuviese que hacer caso a las recomendaciones del Ministerio de Exteriores no podría salir de España. Bastante tonto, sí. Y también un buen aviso a navegantes.
La madre (interpretada por Laia Marull) lo que necesita es un buen guantazo de realidad. "Me dijiste que no había riesgos", le llega a reprochar a su marido. No, señora, esto trata de tener sentido común. Si te vas a un país en guerra puede pasar cualquier cosa, cualquier cosa, asi que deje su histeria inaguantable en otro lado y empiece a bajar a la realidad. Y no, usted no decide las políticas de un Gobierno, usted no opina.
La serie se introduce con el intento de rescate de los niños en las denominadas Black Op, esas operaciones de los grupos de operaciones especiales de alto secreto y de las que muchas veces no quedan constancia salvo que sea para contar públicamente que ha dado caza a Osama Ben Laden. Gracias a Dios, no aparece en la serie la ex ministra Carmen Chacón echándo la misión abajo en un despacho no vaya a ser que algunos de los piratas secuestradores del Alacrana vaya a morir y, todo ello, después de haber lanzado de noche a un grupo de operaciones especiales de la Infantería de Marina en paracaidas, que tuvo que ser 'pescado' uno a uno en botes del agua del Índico para llevarlos a bordo de las fragatas españolas que estaban en la zona.
También hay mensajes que deberían quedar grabados en la mente de los espectadores: como que en muchos casos se busca secuestrar españoles porque es un país acostumbrado a pagar, sobre todo durante los ocho años de Gobierno Zapatero, lo que convierte el secuestro de nuestros conciudadanos en un negocio fructífero.
Respecto a los escenarios, la serie se rodó en Madrid, Fuerteventura y Bamako (Mali). Pese a la presencia de los protagonista en Mali, no esperen que la casa del embajador español en Bamako sea de verdad. No lo es, es bastante más humilde que la que aparece en la serie. Tampoco la fachada del hospital principal de Bamako es la que aparece. El campo de entrenamiento de Koulioro tampoco tiene que ver mucho con el real. El de la serie está tan ordenado y pulcro que da gusto verlo, cuando en realidad corretean por algunas partes de él los pollos y gallinas de las familias de los militares malienses a los que se está entrenado y que viven en el propio acuartelamiento.
Categoría: OCIO Jueves 5 de Marzo del 2015
'El otro lado de cama' sigue siendo un musical gracioso
Álex Casademunt, Mónica Aragón, José Manuel Pardo y Noelia Mira protagonizan la adaptación de la película de Emilio Martínez Lázaro.
Hace más de diez años que se estrenó la película El otro lado de la cama. Su fórmula de canciones conocidas + humor + actores populares fue un éxito en taquilla. Emilio Martínez-Lázaro estaba detrás de esta película, y en la versión teatral pretenden repetir hazaña. No es la primera vez que se lleva a escena, es la segunda, porque la película se presta a ello.
Los actores cambian, el guión se acorta, pero la esencia es la misma: diálogos graciosos, música reconocible y alguna cara conocida. El otro lado de la cama (teatro) es lo mismo que vieron en la peli, pero interpretado por Álex Casademunt, Mónica Aragón, José Manuel Pardo y Noelia Miras. Como ven, esta historia no es nueva, probablemente hasta recuerden alguna escena. Esto es bueno y malo, se imaginarán: les puede animar o echar para atrás, y para ambas opciones tienen razones de sobra. Cuenten, por tanto, con que verán lo mismo, no una adaptación, no una versión: lo mismo.

Bueno, lo exactamente igual no es, porque están casi todas las canciones, pero omiten algunas partes de la película. Lógicamente los medios y la duración limitan, es una versión depurada en la que se pierden, por ejemplo, escenas como la célebre de María Esteve con las eternas enumeraciones. La historia: cruces amorosos en los que ya no se sabe quién está con quién y si realmente existe el amor.
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Lo más destacable es la interpretación de Álex Casademunt, buen cantante (al que conocimos en Operación Triunfo) que está por encima de sus compañeros en la verosimilitud del personaje. Los bailes, quizás, son un excesivos (demasiados números que cortan la línea discursiva). Los 100 minutos que dura tienen altibajos, incluso algunas canciones son omitibles. No se piensen, por tanto, que van a ver un gran musical: es una obra de teatro graciosa, con canciones de Tequila, Coque Malla, Kiko Veneno o Los Rodríguez.
Cambio de localización
Este musical llevaba ya representándose algo más de medio año en el Teatro Quevedo, un teatro de creación reciente con una sala pequeña en un sótano. Abrir un teatro, tal y como está el patio, es una gesta. Pero lo cierto es que esta sala se quedaba pequeña por ser un musical, con 7-8 actores y una cama de por medio que ocupaba bastante. En su estreno, en julio de 2014, el público estaba tan cerca de los actores que podían tocarlos a poco que la primera fila alargara la mano.
Por eso, este cambio al Teato Fígaro beneficia a la obra, porque el musical es un género que necesita espacio, para que suenen bien las voces y para que los movimientos sean más naturales. El Teato Fígaro hace una apuesta por convertirse en el escenario de las comedias, poniendo como requisito para ser incluido en su cartelera que sean obras de humor. Veremos qué tal sale este reto.
Escenografía
El otro lado de la cama es una obra low cost, en la que verán una escenografía funcional, que había sido pensada para esa sala pequeña de la que hablábamos. Una cama que aparece y desaparece, y con la que tienen que lidiar en escena los protagonistas. Los actores son conscientes de las limitaciones, y el guión incluye pequeños guiños al lenguaje teatral: "Me voy, que tengo un cambio rápido de vestuario", dice una pizpireta Mónica Aragón en una de las escenas. El otro lado de la cama pone en valor esas limitaciones.
ESPECTÁCULO: El otro lado de la cama
LUGAR: Teatro Fígaro (C/ Doctor Cortezo, 5 - Madrid)
FECHAS: Desde el 3 de marzo, hasta el 29 de julio de 2015
VALORACIÓN: 5,5/10
Categoría: OCIO Miércoles 25 de Febrero del 2015


