El abogado de la Infanta avisa: "La doctrina Botín es vinculante para el tribunal"

La defensa de Cristina de Borbón niega que Manos Limpias, la única acusación en contra de la infanta en el jucio del caso Nóos, pueda sostener los cargos contra ella como acusación popular. Uno de sus abogados, Jesús María Silva, ha sido el primero en invocar la doctrina Botín. El letrado ha afirmado que, de no apreciarse, se vulnerarían los derechos fundamentales a la tutela judicial efectiva y a un juicio con todas las garantías de la infanta. Y ha advertido con vehemencia a las magistradas: "Esta doctrina es vinculante para los órganos de la jurisdicción".

"¿Qué tenemos ante nosotros?", se ha preguntado retóricamente el letrado. "Una acusación popular, la de Manos Limpias, que sosotiene una acusación por un delito contra la Hacienda Pública que ni el ministerio fiscal ni Hacienda, representada por la abogacía del Estado, sostienen". Después ha añadido que no reclama la aplicación de la doctrina Botín. "Esa es una afirmación que no se compadece con la realidad. Lo que pedimios es que se aplique la jurisprudencia consolidada del Tribunal Supremo", ha señalado.

El abogado ha asegurado que la última sentencia del Supremo al respecto sostiene que en el Procedimiento Abreviado, el que se aplica al caso Nóos, "no es admisible la apertura de juicio oral por la acusación popular cuando el fiscal y la acusación particular (en este caso el abogado del Estado en representación de Hacienda) se han opuesto". Esa posibilidad, la de que acuse la acción popular, sólo se daría, según el defensor de la infanta, en caso en los que, por la naturaleza del delito, no existe la posibilidad de que el perjudicado por el delito acuse como acusación particular.

Después, elevando el tono, ha repetido hasta tres veces que esa misma resolución advierte que esa doctrina "es vinculante para los órganos de la jurisdicción en los términos anteriormente señalados"

El juicio del caso Nóos ha comenzado puntual, a las 9.15 y tal y como estaba previsto. Al igual que Silva, el fiscal anticorrupción Pedro Horrach también ha anunciado que planteará como cuestión previa la falta de legitimación para acusar a la infanta del sindicato Manos Limpias, que actúa como acusación popular. La abogada del Estado, que actúa en representación de la Hacienda Pública, el perjudicado de los supuestos delitos fiscales de Cristina de Borbón, ha asegurado por su parte que se adherirá al argumento de Horrach. Con ambos anuncios se han cumplido los requisitos de la doctrina Botín, que en caso de apreciarse por el tribunal, supondrían la salida del proceso de la hermana del Rey.

 

El abogado de la infanta advierte: La doctrina Botín "es vinculante para el tribunal"

La Infanta y su marido, en el banquillo

Horrach ya solicitó la aplicación de la doctrina Botín a la Infanta en un anexo a su escrito de acusación. “La legitimación en solitario de la acusación popular“, es decir, de Manos Limpias, “para instar la apertura de juicio oral exige la concurrencia de las dos siguientes circunstancias: que se trate de delitos que protegen bienes jurídicos colectivos y que no exista posibilidad de personación de un interés (acusación) particular”, advirtió Horrach. “Es evidente que no concurre la segunda circunstancia puesto que el interés particular se halla representado por la Abogacía del Estado como acusación particular”, añadió.

[Álbum: arranca el juicio más esperado de los últimos años]

La Abogacía del Estado, sin embargo, no pidió expresamente que se archivara el caso respecto de la hermana del Rey. En su escrito de conclusiones provisionales, se limitó a no acusarla. Sin embargo, durante la ordenación de las cuestiones previas a plantear por todas las partes, su representante ha anunciado que se adherirá a lo que plantee la fiscalía anticorrupción. Uno de los abogados de la Infanta, Jesús María Silva Rodríguez, también ha anunciado que planteará esa doctrina creada por el Supremo en 2007.

La 'doctrina Botín', creada en diciembre de 2007 por el Supremo en el caso de las cesiones de crédito contra el banquero, mantiene que una acusación popular (la de cualquier ciudadano que trate de defender un interés público, en el caso Nóos, Manos Limpias), no puede instar la apertura de juicio contra un imputado si el fiscal o la acusación particular (la ejercida por el perjudicado directo del delito, en el caso de la infanta, Hacienda a través del abogado del Estado) han pedido el archivo del caso.

Iñaki Urdangarin durante el juicio. (EFE)Iñaki Urdangarin durante el juicio. (EFE)

La sentencia por la que fue absuelto el expresidente del Santander ya fallecido se basaba en una interpretación literal del artículo 782.1 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal que establece que “si el Ministerio Fiscal y el acusador particular solicitaren el sobreseimiento de la causa (…) lo acordará el juez”.

Cuatro meses después de instaurar la doctrina Botín, el Supremo la rectificó sustancialmente. Fue lo que se conoció entonces como la 'doctrina Atutxa', en honor al expresidente del Parlamento vasco del PNV. Con ella los magistrados del alto tribunal llegaron a la conclusión opuesta. Es decir, que la acusación popular sí podía pedir la apertura de juicio aunque el fiscal se opusiera a ello. El único requisito era que el delito investigado afectara “a bienes jurídicos de titularidad colectiva o de naturaleza difusa”, es decir, que el delito protegiera intereses generales de la sociedad en su conjunto.

Urdangarin y la Infanta llegan juntos

Serios, sin saludar y sin hacer ningún tipo de declaración. Iñaki Urdangarin y la infanta Cristina han llegado a las 8.10 de esta mañana a la Escuela Balear de Administración Pública, situada en el polígono Son Rossinyol, a las afueras de Palma, para asistir a la primera sesión del juicio del año: el caso Nóos.

El abogado de la infanta advierte: La doctrina Botín "es vinculante para el tribunal"

La infanta Cristina e Iñaki Urdangarín llegan a la Audiencia de Palma

A ambos lados de la entrada al edificio se han agolpado decenas de reporteros gráficos acreditados para cubrir el juicio del año, el primero en el que un miembro de la familia real se sienta en el banquillo.

Fuente:http://www.elconfidencial.com/espana/2016-01-11/el-fiscal-reclama-al-tribunal-que-aparte-a-cristina-de-borbon-del-proceso_1133503/

Categoría: ACTUALIDAD Lunes 11 de Enero del 2016

Los soberanistas apartan a Mas para salvar el desafío ilegal al Estado

La última pirueta de Artur Mas le ha acabado apartando de la Presidencia de la Generalitat. Cuando estaba en un callejón sin salida, y a pocas horas de que se convocaran automáticamente nuevas elecciones, cedió ayer su cargo a Carles Puigdemont, alcalde de Gerona, que se convertirá hoy en el nuevo jefe del Ejecutivo catalán.

En un sorprendente giro de guión, Mas aceptó dejar un puesto que le ha durado algo más de cinco años, y que defendió con uñas y dientes desde la noche electoral del 27-S. Junts pel Sí se quedó a ocho diputados de la mayoría absoluta, y la agónica negociación con la CUP ha propiciado finalmente su salida. Ayer dejó claro que no se va porque quiere, sino empujado por el resto de protagonistas del proceso soberanista.

Puigdemont, un convergente del sector más independentista del partido, se convertirá hoy en el quinto presidente de la Generalitat desde la Transición, tras Jordi Pujol, Pasqual Maragall,José Montilla y el propio Mas. Era el número tres de la lista de Junts pel Sí por Gerona, y hasta ayer su nombre no entraba en ninguna quiniela.

Cuando todos los partidos, incluidos los que llevan tres meses negociando, daban por hecho que se repetirían las elecciones, Mas cumplió las exigencias de la CUP para desbloquear la investidura. La presión popular, la inestabilidad interna de Convergència -sin un sustituto de garantías para afrontar el adelanto de los comicios y con Mas quemado- y el hecho de que ERC hubiera rechazado una nueva lista conjunta han propiciado el desenlace.

Mas ni siquiera seguirá en el Govern con un papel secundario, como se había especulado. En una comparecencia de urgencia en el Palau de la Generalitat, el presidente se despidió explicando que no acepta ningún cargo en el nuevo Ejecutivo. Eso sí, tampoco se retira de la política. «Destinaré esfuerzos personales a rehacer a fondo todo lo que representa Convergència», dijo.

Su intención es poner orden en el partido y, con casi toda seguridad, volver a intentar liderar el independentismo dentro de un tiempo. Lo insinuó cuando aseguró que la decisión que tomó ayer le desvincula de su promesa de no presentarse a las próximas elecciones.

Mas admitió que la solución Puigdemont se improvisó ayer mismo. «Me hago a un lado. Para mí es una decisión dolorosa, pero estoy muy convencido de lo que estoy haciendo. En los próximos días se verán con claridad los beneficios, para el país y para el proyecto», dijo en referencia al proceso soberanista.

El president saliente, que no quiso aclarar si dejará su acta de diputado en el Parlament, dedicó unos minutos a defender a su sucesor, a quien dijo que ha elegido él. «El Parlament investirá en la primera votación a Carles Puigdemont, vinculado a CDC, al municipalismo. Lo ha hecho muy bien como alcalde, tiene muy claro que Cataluña es una nación que tiene derecho a decidir su futuro y que conviene que lo ejerza, y que como objetivo nos debemos plantear que este país llegue a ser como todos los países normales de Europa», dijo. Además, Puigdemont es presidente de la Asociación de Municipios Independentistas (AMI).

Mas se aparta para «salvar el proceso», pero la CUP también deberá pagar un precio. El acuerdo, según él, «da la vuelta a la tortilla y hace que Junts pel Sí controle la estabilidad parlamentaria: existe el compromiso explícito de la CUP de garantizarla. Espero que se cumpla se cumpla en todo momento», advirtió.

Ese compromiso consiste en que la CUP se compromete a no votar en ningún caso «con los grupos contrarios al proceso y al derecho a decidir». Dos de los diputados de la CUP se «incorporán a la dinámica del grupo de Junts pel Sí de manera estable», y garantizarán la unidad de acción. «El Govern no perderá votaciones», resumió Mas. Los anticapitalistas también aceptan «renovar, tanto como sea necesario», su propio grupo parlamentario, lo que podría suponer la renuncia de algunos de sus diputados más críticos con Convergència. Todo el mundo tenía ayer en la cabeza a Anna Gabriel.

No se especificó de qué manera se propiciará la investidura del nuevo president, pero, por falta de tiempo, sólo podrá haber una votación, y Puigdemont deberá ser elegido por mayoría absoluta de la Cámara.

«Lo que las urnas no nos dieron se corrige con una negociación», resumió Mas con una frase elocuente. El presidente saliente fue de nuevo duro con la CUP por haberle obligado a apartarse. «La vida es dura, pero la negociación estaba a punto de acabar en unas nuevas elecciones con alta probabilidad de caos», concluyó. Ésa es seguramente la clave del acuerdo: todo el independentismo creía que ir a marzo era un desastre que acababa con el procés.

El resumen, para Mas, es que «el proceso se salva, el Parlament podrá empezar a funcionar y habrá un Govern con garantías de que no le tumbarán las decisiones cada 15 días».

El propio Mas había asegurado el pasado jueves, que no se apartaba porque era el candidato de la lista más votada, y que «la Presidencia de la Generalitat no es una subasta de pescado».

El nuevo Govern tiene vía libre. Por debajo de Puigdemont, se crearán tres grandes áreas que dirigirán Oriol Junqueras (ERC), Neus Munté y Raül Romeva.

El independentismo se quedó en un 47,8% de votos el 27-S, pero hoy el Parlament votará a Puigdemont, mañana Carme Forcadell, se lo comunicará al Rey, el martes tomará posesión y el miércoles habrá nuevo Govern. Las caras anoche en la sede de CDC, cuando Mas la pisó, a recibir aplausos, eran de funeral.

Fuente: http://www.elmundo.es/cataluna/2016/01/09/5690fba622601d03098b45d7.html

 

Categoría: ACTUALIDAD Domingo 10 de Enero del 2016

JxSí y CUP 'hicieron la cama' a Mas pactando a sus espaldas la investidura de Puigdemont

El descalabro de Artur Mas tiene mucho de novela de intriga, donde algunas de las cosas que ocurren no son lo que parecen. Aunque Mas salió ayer por la tarde en una comparecencia pública arrogándose la paternidad de la solución milagrosa que ha evitado elecciones anticipadas, la verdad no es tan sencilla. Antes de que él entrase en escena, diversos colectivos de Junt pel Sí (JxSí) y de la Coordinadora d’Unitat Popular (CUP) habían pactado el nombre de su sustituto: o Carles Puigdemont o nadie.

El pacto se gestó en Girona, ciudad de la que el sustituto es alcalde y de la que proviene el líder del sector duro de la CUP parlamentaria, Benet Salellas. “Puigdemont está cerca de las tesis cuperas y es de los duros de Convergència”, dice una de las fuentes consultadas. Ante los hechos casi consumados, Mas sólo pudo decir que sí y abandonar la opción de convocar elecciones y cavar su tumba política.

La primera clave para entender el relevo en la Generalitat es, pues, el papel que ha jugado el ‘clan de Girona’. “Artur Mas insistió hoy [ayer para el lector] en que él había sido el culpable de que Carles Puigdemont sea su sustituto. En su comparecencia pública, parece que se va porque quiere y que gana él, dejándolo todo atado y bien atado. Pero nada más lejos de la realidad. El nombre de Carles Puigdemont fue cuidadosamente elegido y tuvo el visto bueno de la CUP antes de que el nombre llegase a la mesa de negociación”.

El motivo es muy sencillo: Puigdemont es alcalde de Girona, ciudad donde ejerció el periodismo en uno de los medios más influyentes de la localidad. Y el líder de la CUP en el Parlamento es Benet Salellas, precisamente un militante muy conocido en Girona. De hecho, Puigdemont había sido militante de la Joventut d’Esquerra Republicana de Catalunya (JERC) antes de afiliarse a Convergència. Pero es considerado un hombre a medio camino entre CDC, ERC y la CUP. De hecho, sus relaciones con los cuperos gerundenses son inmejorables, hecho que contribuyó a facilitar el acuerdo.

Así 'hicieron la cama’ a Mas: la ‘rebelión’ de los alcaldes que acabó con el ‘president’

La condición de presidente de la Asociación de Municipios por la Independencia (AMI) hace a Puigdemont un hombre muy bien valorado entre las bases independentistas de CDC, ERC y la CUP. Y, además de sus buenas relaciones en el Ayuntamiento de Girona, el ‘president in péctore’ también cultivó estas relaciones en la asociación municipalista, lo que le sirvió, a la postre, para llegar a la cima de la Generalitat. No hay que olvidar, además, que la demarcación territorial de Girona de la CUP es la más grande de esta formación y tiene seis representantes en el consejo político. Pues bien, los seis votaron a favor del acuerdo JxS-CUP el pasado domingo, lo que es sintomático de las buenas relaciones. En cambio, los cinco representantes de la demarcación de Barcelona se repartieron entre un sí y 4 noes.

Reuniones en Girona y Barcelona

Además, según parece, varios alcaldes convergentes de la zona de Girona se reunieron con dirigentes de la CUP el pasado domingo. El miércoles, una nueva reunión de alcaldes independentistas de la AMI mantuvieron otra reunión con dirigentes de Convergència, en la que presionaron para que fuese aceptado el nombre de Puigdemont. Si Artur Mas cedía el paso al alcalde de Girona, la CUP aceptaba la investidura. La suerte estaba echada y sólo faltaba que Mas se hiciese a un lado para materializar el pacto no escrito. La amenaza latente era que los alcaldes ‘rebeldes’ de CDC podían ‘desertar’ y pasar a apoyar a otra formación en las próximas elecciones. Ante el peligro de fractura, Mas se temió lo peor y acabó cediendo. Una auténtica ‘rebelión’ de los alcaldes.

Así 'hicieron la cama’ a Mas: la ‘rebelión’ de los alcaldes que acabó con el ‘president’t.

La segunda clave para entender el sorprendente acuerdo al que llegaron los independentistas este sábado es que “la CUP es prisionera de sus palabras, porque se limitó a poner como condición que no fuese presidente Artur Mas, por lo que al haber otro candidato, prácticamente estaba obligada a aceptar el pacto sobrevenido”, dicen fuentes consultadas por El Confidencial.

La tercera clave es el creciente descontento dentro de Convergència, que ha hecho aparecer voces críticas con la estrategia de Artur Mas. El ‘president’ se encontraba entre la presión de un sector soberanista que tira de la cuerda de la secesión y arrastra al partido a un radicalismo exacerbado y ante un sector moderado que quiere abandonar esta senda y que exige volver “a la centralidad política”. En los próximos meses, Mas ha de dedicar sus esfuerzos a apaciguar las aguas dentro de Convergència, ante la posibilidad de que pueda producirse una escisión, que sería la atroz guinda de una estrategia letal para el principal partido catalán.

Nuevo Consejo de la CUP

La CUP ha convocado para este domingo, antes del pleno de investidura, un consejo político, el mismo que el pasado domingo dijo no a la investidura de Artur Mas. “Lo tienen bien, porque se ha obedecido el mandato: facilitar la investidura de un candidato que no sea Artur Mas”. Otra cosa, añaden otras fuentes, es que “en el consejo se pongan peros a algunos de los puntos aprobados en las últimas horas”.

Porque el sorpresivo acuerdo al que llegaron JxS y los cuperos es, a primera vista, humillante para estos últimos. Además de obligarles a votar a favor (al menos a seis de ellos) en la sesión de investidura de hoy del nuevo presidente catalán, Carles Puigdemont, también deben ceder dos diputados “que se incorporarán a la dinámica del grupo parlamentario de JxS de manera estable”, a “no votar en ningún caso en el mismo sentido que los grupos parlamentarios contrarios al proceso o al derecho a decidir cuando esté en peligro la estabilidad parlamentaria” y a que la CUP asuma “que la defensa en los términos políticos del proceso, tal y como la entiende la CUP, puede haber puesto en riesgo el impulso y el voto mayoritario de la población y el electorado a favor del proceso hacia la independencia en una negociación que ha desgastado a las dos partes y a la base social y popular del independentismo”.

Así 'hicieron la cama’ a Mas: la ‘rebelión’ de los alcaldes que acabó con el ‘president’

La CUP, pues, reconoce “errores en la beligerancia expresada hacia JxS” y acepta “renovar tanto como sea necesario el propio grupo parlamentario con el objetivo de visualizar un cambio de etapa y asumir implícitamente la parte de autocrítica que le corresponde en el proceso negociador. Los relevos en el grupo parlamentario se producirán inmediatamente después del pleno de investidura”.

Un comunicado de la formación radical señala que este último punto se asume porque “el presidente en funciones, Artur Mas, ha dado un paso al lado y ha aceptado su parte de responsabilidad en las dificultades de los últimos meses”. Debido a ello, “nosotros también lo damos en los mismos términos”. Eso según la CUP, porque según Mas, él no ha cometido error alguno.

La entidad Societat Civil Catalana (SCC), por su parte, emitió un comunicado ayer criticando el hecho del trasvase de dos diputados de la CUP a JxS, del que se dice que “no hay noticia de un caso semejante de transfuguismo institucional”. También arremete contra Mas porque aseguró que “lo que no nos dieron las urnas lo corregimos con la negociación”, lo que son unas “desafortunadas declaraciones que muestran la escasísima cultura democrática” del ‘president’. También critican la “depuración de diputados” a la que obliga a la CUP y el tono “autoritario y ególatra que ha utilizado Artur Mas en su comparecencia ante los medios. Por último, destaca que Puigdemont preside la AMI, un asociación que supone una “anormalidad democrática” porque es “una organización que en sus propios estatutos asume una posición supremacista y de enfrentamiento con el conjunto de los españoles”.

Por otra parte, para hoy domingo, la presidenta del Parlamento, Carme Forcadell, ha convocado Junta de Portavoces para las 4 de la tarde y pleno parlamentario para las 5. Todo entra dentro de una convocatoria normal. “Únicamente cuando en un pleno se han de examinar documentos es obligatorio convocar con 48 horas de antelación, pero el reglamento no dice nada del pleno de investidura, por lo que entra dentro de la normalidad esta convocatoria”, dice a este diario el portavoz de uno de los partidos de la oposición. También hoy la CUP decidirá qué diputados cambian en aplicación del acuerdo de investidura. 

Fuente:http://www.elconfidencial.com/espana/cataluna/2016-01-10/asi-hicieron-la-cama-a-mas-la-rebelion-de-los-alcaldes-que-acabo-con-el-president_1132988/

Categoría: ACTUALIDAD Domingo 10 de Enero del 2016

Artur Mas se rinde y Carles Puigdemont será hoy presidente de Cataluña

Carles Puigdemont, que se presentó como número de tres de Junts pel Sí por Gerona a las elecciones catalanas, será investido presidente de Cataluña esta tarde tras ser elegido como sucesor por un Artur Mas que dice apartarse para favorecer la continuidad del proceso hacia la independencia. Puigdemont es militante de Convèrgencia Democràtica de Catalunya y un reconocido independentista. Finalmente protagoniza la solución in extremis para sacar adelante la investidura de uno de los representantes de Junts pel Sí.

A las 16,00 horas está fijada la reunión de portavoces para que a las 17,00 comience la sesión de investidura, que debe resolverse en primera ronda de votaciones, cuando este tipo de plenos suele llevarse más de una jornada. La práctica ausencia de debate ha sido ya criticada por distintas fuerzas políticas, pero la urgencia para evitar nueva convocatoria de elecciones ha acelerado esta nueva vía desde la tarde de ayer.

Si no hay sorpresa, Puigdemont será elegido por mayoría absoluta tras una intervención en la que no tendrá límite de tiempo. Pero le tienen que responder los seis grupos con representación con tiempo limitado en media hora. Puigdemont aún podrá responder y cabrían nuevas intervenciones, tras lo que se procedería a votar. Con todo, es más que probable que la sesión se aproxime al límite legal de las 23:59 horas para investir un presidente. Puigdemont precisa 68 de 135 votos. Tras la elección, la presidenta del Parlamento catalán, Carme Forcadell, debe comunicar el resultado al Rey.

Aviso a la CUP

"No solo propongo un candidato a la Generalitat, se tiene que garantizar que el gobierno sea estable. No se puede subir al Everest en alpargatas.Tal y como quedamos las mayorías en este país, corríamos el riesgo de inestabilidad permanente, incluso si hubiese logrado mi investidura, hubiéramos tenido una legislatura muy inestable", afirmó Artur Mas en una comparecencia pública. El presidente en funciones se arrogó el papel de salvador del proceso dando un paso al lado y abriendo camino a la investidura de otro diputado de Junts pel Sí, Carles Puigdemont.

Tras anunciar su sacrificio político, Mas lanzó un mensaje a la CUP,  que es la formación que con diez diputados favorece la formación de gobierno: “La CUP debe asumir sus errores y para ello algunos de sus diputados tendrán que renovarse para hacer explícito esos errores”.

Mas no ha aclarado si seguirá como diputado, pero ofreció ayer en reiteradas ocasiones su disposición a ayudar en el proceso hacia la independencia de Cataluña. 

Críticas de Colau

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha manifestado esta mañana su desacuerdo con la solución alcanzada. La líder de Barcelona en Comú, partido que coaligado con ICV ganó las Elecciones Generales en Cataluña bajo las siglas En Comú Podem, atribuye el pacto a que el presidente Mas quiere eludir una nueva cita electoral tras perder el pasado 20 de diciembre.

La alianza firmada entre Junts pel Sí y la CUP  incluye el traspaso de dos de los diez diputados de la formación anticapitalista a la surgida de la agrupación de Convergència y Esquerra. El bloque antisistema se compromete a no votar en contra del Gobierno y a renovar su grupo parlamentario. Es decir, varios de sus diputados dejarán sus actas de diputados. Se trata de corregir el resultado de las urnas en un nuevo movimiento criticado por la oposición al independentismo.

“Es una decisión [la designación de Puigdemont] que he tomado yo, personalmente, porque si no habría habido elecciones. Es un paso doloroso, pero estoy muy tranquilo”, afirmó ayer Artur Mas en una comparecencia pública. Mas y Puigdemont han coincidido esta mañana en la reunión del consejo de CDC.

Desbloqueo

El aún presidente en funciones anunció a las 18,00 horas de la tarde de ayer la fórmula que desbloquea “tres meses de interminables negociaciones”. Distintas fuentes apuntaban a que el nuevo papel de Mas era el de mano derecha o conceller in cap, puesto que ya ocupó en el Gobierno catalán junto a Jordi Pujol. Sin embargo, él mismo se encargó de decir que no quiere otros puestos de relevancia en el Gobierno: “O soy presidente o expresidente. No se trata de cambiar un cargo por otro, pero quedo a disposición del presidente de la Generalitat y del futuro Gobierno. Ayudaré sin reservas, sin pedir ningún cargo”. Además, aseveró que contribuirá a reconstruir CDC a lo largo de 2016, aunque aún no ha decidido si será diputado de JxSí esta nueva legislatura.

“Si me quedo como diputado, no quiero ninguna relevancia especial”, dijo en su comparecencia ante los medios, pero ayudará en lo que pueda, como ya trasladó ayer a la presidenta de la cámara, Carme Forcadell, y al nuevo candidato a presidir el Govern, Carles Puigdemont.

Más no se va

Eso sí, Mas no se marcha de la política ni descarta presentarse a próximas elecciones. “Yo no me retiro de la política, que quede claro. […] Con la decisión que tomo hoy quedo libre del compromiso de no volverme a presentar a la presidencia de la Generalitat, así que dejo la puerta abierta a esa opción”, sostuvo.

Investidura

El pleno de investidura se celebrará esta tarde al filo del fin de plazo legal, evitándose un nuevo anuncio de elecciones para el 6 de marzo. El decreto de convocatoria, según Artur Mas, “estaba preparado”.

Quien ha sido presidente de Cataluña en los últimos cinco años asegura haber impuesto la figura de Puigdemont como reflejo de la mayoría obtenida por Junts pel Sí en las pasadas elecciones. "Tenemos 62 diputados de 135 y eso se ha de notar". Como parte del pacto, dos de los diez diputados de la CUP se incorporarán a la dinámica parlamentaria de Junts pel Sí para dar estabilidad a la agrupación soberanista.

Oposición

La oposición quedará liderada por Inés Arrimadas, líder de Ciutadans, con 25 diputados, después aparece el Partido Socialista de Cataluña con 16, Catalunya Sí que es Pot, la marca de Podemos en la autonomía, con 11 escaños, seguido del PP, con 11. La CUP obtuvo 10 diputados, pero varios de ellos, como ha anunciado Mas, dejarán sus actas y además dos se incorporarán a la actividad parlamentaria de Junts pel Sí de forma permanente.

De periodista a president

Periodista de profesión, las redacciones de El Punt o la Agencia Catalana de Noticias son algunas de las que han contado con Carles Puigdemont en labores de dirección. Nacido en Amer (Girona) en 1962, el próximo presidente de Cataluña cursó estudios de Filología Catalana en el colegio universitario de Gerona. Su ocupación actual, que desempeña desde 2011, es la de alcalde de esa ciudad, tras arrebatar el cetro al Partido Socialista de Cataluña (PSC), que había gobernado desde 1979.

Repercusión en el resto de España

La formación de un Gobierno en Cataluña con una hoja de ruta independista definida añadiría presión al PSOE para llegar a un acuerdo de coalición con el PP para formar Ejecutivo en Madrid. Pedro Sánchez, sin embargo, aseguró el viernes que en ningún caso ni Mariano Rajoy ni ningún candidato del PP serán presidentes del Gobierno con los votos o la abstención del PSOE. Distintos líderes socialistas mantienen esta mañana que la responsabilidad de formar gobierno corresponde a Mariano Rajoy, pero será sin el soporte del PSOE. A partir de esa posición, los socialistas continúan abiertos a la formación de una coalición progresista con Podemos y el deseable soporte de Ciudadanos.

Fuente: http://cincodias.com/cincodias/2016/01/09/economia/1452359884_076839.html

Categoría: ACTUALIDAD Domingo 10 de Enero del 2016

Pujol y los duros de CDC pidieron a Mas dar «el paso a un lado»

Pujol y los duros de CDC pidieron a Mas dar «el paso a un lado»

Un grupo de independentistas se manifestó ayer en Barcelona para exigir un acuerdo

Acorralado al máximo y abandonado hasta por los suyos, Artur Mas tuvo que dar ese «paso al lado» que reclamaban sus adversarios. La clave de su renuncia arranca el pasado jueves 7 en un despacho del Parlament de Cataluña. Tras un raquítico Pleno para elegir a los senadores autonómicos, un desesperado Artur Mas convocaba una nueva reunión para suplicar su investidura. Rodeado de los «halcones» de su partido, Josep Rull, Jordi Turull y Josep Luis Corominas, junto al cabeza de lista de «Junts pel sí», Raül Romeva, tenía enfrente a Oriol Junqueras y Marta Rovira por Esquerra Republicana. En un último esfuerzo por convencerles, Mas ofreció una grotesca patochada: compartir Gobierno en funciones con ERC hasta las elecciones del 6 de marzo. Ello agotó la paciencia de Junqueras, que consideró la propuesta un fraude democrático. Fue entonces cuando, según fuentes de los negociadores, el líder republicano le espetó un buen dardo a Mas, secundado por los convergentes: «Si no cedes, estréllate tú solo». El desencuentro fue total y los de CDC le lanzaron un ultimátum: «Hasta aquí hemos llegado».

La tensión llegó al máximo cuando los propios dirigentes de Convergència le conminaron a cambiar de actitud. Sabedor de su poder de control, Oriol Junqueras hurgó aún más en la herida: «Si no cedéis, ya no estaréis en el Gobierno», les dijo el líder de ERC a los convergentes en una clara advertencia de que, en caso de convocar nuevas elecciones, las encuestas vaticinan un buen resultado para Esquerra y el frente de izquierdas, con un derrumbe de Convergencia. «Fuera del poder estos tienen pánico y no son nadie», llegó a comentar la dirigente de la CUP Gabriela Serra antes de la reunión, para que Junqueras apretara a Mas. El guante fue recogido por Josep Rull, Jordi Turull y Corominas que intentaron disuadir a Mas. Este pidió unas horas de reflexión y, según su entorno, telefoneó a Jordi Pujol. El patriarca, salpicado por la imputación que le llevará junto a su esposa ante la Audiencia Nacional, aconsejó a Mas mantener una doble vara de poder: no apartarse del Govern, proponer a alguien del partido y «cortar cabezas» en la CUP.

Dicho y hecho. Al filo de la medianoche del viernes, en una reunión de urgencia en el Palau de La Generalitat, Artur Mas comunicó su decisión forzado por las presiones de los suyos, las amenazas de Junqueras, el consejo de Pujol y la chulería de la CUP que, en palabras de su círculo íntimo, «le sacaba de quicio». Ante la acusación de ser el responsable de encallar el «procés» ya sin remedio, optó por una nueva muestra de indignidad, algo sin precedentes. «¿Dónde se ha visto que un presidente acepte bajar a ser el número dos?», se preguntan con estupor muchos convergentes. Pero le quedaban pocas salidas, toda vez que los dirigentes de ERC se tomaron muy mal su última oferta de pedir a Junqueras que le acompañase en funciones en una lenta agonía hacia unas nuevas elecciones. Todos los negociadores en este bochornoso espectáculo coinciden: Mas es el gran perdedor con un partido hecho trizas. Oriol Junqueras el triunfador, cumplidos sus compromisos sin abrasarse. La CUP queda por los suelos con un cisma en toda regla. Y desde la barrera, la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, observa con placidez cómo su figura se fortalece. El surrealismo de la política catalana ha llegado al máximo y Mas queda «a la altura del betún», dicen en sectores políticos y económicos catalanes.

Ante la negativa de Neus Munté para encabezar este sainete, Mas y el núcleo duro de Convergència pensaron en Carles Puigdemont, alcalde de Girona y presidente de la Asociación de Municipios Independientes (AMI). Un antiguo periodista militante del ala radical de Convergència, con muy buenas relaciones con Muriel Casals, presidenta de Omnium Cultural y una de las mayores activistas secesionistas. El nombre de Puigdemunt fue consensuado con ella y aceptado por la CUP, a cambio de que los diputados contrarios a la investidura de un convergente también den un paso atrás. Es decir, Mas presenta una victoria pírrica y delirante. Aparece como un mártir de la causa, se sacrifica por el «procés», alama las deserciones de los suyos y se lleva en bandeja la cabeza de algunos cuperos que le han humillado hasta la saciedad. Y por ende, mantiene el aforamiento necesario ante los sumarios judiciales que se avecinan.

El vodevil es antológico. Mas vuelve a lo que un día fue con Pujol, conseller en Cap, para seguir su desafío al Estado. Una vez consumado el disparate, se prevé un Pleno incendiado del Parlament con una declaración expresa de independencia y desconexión total con España. Algo que pone en bandeja a Mariano Rajoy su invocación de gran Pacto de Estado. ¿Qué hará ahora Pedro Sánchez? ¿Seguirá con sus veleidades? ¿Cuál es su respuesta a tamaño dislate? El escenario se avecina convulso y en Moncloa y el PP reiteran su apuesta por un pacto de estabilidad y un Gobierno sólido. Si el secretario general del PSOE no está a la altura de este desafío, será su tumba política, opinan dirigentes del PP.

La desolación en el sector empresarial catalán y los partidos constitucionalistas es enorme. «Nunca se había degradado tanto una institución como la Generalitat de Cataluña», se lamenta. La deriva de Artur Mas ofrece un balance desastroso: «Ha roto el partido, la Federación de CIU, el PSC, la sociedad catalana y hasta la CUP». Todas las encuestas que obran en poder de los partidos catalanes vaticinan un derrumbe de CDC con Mas de candidato y un buen resultado para Esquerra Republicana que podría formar un frente de izquierdas junto con la formación de Colau, «En Comú Podem». Por ello, Mas ha preferido esta humillación hacia atrás «decapitado por los suyos», en palabras de los críticos. El verdadero vencedor es Oriol Junqueras, que en un futuro podrá aspirar a la Generalitat en solitario «sin hacerse un rasguño», dicen los convergentes.

El ridículo de los últimos días, las idas y venidas de la CUP, el espectáculo de los antisistema con sus mochilas al hombro jugando al despiste, el patético papel de Raül Romeva y el fiasco de las movilizaciones callejeras a cargo de la ANC y Omnium revelan que nadie quería levantarse de la mesa y cargar con la culpa de paralizar el «procés». La figura de Artur Mas ha llegado a niveles de humillación increíbles. Un dirigente crítico de Convergència lo define bien: «Es como Platanito, aquel torero a la puerta de Las Ventas suplicando una oportunidad aunque sea de subalterno». En efecto, el escarnio es enorme, forzado por el horizonte judicial que le atenaza. Mas necesita imperiosamente el aforamiento por los sumarios en marcha, y aún acrecienta su inquietud la imputación de Jordi Pujol y su esposa, que declaran ante la Audiencia Nacional el 10 de febrero. «Mientras esto no se desatasque, Mas no puede irse a su casa», reconocen fuentes jurídicas. El panorama es bastante negro para el «hereu» de Pujol y el partido que fundó.

El desacuerdo ya se ha vestido y vencido, dicen los negociadores. Según estas fuentes, la tensión ha sido muy fuerte entre Junts pel sí y las dos activistas de la CUP, Gabriela Serra y Eulalia Reguat, delegadas de los antisistema en las conversaciones. Dos «auténticas rapaces», en palabras de Convergència. Tras el chusco empate de sus asambleas, la profunda división y algunas dimisiones como la anunciada por Antonio Baños de boquilla, los cuperos han visto muy lastrada su imagen, por lo que endurecieron mucho sus posturas. La diputada Gabriela Serra, ubicada en el sector más radical de la formación, fue muy clara: «Si mantenéis el nombre de Mas como presidente, esto dura dos minutos», les espetó con dureza a los miembros de Junts pel Sí. Fue la última advertencia de que o Mas cedía o la ruptura era definitiva.

Aparcadas las elecciones de marzo, Cataluña está en manos de dos políticos con gran ambición personal, Ada Colau y Oriol Junqueras. Aunque públicamente lo niegan, la sonora humillación de Mas confirma lo que este periódico ya avanzó hace semanas: sibilinas maniobras en la sombra de la alcaldesa de Barcelona y el líder de ERC para cuajar sus respectivos intereses de poder. Las encuestas pronostican un avance de Esquerra Republicana y la extrema izquierda, lo que propicia este acercamiento. La alcaldesa tiene ya un pie colocado en Madrid con su hombre de confianza, Xavier Domenech, al frente de «En Comú Podem» en el Congreso. Doce diputados que aspiran a tener grupo parlamentario propio y que van a marcar muy de cerca a Pablo Iglesias. El líder de Podemos es rehén de este pacto en Cataluña, al que debe sus buenos resultados. La exigencia de la formación de Colau sobre un referéndum de autodeterminación condiciona la política nacional y sus posibles alianzas con Pedro Sánchez. En todo caso, en La Moncloa y Génova esperan su reacción ante el nuevo desafío catalán.

El horizonte queda definido. Un Artur Mas fracasado y con la cabeza arrancada por quienes un día le jalearon. Un Oriol Junqueras reforzado. Un bloque secesionista de nuevo como adversario y víctima ante Madrid. Y un frente popular de extrema izquierda cada vez más potente como posible gobierno en Cataluña. Es el triste legado de un político que cumple aquella frase emblemática de Churchill: «De victoria en victoria, hasta la derrota final».

Fuente:http://www.larazon.es/local/cataluna/pujol-y-los-duros-de-cdc-pidieron-a-mas-dar-el-paso-a-un-lado-ID11651081#.Ttt1dCyA8P9uwLj
 

Categoría: ACTUALIDAD Domingo 10 de Enero del 2016

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